En este episodio de Corruptópolis hacemos algo casi subversivo en 2026: defender el efectivo. Sí, ese objeto sospechoso que algunos quisieran mandar al museo.A partir de un decálogo incómodo, Rogelio (@rdibarra) y Salvador (@esemejia) exploran por qué el dinero en efectivo sigue siendo mucho más que “cambio suelto”: es libertad individual sin intermediarios, posibilidad real de elegir cómo pagar y una forma de mantener cierta autonomía frente a bancos, plataformas… y gobiernos con vocación de control.Hablamos de privacidad (esa especie en peligro de extinción), de lo que pasa cuando comprar o vender depende de ceder tus datos, y del pequeño detalle de que restringir el efectivo al ciudadano no necesariamente hace más transparente al Estado. Spoiler: no lo hace.También discutimos algo menos glamuroso pero más real: el riesgo de exclusión. Porque cuando todo es digital, basta un bloqueo, una falla o una mala decisión para dejarte fuera del sistema. Y ahí, curiosamente, el efectivo sigue funcionando… sin wifi, sin batería y sin pedir permiso.¿Es el efectivo un vestigio del pasado o una última línea de defensa frente al control total de nuestras transacciones?
Escúchanos y decide si el problema es el efectivo… o lo que quieren hacer sin él.