Muchas veces, atrevernos a ir a por nuestros sueños significa salir de nuestra zona de confort y eso nos da tanto miedo que nos ponemos mil excusas para no hacerlo. Con el paso del tiempo, si no hemos prestado atención a los deseos de nuestro corazón, éstos se enquistan haciendo de nuestra vida un lugar vacío y sin sentido. Hoy os leo un fragmento de “El peregrino de Compostela” donde Paulo Coelho da unas pistas para reconocer si estamos matando a nuestros sueños.