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Podrán existir algunos que hacen lo que el Estado les dice, sin cuestionarlo, pero muchos somos los que no nos permitimos semejante acto pusilánime. Millones somos los que desconfiamos de las instituciones hoy día y ha sido esa desconfianza la que ha exacerbado el escepticismo en relación a la vacuna. Instituciones como el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, CDC por sus siglas en inglés, han hecho todo para ganarse el desprecio de la gente de bien.
La izquierda es hábil al momento de engañar y de manipular. Cuentan con todas las herramientas necesarias para hacerlo: dinero, gobiernos, instituciones, medios de comunicación, redes sociales, figuras públicas, influencers, etc.
A través de toda esta maquinaria, la izquierda pone al aire la imagen de que el mundo "está con ellos", de que "la mayoría es socialista" o "progresista" y que "todos aman a Fidel, a Marx y al Ché Guevara".
Es todo mentira. Es todo manipulación. La izquierda solo tiene a más personas manipuladas, pero no convencidas.
Hemos aprendido el mal hábito de querer deshacernos del dinero tan rápido como sea posible, porque para nosotros el dinero no vale nada. ¿Qué hace que no valga nada? Que en nuestros países, los gobiernos tercermundistas que han controlado el poder por más tiempo, causan inflaciones galopantes que nos obligan a tener que deshacernos del dinero rápido, porque mañana valdrá mucho menos que hoy.
Hay otras razones más relacionadas con nuestra cultura, pues para muchos latinoamericanos "el dinero no compra la felicidad" o "el dinero no es todo en la vida" y también "el dinero es el demonio". Esa, mi estimados, es una mentalidad tercermundista que tenemos que arrancarnos inmediatamente de la cabeza.
os propósitos se alejan de lo superficial porque se tratan de un plan y una convicción a largo plazo. Andar por la vida sin uno es como estar en un barco a la deriva, en mitad del océano: las olas nos mueven a donde quieran, el viento nos empuja a cualquier lado y nosotros solo esperamos que ellos decidan nuestro destino. Tener un propósito es agarrar las velas y apuntarlas en la dirección correcta para llegar a donde queremos llegar. ¿Por qué quieres ser libre? ¿Por qué quieres una familia? ¿Por qué quieres una casa o un negocio propio? ¿Qué quieres para tus hijos? ¿Cómo quisieras dejar el mundo una vez ya no estés aquí?
Una de las conversaciones más comunes que tenemos los latinoamericanos es "por qué en Latinoamérica no hay países desarrollados" y las respuestas más repetidas son: "porque nuestro clima no requiere que planifiquemos y porque Colón llegó a América con una embarcación llena de prostitutas y criminales".
Los seres humanos hemos estado cometiendo el error de concentrar el poder en una o pocas manos. Sea que se trate de poder político, económico, mediático o religioso, cuando las personas alimentamos estos animales devoradores, los resultados siempre son los mismos: nos comen vivos.
No importa si hablamos de una empresa, de un gobierno, de un medio de comunicación o de una figura pública, cuando uno o un grupito crece tanto, que amasa poder en sus manos difícil de controlar, nosotros pagamos el precio.
El pánico se ha apoderado de muchas personas, ya no es miedo, es simplemente un pánico que genera incertidumbre y ansiedad en una sociedad que ha sido mentalmente debilitada, por el abandono individual de una filosofía de vida. Faltan valores y principios morales, que al final, son los que nos ayudan como seres humanos a tomar decisiones y actuar de forma racional y coherente para lograr nuestros planes de vida, respetando siempre los planes de vida y libertades de otros.
Hoy la sociedad parece que ha olvidado todo lo que pasamos para poder llegar a donde estamos. Caen en el error de pensar que las cosas se solucionan en el corto plazo. Han perdido el sentido en el hecho de que para lograr cualquier fin, deseo o necesidad, estas conllevan tiempo; que no se puede tener todo lo que uno quiere, cuando uno lo quiere y ya, por arte de magia.
La izquierda está usando la figura de la "propiedad privada" en contra de las libertades individuales. Los demócratas descubrieron un talón de Aquiles que usan para coartar los derechos de los ciudadanos.
El propósito es que cambiemos nuestra mentalidad, entendiendo a la inflación y cómo paliarla. El propósito es que entendamos de manera muy básica cómo podemos proteger el valor de nuestro dinero (tiempo y trabajo), de las políticas tercermundistas de Latinoamérica.
Un individuo superior y autosuficiente no quiere cambiar el sistema sino alejarse de este, por ello busca influir en otros individuos con ideas; en cambio, un revolucionario incendiario desea destruir todo a su paso y aplicar sus fantasías distópicas mediante la fuerza. Sí, para salir del sistema colectivista es necesario el conocimiento, pero no es suficiente.
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