28 de marzo de 1872. En la frontera franco-italiana, el arqueólogo Émile Rivière desentierra un esqueleto humano que le parece muy antiguo, fechado hoy en día con al menos 24.000 años.
Este gran descubrimiento cambió nuestra percepción de los hombres y especialmente de las mujeres de la prehistoria. Porque la que ahora se llama la Dama de Cavillon, por el nombre de la cueva donde fue hallada, primero fue tomada por hombre por su robustez y la riqueza de su ajuar funerario. Su estudio durante el siglo XX también relata el cambio en nuestra visión de estas sociedades prehistóricas, cada vez más complejas a medida que los avances científicos permiten comprenderlas mejor.
Los análisis en profundidad de otros sitios en otras partes de Europa complementan la información recopilada durante décadas. Estas tumbas, en su mayoría fechadas en el Gravetiense (menos 34 000 a menos 24 000 años), revelan un adorno de gran belleza que plantea preguntas esenciales. ¿Quiénes eran estos individuos enterrados con tanto cuidado y gala? ¿Chamanes? ¿Jefes? ¿Víctimas del sacrificio? ¿O individuos con un marcado gusto por la ornamentación?