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La familia de Geraldo Lunas Campos ha iniciado acciones judiciales por la muerte de este inmigrante cubano de 55 años en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, a principios de este año. Según el dictamen de un forense local, se trató de un homicidio por asfixia. El Departamento de Seguridad Nacional dijo que Lunas Campos había intentado suicidarse, pero los testigos afirman que murió tras una situación en la que varios guardias lo sujetaron por la fuerza. La demanda judicial presentada por la familia nombra a cuatro guardias y a varias empresas privadas encargadas de supervisar la cárcel.
Nos acompaña Perla Trevizo, integrante del equipo de investigación de los medios ProPublica y Texas Tribune, quien señala que Lunas Campos tenía antecedentes de trastornos de salud mental y que, antes de su muerte, se había quejado por la falta de acceso a su medicamento.
“Basado en los informes que obtuvimos, lo que se ha reportado por otros medios, lo que han dicho testigos, es que a Geraldo lo estaban llevando a la celda de segregación. De repente, dicen los oficiales, se resistió. Algunos testigos dicen que estaba esposado cuando lo llevaban ahí adentro y hubo una riña. El Gobierno dice que él se había tratado de suicidar y los guardias lo estaban tratando de prevenir. Eso no queda claro todavía. Lo que sí queda claro es que en esa riña o en ese forcejeo con los guardias, acaba muriendo. Parece ser como que le presionaron mucho… pusieron presión sobre el pecho y dejó de respirar”. dice Trevizo.