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El domingo 21 de junio, el derechista Abelardo de la Espriella, aliado de Trump, logró una estrecha victoria en el preconteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, derrotando al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del actual presidente, Gustavo Petro. De la Espriella hizo una campaña alarmista basada en la propuesta de “mano dura contra el crimen”, en la que prometió construir megaprisiones al estilo del autoritario presidente de El Salvador, Nayib Bukele; bombardear “campamentos narcoterroristas” y poner fin a la política de “paz total” de Petro. De confirmarse en el escrutinio oficial, su victoria también constituirá una victoria para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyo Gobierno está impulsando una intensificación de la “guerra contra las drogas” en América Latina y está atacando a líderes de izquierda como Petro con falsas acusaciones y amenazas de intervención militar.
“De la Espriella representa mafias, persecución a la naturaleza, alianza con el Estado sionista de Israel y sometimiento a los Estados Unidos y al régimen actual de los Estados Unidos”, señala el activista colombiano Manuel Rozental. Con su victoria, añade Rozental, “vamos a tener presencia militar de Estados Unidos en los territorios. […] Lo que está haciendo Estados Unidos es tratar de resolver su crisis económica, su necesidad de recursos, su crisis política y de legitimidad a través de una nueva conquista de todo el continente, desde la invasión político-electoral”.