Con The Fourth Seal of Zeen, lanzado en 1997, The Awakening firmó uno de los capítulos más enigmáticos y personales de su discografía temprana. Liderado por Ashton Nyte, el proyecto sudafricano consolidó aquí una identidad que bebía del gothic rock clásico, el darkwave y una sensibilidad literaria marcada por el simbolismo, el ocultismo y la introspección existencial. El álbum se siente como un grimorio musical: denso, evocador y profundamente atmosférico.