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Devenir episodes

  • El epicureismo, curar los sufrimientos del alma
    Con el magnífico profesor Jose Vicente Peñarrubia.
    El filósofo Epicuro (ca. 341-270 antes de J.C.) es quien establece las ideas básicas del epicureísmo que es básicamente una doctrina moral.
    Para Epicuro la filosofía es la que cura los sufrimientos del alma.
    Según Epicuro es una necesidad del hombre eliminar dos miedos o temores:
    1. el temor a los dioses; y
    2. el temor a la muerte.
    Para eliminar el temor a los dioses afirma que los dioses:
    1. están más allá del conocimiento del hombre, y
    2. son indiferentes al destino de los hombres.
    Para eliminar el temor a la muerte señala que:
    • mientras se vive no se tiene sensación de la muerte, y
    • cuando se está muerto no se tiene ninguna sensación.
    La finalidad del epicureísmo es la vida tranquila.
    La felicidad se consigue cuando se logra:
    1. la autarquía y,
    2. la ataraxia o ausencia de temor y dolor.
    El sabio es quien domina sus afectos para tener una vida feliz.
    Para tener una vida feliz hay que conocer las necesidades elementales del hombre: comer, beber y tener abrigo.
    Las necesidades hay que reducirlas a lo indispensable para no tener la inquietud por los deseos de poseer lo que no se tiene.
    La felicidad es el placer, especialmente el placer afectivo duradero.
    La filosofía de Epicuro tienen como meta última la serenidad que consiste en:
    • eliminar el dolor,
    • combinar los placeres para conseguir el placer reposado,
    • el equilibrio del ánimo,
    • la supresión de la ansiedad…
    No hay que suprimir los placeres de los sentidos, sino subordinarlos al bienestar físico y espiritual.
    Así, por ejemplo, la virtud sólo es aceptable si produce la serenidad o sólo es aceptable la virtud que produce serenidad.
    Hay que buscar el placer si no hay ninguna otra afección que compita con el placer porque en caso contrario:
    • no sería placer –serenidad-,
    • sino dolor.
    El placer es la unión de:
    1. la salud del cuerpo, y
    2. la salud de la mente –gracias a la filosofía.
    La salud de la mente o del alma –o la felicidad- se logra con la filosofía y no estudiar filosofía significa:
    • que no se ha llegado todavía a la época de ser feliz, o
    • que ya es demasiado tarde para ser feliz.
    6 min
  • Los Sofistas, escepticismo y relativismo
    Con el magnífico profesor Jose Vicente Peñarrubia.
    Los sofistas eran los sabios primitivos que a partir de Sócrates y Platón perdieron su prestigio, siendo designados con este nombre en sentido peyorativo.
    Eran pensadores que en el siglo quinto antes de Cristo se dedicaban a enseñar principalmente retórica, o sea el arte de hablar bien y de la erística, o arte de persuadir y convencer.
    El objetivo de los sofistas era darle la formación a los jóvenes, que ellos consideraban necesaria, para dedicarse a la política.
    El sofismo representa el fin del período llamado cosmológico, en que la inquietud del saber se centraba en la naturaleza, y el inicio del período antropológico, centrado en el hombre.
    La inestable situación política de Grecia obligaba al ciudadano libre a intervenir más en los asuntos del Estado en virtud de la disparidad de las doctrinas filosóficas existentes.
    Los sofistas no creían en el ideal de la verdad absoluta y priorizaban el concepto de utilidad, enseñando la virtud como la capacidad de ser eficaz en política.
    Para el sofismo toda moral y cultura proviene del hombre y este concepto los llevó a romper con el pensamiento tradicional que los llevó a un escepticismo y relativismo subjetivo.
    Creían en el carácter funcional del lenguaje y en que no existe un conocimiento válido y necesario, y esta forma de pensar los convirtió en los primeros en incursionar en una teoría del conocimiento.
    Las doctrinas de Parménides y Heráclito llevaron a una actitud escéptica sobre la validez de la percepción de los sentidos, ya que si según Parménides el Ser es estático, inmóvil, eterno y el movimiento ilusorio; la percepción nos engaña; o si según Heráclito todo está cambiando sin cesar y lo único seguro es el cambio, también es imposible darle crédito a lo que percibimos.
    La opinión de filósofos prominentes antes de Sócrates y Platón, aún se contradecían unos a otros porque todavía no habían surgido pensadores capaces de hacer una síntesis superior, con lo verdadero de ambas posturas.
    Por lo tanto, existía desconfianza en las cosmologías de los filósofos presocráticos, que provocó volver la mirada del hombre hacia si mismo.
    Platón fue el que brindó la posibilidad de tener en cuenta la mutabilidad y la estabilidad de las cosas y también la reflexión sobre las civilizaciones y las culturas.
    Estas diferencias hacían que se cuestionaran sobre si las distintas formas de vivir y los diferentes códigos religiosos y éticos eran producto del hombre y en consecuencia mutables o bien impuestos por ley, o tal vez dependían de la naturaleza, o podían ser verdades reveladas en forma sagrada o divina.
    Protágoras, el más notable de los sofistas, se ocupaba del microcosmos más que del macrocosmos, o sea del hombre, como el misterio más grande, su civilización y sus costumbres.
    El sofismo también se diferenció de la filosofía griega por su método, ya que aunque la vieja filosofía no excluía la observación empírica era típicamente deductiva, o sea que una vez que el sabio tenía un principio constitutivo general del mundo debía explicar a partir de él los fenómenos concretos. En tanto que los sofistas trataban de reunir una gran cantidad de observaciones de hechos particulares para sacar conclusiones, tanto teóricas como prácticas, siendo su método por lo tanto, empírico inductivo.
    Estas conclusiones no pretendían establecer normas basadas en una verdad absoluta; a diferencia de la filosofía griega antigua que buscaba la verdad objetiva, ya que los cosmólogos querían descubrir esa verdad objetiva del mundo en forma desinteresada.
    El método sofista más cuestionado era la enseñanza de la erística o el arte de persuadir y ganar las controversias, principalmente en lo concerniente a ganar los litigios judiciales. Obviamente en la práctica, esta habilidad podía equivaler a que la causa injusta pareciera justa, cuestión contraria al afán de llegar a la verdad de los antiguos filósofos.
    Los jóvenes recibían con entusiasmo las enseñanzas sofistas pero los mayores tradicionalistas temían por la formación de sus descendientes.
    El sofismo sirvió de transición a la fase de la filosofía de Platón y Aristóteles que siempre los consideraron en forma peyorativa.
    Fuente: «Sócrates y Platón-Vida, pensamiento y obra,
    Colección Grandes Pensadores.
    40 min
  • Mil Mesetas
    Una introducción asequible de Luis Saez Rueda a uno de los libros de filosofía más interesantes de la historia de la filosofia...
    2 hr 2 min
  • Nietzsche. Cómo criar monstruos marinos.
    Por Diego Singer
    Kant en la vitrina de los monstruos:
    "Si un coleccionista tiene expuestas en su vitrina piezas disecadas de la generación animal, no sólo las
    que tienen forma natural, sino también aquéllas que son monstruos, debe entonces ser cuidadoso y no
    dejarlas ver ni a todo el mundo ni con demasiada claridad. Pues, entre los curiosos, podría haber mujeres
    embarazadas sobre las que esto produciría un efecto funesto"...
    Tipos como Nietzsche o Deleuze nos convidan, con la prudencia debida, a abandonar la tierra firme y segura de nuestras certidumbres (cuyos lindes, lugares y catastros pretende Kant fijar de una vez para siempre), aprender a flotar sobre el océano infinito del Devenir, a deslizarse sobre el caos del ser. Es la abjuración de toda trascendencia en nombre de una inmanencia recobrada. Esa inmanencia, vertigo filosófico, señala el afuera radical, donde se difuminan las coordenadas de la representación, los últimos asideros fijos a los que el pensamiento podía aferrarse. Pensar consiste en una aventura peligrosa que trata de enseñar al hombre a vivir en lo desconocido, porque eso es la vida, un misterio, esa tierra desconocida que no está mas allá de los cielos, sino aquí entre nosotros, en nosotros...
    Pero claro, hay una tensión entre la propensión a ir más allá y la precaución de no dar ese paso sin haber evaluado los riesgos. Y, a fin de cuentas Kant, sirve para reforzar los valores establecidos del orden dominante...
    1 hr 22 min
  • Los siete sabios de Grecia
    Por Carlos García Gual.
    Con el dictado de "los siete sabios de Grecia" han pasado a la historia los nombres de siete esclarecidos varones que florecieron en distintas ciudades de Grecia en el siglo sexto antes de la Era cristiana. Para un honrar su memoria se escribieron sus nombres en el famoso templo de Apolo, en Delfos, y, debajo de cada nombre, la máxima o sentencia que mejor caracterizaba la doctrina de cada uno de esos filósofos. Sus nombres, las ciudades en que residieron y los aforismos respectivos, son:
    Solón, de Atenas: "Conocete a ti mismo."
    Quilón, de Esparta: "Considera el fin."
    Pitaco, de Mitilene: "Aprovecha la ocasión. No pierdas tiempo."
    Bías, de Priene: "Casi todos los hombres son malos."
    Periandro, de Corinto: "Nada es imposible para el trabajo."
    Cleobulo, de Lindos: "Evitad los excesos."
    Tales, de Mileto: "En la confianza está el peligro."
    55 min
  • Doctrina de Maya
    La realidad es inmutable, eterna, infinita, divina... Los fenómenos físicos que vemos, que sentimos: el cambio, el devenir, la muerte... todo eso es Maya (ilusión, sueño, algo irreal...)
    La búsqueda de lo Real, de la verdad, es el camino. La meta conocer lo Real desde la perspectiva de la eternidad. La realización espiritual es entender esto
    27 min
  • Thomas mann, kafka y júnger sobre el nihilismo
    Diego Sánchez Meca.
    Nos incitaba Ortega y Gasset a vivir una vida que "es algo que está mas allá de la tragedia sin sentido o la desgracia interior"...
    El nihilismo es una visión del mundo que no puede darse satisfecha con nada. El nihilista padece un cansancio crónico porque lo ha comprendido todo y se ha desengañado de todo.
    Su conclusión: la vida no vale la pena. En su horizonte se han desvanecido las grandes expectativas, esperanzas y sueños...
    Aunque según Nietzsche, mas allá de ese sentido negativo (que para él designa el largo proceso de decadencia de la cultura occidental, el del nihilista cansado, pasivo, que ya no ataca, y cuya modalidad más famosa es el budismo, síntoma de debilidad. Si la fuerza del espíritu puede estar cansada, agotada, los objetivos y los valores existentes son inadecuados y no se cree más en ellos. La desconfianza que suscitan en nosotros nuestras valoraciones tradicionales se acrecienta hasta el extremo de llevarnos a sospechar que todos los «valores» son cebos en que la farsa se prolonga, sin aproximarse en absoluto a una solución...),
    hay un aspecto positivo en el nihilismo como acción negadora de los falsos valores, y como reflexión sobre los motivos que han conducido a él...
    41 min
  • Jacques Lacan: "el inconsciente está estructurado como un lenguaje"
    Por Dolores Castrillo Marat.
    Lacan elaboró una teoria de la subjetividad alternativa a la fenomenología, al sujeto y su conciencia intencional, donde el criterio de verdad y sede de toda donación de sentido desde Descartes se reivindicaba como el dato primero. Lacan desplazo de manera radical al sujeto desde un rol activo en el conocimiento hasta erigirlo en mero encarnador pasivo de sistemas simbólicos culturales o dispositivos de control.
    Lacan expone el descubrimiento freudiano del inconsciente como una verdadera revolución copernicana, que entraña un descentramiento de la propia identidad del sujeto: el yo ni siquiera es dueño y señor en su propia casa, pues la introducción del inconsciente hace de la subjetividad algo mucho más vasto que la conciencia. El sujeto del inconsciente ocupa una posición de excentricidad con respecto al yo, instancia imaginaria en la que el individuo tiende a alienarse y de la que proceden todas las ilusiones acerca de una presunta identidad sustancial y estable: el yo es precisamente lo más desconocido. En definitiva el inconsciente es el discurso del otro...
    Pero está revolución copernicana no se limita a permutar un centro por otro, a retirar a la conciencia sus prerrogativas para entregárselas a un inconsciente subjetivo, individual y sustancial. Antes bien, con el descubrimiento del inconsciente se pone en tela de juicio la misma idea de que la verdad del ser humano se encuentra en algún tipo de centro fijo o esencia estable...
    Lo real, lo simbólico y lo imaginario, están más allá de la experiencia, pero se aplican a ésta y la hacen posible, son, no tanto verdades empiricas, cuánto el lugar donde se forjan tales verdades.
    Lacan comenzó con teoría de lo imaginario, el mecanismo insoslayable por el cual, a través de la imagen reflejada en el espejo y en los otros, se forja la identidad subjetiva que antes se experimentaba como una serie de sensaciones fragmentadas, pero pronto lo simbólico ocupó el lugar preeminente, el orden del lenguaje y de la estructura, donde el lenguaje asciende al rango de trascendental. Antes de la palabra, nada es ni no es. Lo simbólico se erige en ley a priori. Al sujeto le es imposible salir del orden simbólico. La palabra hace surgir la cosa misma y ésta se reduce a su concepto. Es el mundo de las palabras el que crea el mundo de las cosas. Es la primacía del signo sobre el ser, donde el signo sustituye al sujeto kantiano: somos, pues, nosotros mismos, los que introducimos el orden y regularidad de los fenómenos que llamamos naturaleza...
    El interés por el más allá de la experiencia provocó en Lacan un giro hacia lo real. Si bien la realidad sería el resultado empírico de la aplicación del a priori lingüístico, lacan advierte que la operación simbólica no es exacta y siempre deja un resto que le es imposible asir: lo real. En el momento en que el lenguaje constituye la realidad, crea también su afuera real. Realidad y real se oponen en el pensamiento de Lacan. El ser humano no tiene más acceso a su mundo que un acceso simbólico, no cabe ir a buscar en lo real más de lo que el símbolo ha puesto en él. Imposible también, porque por mucho que lo simbólico estructure la realidad, jamás dará con un sentido último o definitivo, pues de tiempo en tiempo, aparecerá algo no susceptible de expresarse en las cadenas significantes, algo a lo que no le conviene ningún signo aunque no pueda sino expresarse en signos: lo imposible, lo innombrable, lo indecible, lo real... La relación imposible con un afuera que no se aprehende sino transformándolo en otra cosa. Es la Falta. Falta que nos constituye y que ya siempre experimentamos desde que salimos del vientre materno...(Zizek hará buen uso de esta falta, esa estructura atemporal que dice constituye al ser humano, para remarcar sus diferencias con su lectura del historicismo...)
    Si lo simbólico define y delimita el universo humano, entra en contacto con un real que lo fuerza a crear signos para otorgarle un rostro, una explicación o un sentido. Lo real violenta el pensamiento. No se forjan palabras más que para una realidad extraña que demanda algún tipo de ordenación...
    Emma Ingala Gómez
    32 min
  • Inconsciente y sexualidad
    Con Dolores Castrillo Mirat...
    El punto de partida del psicoanálisis es que el hombre es un viviente, pero un viviente que habla, lo cual tiene enormes consecuencias. El lenguaje transforma al ser humano en lo
    más profundo de sí mismo, lo transforma en sus afectos, en sus necesidades, lo transforma, incluso, en su cuerpo. En efecto, nada más venir al mundo, la cría humana es capturada por una estructura que le preexiste. Esta estructura es la del lenguaje. A partir de esta captura por la red del lenguaje, la relación con su propio cuerpo y con el de los demás ya no va a
    ser una relación puramente natural. El lenguaje, la estructura significante, tiene un efecto de desnaturalización, de desvitalización, de mortificación, sobre el cuerpo. Lo vemos incluso en los animales domésticos, no poseen la misma exuberancia vital que los animales salvajes, incluso son todos un poco neuróticos, porque están en nuestro baño de lenguaje...
    Así, podemos decir de modo general que cada vez que un significante atrapa al cuerpo, éste queda desnaturalizado, afectado de un déficit, de una pérdida, que es la pérdida del goce natural de la vida. En cierto modo, solo podemos tener una idea del goce cuando se perdió, cuando se busca o se imagina. Lo imaginamos por todas partes menos en nosotros mismos: en nuestros semejantes, en el porvenir, en alguna época dorada de la historia, o con mejores razones, en la naturaleza; allí donde no hay lenguaje, allí donde jamás podremos habitar.
    De ahí la fascinación que ejerce para nosotros el espectáculo que los animales ofrecen. Su espacio parece pleno, al menos para el hombre que lo mira habitar un universo sin falla del
    cual está excluido En tanto que ser parlante, su existencia de ser vivo permanece ajena respecto de lo natural. Y así su aptitud para el goce queda esencialmente perturbada. En él,
    ninguna función, por más vital que sea, procura automáticamente el bienestar. Así, el acto mas simple, el de comer, por ejemplo, aparece rodeado de rituales, y, en tantos casos, cargado de síntomas. La actividad sexual no escapa a esta regla, es si no la ocasión de angustia, al menos, motivo de complicadas maniobras.En suma, por el hecho de que habla,
    las necesidades biológicas, quedan profundamente trastocadas en el hombre, perdidas en su naturalidad, para transformarse en esa otra realidad específicamente humana que Freud nombró deseo...
    Dolores Castrillo Marat
    43 min
  • De idiotas a koinotas. Sobre la construcción de lo común
    Por Juan Manuel Aragüés Estragués.
    Si de lo que se trata es de perfilar una política de trazos materialistas, Marx nos proporciona herramientas para el necesario replanteamiento de la política contemporánea, una política en la que la construcción del sujeto, tanto individual como colectivo, se muestra como una de las tareas esenciales; una política en la que los elementos deseantes, como defiende Lordon, desempeñan un papel privilegiado (hay que llenar de afecto las buenas ideas); una política que toma lo común, tal como plantean Laval y Dardot, como eje fundamental de sus prácticas.
    Una política idiota es aquella que parte de la identidad, de las esencias y no de la diferencia de la que partimos y que nos contituye...
    1 hr 30 min

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