Devenir

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Devenir episodes

  • El sujeto antagonista.
    Por Montse Galcerán.
    Seguimos con el tema fundamental de la diferencia, que es el lugar, como dice Deleuze, desde el que debemos partir porque es el lugar donde estamos, y no un lugar a defender o alcanzar, como muchos movimientos de toda clase hoy día parecen defender...
    "Partir desde la diferencia. No se trata de abominar de la diferencia, sino de aprender a gestionarla...
    Una de las cuestiones más relevantes en el debate político contemporáneo es afrontar la tendencia a la idiocia que caracteriza muy habitualmente a la izquierda, la incapacidad de superar el estrecho horizonte de unos intereses particulares, pues eso es lo que, etimológicamente, quiere decir idiota. La polémica que ha afectado a lo que se denomina políticas de la diversidad ha pretendido, de hecho, poner de manifiesto esta tendencia a la particularidad, aunque lo ha hecho, en algunos casos, desde otra particularidad, la obrerista, con lo que, lejos de superar el problema, no ha hecho sino introducir otro factor distorsionante.
    El problema radica en un incorrecto enfoque de la cuestión de la diferencia y su solución pasa por, partiendo de esas diferencias que nos caracterizan, y que perfilan esa diversidad, dirijamos nuestros esfuerzos hacia la búsqueda de elementos comunes, de tal modo que sustituyamos la inercias idiotas por una política koinota, de koinon, en griego, común.
    La idiotez de la izquierda se refiere, en este caso, a la cuestión organizativa, en la que se pone de manifiesto, de una manera tenaz y persistente, una tendencia a la atomización, a las prácticas sectarias, al enfrentamiento, que resulta tremendamente preocupante, porque desdice por completo esa voluntad de confluencia y encuentro.
    La situación política y las maneras de abordarla derivan de la propia lógica de nuestro modo de ser... No se trata, en absoluto, de abominar de la diferencia, sino de aprender a gestionarla. Y a gestionarla desde un horizonte de proyecto político, no de intereses particulares de grupo, que, por desgracia, son los que suelen primar en este tipo de debates..."
    Son tiempos de prudencia, mesura y diálogo. Quienes creemos en la política como instrumento para solucionar problemas no nos cansaremos de apelar a ella como recurso imprescindible. Una política empeñada en tender puentes y en generar una mayoría social, dispuesta al entendimiento. Es hora de desterrar los discursos del odio, de dejar de azuzar bajas pasiones, de dejar de envolverse en banderas..."
    J.M.Aragües.
    24 min
  • La trampa de la identidad o sobre cómo construir un sujeto antagonista.
    Por Juan Manuel Aragüés.
    Impresionante Aragües. Para enmarcar. Aragües nos aclara porqué son tan necesarios hoy día filósofos como Marx y Deleuze...
    Seguimos con el tema de la identidad, la diferencia y el posmodernismo, y claro, las condiciones materiales de la existencia...
    Dejemos que hable Aragües:
    Vladímir Ilich acuñó la teoría de las dos culturas dentro de una cultura. Para Lenin, en todo momento histórico se produce la pugna entre dos formas de cultura, una que representa una orientación progresista y otra de perfiles reaccionarios...
    HACIA UNA POSMODERNIDAD ANTAGONISTA
    Dentro de la Modernidad, a pesar de la existencia de un poderoso imaginario compartido, es posible detectar la existencia de una Modernidad de perfiles más conservadores y otra de carácter más crítico o antagonista. Resulta bastante evidente que no es lo mismo Descartes, con su dualismo antropológico, que Spinoza, con su monismo materialista; o Hegel, con su profundo idealismo, que Marx o Nietzsche y su ateísmo materialista.
    Ello no obsta para que en los discursos más avanzados podamos encontrar inercias de los perfiles dominantes del momento histórico. Algunas páginas de Marx no son ajenas a ese espíritu progresista y teleológico que preside a la Modernidad dominante, por poner un ejemplo.
    Lo mismo vale para la Posmodernidad.
    Nuevamente podemos decir que no es lo mismo Lyotard que Deleuze, Rawls que Negri, Rorty que Butler, por poner algunos ejemplos. Eso lo podemos contemplar, de modo muy claro, en el tema que más preocupa a quienes se lanzan a una desaforada crítica de la Posmodernidad, la cuestión de la diversidad, de la diferencia. Podría decirse que la de la diferencia es una de las cuestiones caracterizadoras del pensar posmoderno. La preocupación por la misma se extiende por una extensa nómina de autores, pero el enfoque de ella se hace tiene implicaciones muy diferentes. Deleuze, como apuntamos en el anterior artículo, lo sintetizaba de manera magistral en las páginas de Diferencia y repetición, al advertir la existencia de dos vías de la diferencia. Una que la incentiva y que desemboca en una incomunicación idiota, de la que, a nuestro modo de ver, Lyotard es el ejemplo más claro, aunque en el tramo final de su obra intente reorientar su posición; otra que la entiende como origen y fundamenta, de ese modo, una política del encuentro, koinota, de búsqueda de lo común, de la que el propio Deleuze se erige en expresión más acabada. Esta última se convierte en perspectiva inexcusable para abordar la política en los actuales tiempos de profunda crisis de las formas políticas representativas. Como apunta Lordon en La société des affects, “no se lucha radicalmente contra el imaginario neoliberal sin atacar su núcleo duro metafísico, es decir, su idea de hombre. El imaginario antídoto es, por consiguiente, antihumanista teórico, un imaginario antisubjetivista”. La crítica al esencialismo de la tradición moderna, la comprensión del sujeto como una producción social, resultan indispensables para llevar a cabo el combate político del presente. Decía Jesús Ibáñez que el sujeto es el objeto mejor producido por la sociedad capitalista. Solo desde la conciencia de esa producción social de subjetividad es posible entablar el combate por la producción de una subjetividad antagonista.
    La sociedad posmoderna nos coloca ante nuevos problemas y contradicciones que solo desde un discurso posmoderno es posible abordar. Las herramientas modernas, como el teleologismo, el esencialismo antropológico, la idea de progreso lineal, el mecanicismo determinista, no nos son útiles para abordar una realidad que las impugna.
    En todo caso, muchos autores de esa denigrada Posmodernidad nos aportan herramientas imprescindibles para analizar nuestro presente.
    En última instancia se trata de reivindicar dos gestos marxianos. El primero, el de mirar a la realidad a los ojos, sin llamarse a engaños, como condición inexcusable para una política materialista. El segundo, abandonar cualquier sectarismo a la hora de buscar herramientas teóricas para interpretar el presente. Marx, voraz lector de todo lo que le sirviera para entender su presente. Y del mismo modo que Marx, aunque moderno, fue capaz de desarrollar un discurso crítico que erosionaba muchos de los supuestos de la Modernidad de la que era hijo muy legítimo, dándoles una orientación materialista, de lo que se trata es de desarrollar una Posmodernidad antagonista, de perfiles materialistas. Porque, en última instancia, y como siempre en la historia del pensar, a lo que asistimos es a la sempiterna pugna entre materialismo e idealismo.
    LA DIVERSIDAD
    El último cuento que parece quererse contar una cierta izquierda es aquel que hace de la diversidad una taimada trampa neoliberal, ideada para erosionar las poderosas herramientas teóricas y las prácticas hegemónicas del pasado.
    La diversidad es entendida como un fruto intencional del neoliberalismo posmoderno que ha desviado al activismo político de las luchas verdaderamente relevantes, que son las que tienen que ver con el ámbito de lo material, es decir, económico.
    Entre los muchos problemas que se derivan de la crítica de la diversidad, el que me parece más relevante es el que, en realidad, se realiza desde la misma perspectiva esencialista e identitaria que se pretende combatir. Más que de una trampa de la diversidad, nos hallamos es ante la trampa de las identidades, una trampa que imposibilita la construcción de un sujeto político antagonista de amplio espectro. El resultado es que, lejos de solucionar el problema, se recae en esa política idiota (de idion, particular, propio) que se pretende impugnar.
    Ciertamente, se denuncia un problema preocupante: el de la idiocia de ciertos movimientos sociales, que solo saben pensar en su estrecho campo de interés. Pero es un problema que no se soluciona argumentando que la identidad de clase subsume el resto de contradicciones y luchas, porque bebe del mismo esencialismo que se critica. No se trata de buscar qué identidad es más inclusiva, pues las identidades no implican posición política: ser obrero no implica ser revolucionario, como ser mujer no implica ser feminista, ni ser homosexual te convierte en defensor de los derechos de los oprimidos. Eso ya lo supo explicar de manera magnífica, y muy divertida, Paco Vidarte en su Ética marica.
    Intentaré abordar esta espinosa (¿Spinoza?) cuestión desde dos autores que creo que contribuyen a colocarla en sus justos términos: Marx y Deleuze.
    No se trata de buscar qué identidad es más inclusiva, pues las identidades no implican posición política: ser obrero no implica ser revolucionario, como ser mujer no implica ser feminista, ni ser homosexual te convierte en defensor de los derechos de los oprimidos.
    Marx es un autor que, desde su lógica materialista, erosiona el esencialismo de la tradición filosófica idealista y desarrolla una propuesta que tiene muy en cuenta la complejidad de lo social. Por decirlo de manera muy contundente: Marx carece del simplismo en el que han caído muchos de sus seguidores. En la caracterización del sujeto, lo entiende como “el conjunto de sus relaciones sociales” (Tesis VI sobre Feuerbach, también algo semejante escribe en su Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel), es decir, no entiende que pueda ser definido, de modo exclusivo, por su posición de clase, sino por el conjunto de mediaciones (como luego desarrollarán Lukács y Sartre), que le atraviesan.
    Claro que la posición laboral del sujeto es determinante para Marx, no puede ser de otro modo en un momento histórico en el que la mayoría de la población está sujeta a interminables jornadas laborales y apenas dispone de tiempo para cultivar otras relaciones sociales, pero no es, en absoluto, la única. Y, desde luego, con el paso del tiempo, con la aparición de otras formas de capitalismo, en las que el tiempo libre es colonizado por el consumo y los medios de comunicación, como bien apunta Bernabé, las relaciones constituyentes del sujeto no pueden ser entendidas como lo fueron a finales del siglo XIX. Pero aunque Marx conceda privilegio a la cuestión laboral, esa posición de clase no es determinante políticamente. Porque una cosa es la clase desde una perspectiva sociológica y otra desde una perspectiva política. Marx pone cuidado en distinguirlas, pues si es evidente que quienes comparten espacio en la fábrica pertenecen a la misma clase sociológica, no tienen por qué hacerlo a la misma clase política. No en vano, una de las tareas de los comunistas (y creo que Marx lo era, a pesar de no trabajar en ninguna fábrica) es constituir a los proletarios en clase, como bien dice en el Manifiesto comunista. Es decir, por el hecho de ser proletarios no constituyen, políticamente, una clase, pues la clase, lo recuerda en Miseria de la filosofía, es posterior a la lucha de clases. Primero se establece una lucha y, en esa lucha, se constituyen las clases, los sujetos políticos, reflexión que podemos extender al conjunto de los movimientos sociales. Como ya he argumentado en alguna ocasión, la condición de mujer no te convierte en feminista, ni la de hombre te incapacita para participar en el movimiento. Desde esta perspectiva, ajustada al planteamiento de Marx, pertenece a la clase obrera quien, como Marx, participa en la lucha contra el capital, y, del mismo modo, pertenece al movimiento feminista quien lucha contra el patriarcado. No se trata de esencias, de posiciones sociales determinantes, sino de prácticas, como no se cansa de insistir Marx.
    La clave no es cargar contra la diversidad, sino pasar de políticas idiotas a proyectos koinotas, es decir, superar ese sectarismo que, por cierto, no ha nacido con la posmodernidad, sino que ha sido seña de identidad –identidad- histórica de una cierta izquierda. Por ello se trata de crear una izquierda diferente, pero no idiota.
    DELEUZE Y LA DIFERENCIA
    Por otro lado, Deleuze nos proporciona una magnífica argumentación para hacer frente a esa idiocia que, con razón, se critica en ciertos colectivos sociales, y de la que no están exentas tampoco las argumentaciones obreristas. Lo hace cuando, en Diferencia y repetición, aborda la cuestión de la diferencia desde una perspectiva política. Escribe Deleuze:
    “Consideremos dos proposiciones: sólo lo que se parece difiere; y sólo las diferencias se parecen. La primera fórmula plantea la semejanza como condición de la diferencia;
    Según la otra fórmula, en cambio, la semejanza, y también la identidad, la analogía, y la oposición, sólo pueden ser consideradas como efectos, productos de una diferencia primera o de un sistema primero de diferencias”.
    Deleuze nos está hablando de dos modos de entender la diferencia. La primera es el resultado de la destrucción de la semejanza y supone la promoción de la diferencia, la glorificación de la misma. Frente al histórico primado de la identidad, se trata de promover las diferencias, lo que, desde una perspectiva política, desemboca en esa idiocia de la que venimos hablando. A fuerza de buscar diferenciarnos, nos volvemos incapaces de encontrarnos con los demás, pues construimos una identidad de rasgos extremadamente específicos. Ciertamente, esa es una práctica presente en ciertos colectivos actuales, para los que es preciso acrisolar una serie de características para no resultar sospechoso de pertenecer a un grupo privilegiado. Pero ese listado de características acuñado por un colectivo es replicado por otro, que coloca al anterior en el listado de los privilegiados, y viceversa, en un aberrante y peligroso juego de sospechas y descalificaciones que conduce al más profundo sectarismo. Se razón en denunciar esas prácticas, pero no en convertirla en la única posible en el campo de la diversidad.
    Existe, por el contrario, una segunda posibilidad, que es partir de la diferencia que nos constituye, esa que Marx constata al entender que somos el conjunto de nuestra específicas y singulares relaciones sociales (no en vano, Marx, en los Grundrisse, acuña el concepto de individuo social), y que solo admite un camino político, el de la búsqueda de lo que nos une, de lo que podemos construir en común. Frente a los idiotas, que se regocijan en su diferencia y que imposibilitan el tráfico político entre aquellos que no habitan los estrechísimos márgenes de su territorio, los koinotas, permítaseme el neologismo, desde la conciencia de su diferencia constitutiva, apuestan por la construcción de un proyecto común, por el paciente tejido de redes que diseñen un sujeto político, antagonista, sí, pero lo más amplio posible.
    CONCLUSIÓN
    Sin duda, no es preciso ser vegana, homosexual, racializada y precaria para tener derecho a alzar la voz contra las injusticias, pero tampoco es justo entender que cualquiera de estas posiciones es fruto de una estrategia neoliberal. No cabe duda de que el neoliberalismo, el capitalismo, posee una aguda inteligencia que le permite fagocitar en su favor, sobre todo en dinámicas de consumo, aquello que en un determinado momento ha nacido desde una voluntad crítica con el sistema. Pero sería un profundo error tirar al niño con el agua sucia. La clave no es cargar contra la diversidad, sino pasar de políticas idiotas a proyectos koinotas, es decir, superar ese sectarismo que, por cierto, no ha nacido con la posmodernidad, sino que ha sido seña de identidad –identidad- histórica de una cierta izquierda. Por ello se trata de crear una izquierda diferente, pero no idiota.
    (Juan Manuel Aragües)
    1 hr 32 min
  • Introducción al pensamiento posmoderno.
    Por Jesús Pichel Martín.
    Gran conferencia. ¡Qué gran placer escuchar a Jesús exponiendo el tema con tal maestría!
    El término posmodernidad vuelve a adquirir un cierto protagonismo en el debate, aunque basicamente con carácter despectivo.
    Estos autores de los que se habla aquí, (desde Nietzsche, Lyotard, Vattimo, Baudrillard, Baudman, Derrida...) y a los que se denigra tanto, no son los creadores de la postmodernidad, sino los que la ponen de manifiesto como "el signo" de nuestro tiempo, como un hecho histórico, desde el que hay que partir al pensar y al actuar si no queremos llevarnos a engaños.
    ¿Que es una desgracia no tener esos grandes asideros (metarrelatos los llama Lyotard), que conformaban nuestra sociedad y subjetividad antaño? eso aún lo podemos comprobar en otras culturas como la islámica... sea como sea, así es.
    O tal vez sí que tenemos uno pero del que sea mejor deshacerse pronto, el liberalismo económico...
    1 hr 42 min
  • Conferencia de Santiago Auserón "El telar sonoro"
    Para comprender la obra musical-literaria de Santiago Auseron, (este singular personaje que huye de lo autobiográfico porque siempre está olfateando el horizonte como buen conocedor del Devenir, de esa inesencia que nos constituye, donde el individuo no es sino un entramado de relaciones que ya no nos permite preguntarnos "que somos" sino "que nos hace ser lo que somos y sobre todo que vamos siendo...) que a lo largo de su vida nos ha ido transmitiendo, con Radio Futura, con Juan Perro, en sus múltiples entrevistas, con su tesis, sus libros, e incluso con sus andanzas... no queda mas remedio que penetrar y tratar de conocer ese ámbito académico en el que se alimenta y mueve, en esa línea inmanente y materialista que aquí priorizamos de los Spinoza, Marx, Nietzsche, y su "síntesis última" con Deleuze (Inquieto como es no pudo por menos que ir a conocerle en persona a su mismísima cátedra, y él mismo lo comentaba explícitamente: "En el capítulo de agradecimientos el primero es a Gilles Deleuze, lo práctica que me resulta la teoría que hace ese hombre es escandaloso para tratarse de teoría. Cada dos o tres años leo uno de sus libros, y me marca una especie de ritmo que me da temple..." Sin duda su mayor influencia. Santiago pertenece a la primera generación de Deleuzianos en España. Francisco José Martínez los bautizó como los cuatro magníficos, con el propio Francisco, Luis Ferrero, José Luis Pardo y Santiago Auserón...)
    Solo desde aquí podemos empezar a dar un cierto sentido.
    Penetrar en este ámbito académico, (cosa que, como todo asunto de interés, si osamos alejarnos de la banalidad de la actualidad, de esa "vil actualidad política diaria que captura nuestra atención eternizando la angustia...") demanda concentración y demora, pero sirve para destapar muchos de sus misterios, desde aquellas canciones experimentales, en búsqueda de novedades, con esas letras enigmáticas, simbólicas, futuristas de Radio Futura, a las más cotidianas y ancladas en la tradición de Juan Perro (desde este fondo, no hay un corte radical entre RF y JP sino una continuidad. Por ejemplo pensemos como el concepto de "negritud" atraviesa toda la obra musical y literaria de Santiago. Con él "irrumpe el ritmo del hombre primitivo, que revela lo extranjero en lo natal, lo impensado en la normalidad"...Y la música es el espacio que encarna ese ámbito preracional del deseo y los instintos a la perfección. Con él evoca esas fuerzas irracionales pero con un gran poder emancipador, tan determinantes y en apariencia tan alejado en nuestras sociedades modernas. En Radio Futura con Semilla negra, la Negra flor, Escuela de calor (el sol como metáfora del orden establecido y la noche, la oscuridad, lo es de las tribus ocultas, el espacio de la diversión, de la ruptura con la normalidad, de los encuentros y aventuras, del ritmo que hace sudar la piel...frente al papel de oprimidos diario que nos tiene asignado nuestra sociedad capitalista...O en ese buen salvaje, lleno de energía, aún no corrompido por la racionalidad instrumental, que lleva el ritmo en la sangre...esa parte primitiva que todos llevamos dentro, en El africano en la gran vía... Como Juan Perro y en sus escritos, menos aún deja de hablar de lo negro y con los negros... de los negros de habla hispana en Cuba, que aun albergan el influjo de la tradición ibera en mezcla con su herencia africana... con el influjo de la negritud en la península ibérica en El ritmo perdido, con la zarabanda, con el blues...
    "el negro" o "el mestizo" sería un apodo bastante ajustado para Santiago ...)
    Santiago vive la música como terreno y laboratorio, donde pensar, investigar, y formalizar esos otros compromisos ontológicos, éticos y políticos.
    Su propuesta, como bien muestra en esta conferencia sobre lo corporal, viene presidido por una acusada voluntad de inmanencia, en la que el análisis de la Naturaleza, del cosmos en su conjunto, pretende ser realizado desde el interior de esa misma Naturaleza, sin necesidad de acudir a instancias transcendentes para su explicación.
    ¿y qué es eso que da unidad a toda propuesta de Santigo? Que el ser humano, además de su faceta racional, está atravesado por otro tipo de dinámicas que resultan imprescindibles tener en cuenta si se pretende entender la realidad... Y, por supuesto, hacer política. Las vinculaciones afectivas. Que Santi muestre que hay un espacio que encarna ese ámbito preracional a la perfección, como es la música (el ritmo, el cante, la danza...) es lo sorprendente.
    Un logos musical que no se reduce a las estructuras del lenguaje sino que lo precede como primera figura mnemotécnica, que revela el uso ancestral de las canciones en la transmisión de ideas, tradiciones, lecciones e información de una generación a la siguiente y de un lugar a otro a través de la memoria:
    "El cuerpo que habla, soporte del logos, de la expresión verbal del pensamiento guiado por las palabras, habla porque a la vez canta y danza. De no ser así, antes de la aparición de la escritura, no hubiera sido capaz de memorizar las palabras con las que habla. Los sentidos preservan a lo largo de los milenios las leyendas, los mitos y las tradiciones, que son el origen de las literaturas... Que no hay lenguaje sin lenguaje poético, ni lenguaje poético sin música y danza..."
    La información se transmite a traves de la canción, en ese ritmo repetitivo, que hace se inserte con facilidad en la memoria. Las canciones han tenido esta función desde el principio de los tiempos, han sido el vehículo de lecciones prácticas: que bayas evitar, donde viven los osos, como no morir congelado en invierno... lecciones importantes para la supervivencia y que respondían a costumbres y rituales de la propia tribu explicadas mediante historias en esas canciones.
    El cuerpo, esa dimensión pulsional que nos atraviesa, es un lugar de conflicto energético, es un campo de batalla, donde pugna una multiplicidad por exteriorizarse en una unidad que llamamos yo. ( todos llevamos un fascista y un anarquista dentro tratando de manifestarse, llevado por esas relaciones sociales que nos fuerzan y condicionan...) Y..."diferentes fuerzas se disputan su atención, como fuerza de trabajo y consumo, ese campo de expansión vital energético, puede ser liberado o sometido..."
    La música, las canciones mainstream, son un modo extremadamente poderoso de control, como denuncia siempre Santiago. Difunden los intereses estratégicos del capital.
    La razón de la industria musical es la razón del capital. La música es el cebo que atrae la atención de los jóvenes. Una herramienta para asegurar la hegemonía burguesa, alentando valores como el consumismo compulsivo, la búsqueda incesante de beneficios, el individualismo posesivo, el narcisismo, la competitividad permanente, la hipersexualización de las relaciones sociales, el culto permanente al dinero, la acumulación de riqueza material como estadio superior de la felicidad, la insensibilidad y agresividad como una actitud como postura triunfante, una postura política pasiva y conformista, el trato vejatorio con los más débiles, una actitud escapista y opiacea frente a los problemas vitales...un arma de control masivo, que nos vende el sueño de la libertad capitalista, pero nos hace más esclavos, sirviendo a la clase dominante para implantar valores e ideología que les afiancen en su poder. Poniendo rostro a muchas de sus ilusiones y aspiraciones vitales con esas celebridades de la música industrialmente prefabricadas, que son muy beneficiosas en su demostrada valía para generar beneficios a sus intereses mercantiles...
    Juan perro es otra cosa.
    Urge una revolución cultural, nos dice Santiago. Otra forma de enfrentarse y entender el arte: fundamentando una música "a la vez popular y callejera, folklórica y poética, capaz de compaginar un activismo estrictamente musical con un activismo social, una ética-estética de la negritud, como parte de la polis que interviene inmediatamente en la convivencia, y como desahogo y creación de espacios habitables".
    "La libertad individual, el sujeto que habla, baila y canta, se halla encarrilada por los hábitos de consumo, sujeta a procesos de calculo... El interés mas inmediato impone su tónica. La libertad que se nos permite aqui solo es proyectar la voz, canto y danza, mas allá de lo puramente inmediato."
    "Falta el giro que nos devuelva la emoción...la voz que preserva relatos ancestrales, que nos convoca en torno a la hoguera... Hay que escapar se la actualidad, buscando la poética del habla.
    En el prefacio de su tesis "Música en los fundamentos del lógos" cita Santiago a Plutarco : "Resulta claro que los antiguos griegos tuvieron razón al interesarse, por encima de todo, en el ejercicio de la música. Pues creían que las almas de los jóvenes
    debían ser forjadas y dirigidas a través de la música hacia las buenas formas, porque la música es, evidentemente, útil en toda circunstancia y en toda ocupación seria, pero de modo muy particular frente a los peligros de la guerra".
    Por otro lado, la música es el gran ejemplo superador de oposiciones identitarias, de fronteras y nacionalismos... ejerce perfectamente esa función siempre que no se la lleven a otro terreno interesadamente.
    Santiago, acorde con esa identidad múltiple de la que hace gala, nos habla del caracter polirítmico, híbrido, interétnico de la música. Frente a la lógica de la oposición, la lógica de la diferencia, como le enseñó en su cátedra el mismo Deleuze. La música como lugar de encuentro, es ahí donde las culturas se encuentran, se contagian, se mezclan...ahí no se combaten o tratan de aniquilarse mutuamente. La música es el mejor ejemplo. Y Santi quien mejor lo expresa, en la teoría y en la práctica.
    "La lengua, con los programas educativos y la policía aduanera, admite delimitación fronteriza...la música no."
    "la música entabla cierta complicidad con el enemigo...atraviesa civilizaciones, se mantiene y las sobrevive en el tiempo, contamina culturas (aquí tenemos un buen ejemplo con los cristianos, moros y judíos...) (también "la búsqueda de unas raíces africanas comunes al blues y al flamenco le permitieron a Santiago explicar el carácter seminal de lo africano, señalando las concomitancias entre flamenco, blues, samba y son cubano", por ejemplo...) El canto popular resiste las transformaciones sociales, alivia el envenenamiento de los conflictos y contradice el falseamiento mediático de nuestros días."
    "La diversidad ibera proviene de una delimitación geográfica definida entre los cuatro puntos cardinales: extensa costa y mapa fluvial aptos para el arribo de muchas naves. Es un atavismo que la política no ha aprendido a sobrellevar. Alimenta el afán de apropiación y las rivalidades, resiste a los procesos de unificación imperiosos y ante ella fracasan las dinastías..."
    "No es indispensable cuestionar el mapa de las identidades nacionales, todo gasto de energía en esa dirección puede resultar a la larga superfluo y poco atrayente.
    Un proyecto de unidad no impuesta, en el límite de lo posible, poético-musical antes que objeto de especulación política y económica, sería un reto de altura lanzado a las futuras generaciones..."
    "El flamenco proporciona motivos para reflexionar acerca de las esencias folclóricas o nacionales.
    "La música se renueva como un fenómeno de reasunción de lo propio a través de lo foráneo, (idea ésta que ya expresara en la crítica que hizo, junto con su hermano y sus respectivas parejas en “Los Corazones Automáticos”, del Canet Rock, desde antes incluso de empezar su andadura con Radio Futura...). ¿Qué nos impide reconocernos? ¿Es el falseamiento de la realidad convertida en espectáculo lo que nos descompone el gesto?"
    Cada mañana, la información resalta lo que es noticia, la noticia arrima el ascua a su sardina, el engaño se cuela a primera hora en nuestras vidas y los conflictos que generan ansiedad se eternizan. Los minutos publicitarios aumentan al amparo de la falsedad, mientras las escuelas públicas de música y danza se quedan sin presupuesto. Son el humilde campo de batalla de una revolución cultural indispensable..."
    Esto es lo que Auseron no ha dejado de pensar, una revolución cultural y humanista, transformar la realidad, no solo a través de la voz que manda y ordena del logos, sino intentando mantener esa llama fisicalista, corporal y vitalista de la música, que opera no tanto a nivel ideológico como a nivel de feeling, para que nos devuelva el horizonte de la emoción compartida, combatiendo una sociedad cerrada y opresiva en sus procesos cálculadores.
    1 hr 39 min
  • Teoría Monetaria Moderna vs Marxismo
    Ambas posturas seducen intelectualmente porque ambas tienen poderosas razones, aunque ambas se quedan en un análisis racional discursivo macroeconomico...sin tener en cuenta creo yo, la base material real de lo que es el comportamiento del ser humano con la que cuentan. Los discursos por muy verdaderos e intachables que se presenten, no lo son todo para que algo funcione o no. Las cosas no solo entran desde el convencimiento racional. Este es el gran dilema al que nos enfrentamos.
    2 hr 25 min
  • Marx y el republicanismo plebeyo
    Didactica conferencia de Santiago Castro?Gómez que nos presenta también a un Marx desde la tradición republicana. Desde luego el debate en torno a el "auténtico" Marx sigue sin duda en pie dando muchísimo que hablar...
    Bueno, sea de una u otra manera, Marx tenía razón cuando planteaba que sin condiciones materiales dignas de existencia no hay felicidad ni estabilidad posible...
    2 hr 8 min
  • "La Reinvención del fascismo. Nuevas derechas y estrategias del antifascismo actual"
    El nuevo proyecto neoconservador del apartheid...
    El nuevo keynesianismo de preferencia nacional, a través de la guerra de la exclusión...
    Raúl Sanchez Cedillo propone una perspectiva compleja de análisis de las nuevas "revoluciones conservadoras" del siglo XXI, entendiéndolas como una reacción al ciclo de luchas que se abrió en 2011 durante la crisis económicas y políticas de las democracias europeas. Desde ese perspectiva, el propósito es diferenciar la heterogeneidad de elementos que pueden componer cada "dispositivo de revolución conservadora" en cada caso dentro del mapa actual de las fuerzas de extrema derecha en Europa.
    El propósito sería desplegar el mapa actual de las diferentes fuerzas de extrema derecha en Europa. Cuanto más conozcamos y situemos a nuestros enemigos,
    más posibilidades tendremos de neutralizarlos. Por eso es preciso hacernos una idea general de las fuerzas políticas con más capacidad de popularizarse y de alcanzar y/o mantenerse en las instituciones.
    También nos sería útil abordar el concepto de tercerismo como la nueva presentación de una vieja táctica minoritaria del fascismo.
    1 hr 24 min
  • Poder Constituyente.
    Hay una lucha constante por encontrar el espacio adecuado entre el Devenir, que arrasa toda forma, desvanece todo sólido, y el Ser, garante de la estabilidad, con el devenir como su enemigo a combatir (miedo a la libertad, al cambio, temor a lo diferente y al diferente, rechazo de la excepción que pretende saltarse las costumbres y amenaza los valores tradicionales fuentes de seguridad…).
    Ese miedo, fuente de la moral, es el miedo a la muerte en última instancia, a la perdida y desaparición de lo que amamos. Algo lógico y natural. Pero...y paradójicamente, la esperanza ( vieja perra, decia Nietzsche, que prolonga las torturas de los hombres) está mas del lado, por otra parte siempre inevitable, del Devenir (fuente de la novedad, aliada de la liberación, del sufrimiento, de la opresión...)
    En el terreno político el asunto se juega entre el Poder Constituyente y el Poder Constituido (potencia-potestas) en un complicado "equilibrio dinámico".
    La falta de un fundamento último:
    Vivir en democracia deberia significar tener el coraje de vivir sin fundamentos y, a la vez, de construir al mismo tiempo fundamentos contingentes. Se diice que la democracia nació cuando le cortaron la cabeza al Rey, el garante y representante de la unidad del reino, de la jerarquía, de la distinción de rangos y órdenes que, él sí, decía reposar sobre un fundamento incondicionado. Con su decapitación se cortó definitivamente el lazo entre la sociedad y su fundamento legitimador extramundano...
    Ante ese vacío ontológico, son todos los ciudadanos, ahora iguales, quienes deciden o deberian decidir, que valores, ya mortales, (humanos, demasiado humanos), son los que les rijan.
    Porque sólo en la ausencia de fundamento último es posible cuestionar todas las jerarquías de nacimiento, de clase, de género, de raza, de religión... y abrirse paso el concepto de la igualdad.
    Si no hay fundamento que pueda dirimir objetivamente los conflictos sociales, y en esto radica la Revolución Democrática, no es un grupo, un partido, un individuo o una mayoría la que ocupa la casilla vacía del rey, sino que son las afinidades, los agenciamientos, y también el antagonismo, en las relaciones sociales, la fuerza de un poder constituyente, y no de un poder constituido. Pensada como un Poder constituyente inacabable, que emerge de la ausencia de plenitud, de identidad última, de determinaciones, la democracia, momento de constitución de lo social, jamás puede ser reducida ni confundirse con el poder constituido. Rasgo revolucionario, un ejercicio de revisión continua...
    Con el Devenir es imposible llegar a un punto donde todo quedaría ya sentenciado y solucionado. Se trata de tener el proceso democrático constituyente siempre abierto. No de alcanzar unas normas, leyes o valores que rijan hasta que ese mismo poder constituido lo decida, sino tener la capacidad de cambiar las cosas, tener la potencia del cambio. La revolución resulta mucho menos estatal y centralizada que molecular, difusa y plural, para inyectar resistencia y antifascismo allí donde triunfan los modos autoritarios.
    Ese devenir imparable arrasa tarde o temprano cualquier forma o identidad hacia quien sabe que nuevas configuraciones. Individuos, territorios, naciones, civilizaciones, imperios... planetas, estrellas, galáxias... sucumben. Ninguna identidad sobrevive en ese eterno retorno de las diferencias...Este es el fundamento. Ahi jugamos la partida de nuestra vida. Esto es la vida, y a esto debemos atenernos. Amar la inmanencia. Y a partir de ahí trazar unidades, buscar lo que une y no lo que nos separa...
    En esa Ontologia del devenir, sin fundamentos, al menos desde el alcance de nuestro humano conocimiento, es donde debe poner su legitimidad a la Democracia como amor a la vida...Porque si estamos abocados a vivir la ausencia de un fundamento último, vivir en democracia significa tener el coraje de vivir sin ese fundamento, y, a la vez, de construir al mismo tiempo fundamentos contingentes, temporales, finitos, como la vida misma.
    Ser dignos del acontecimiento en que consiste la vida, frente a esos nihilistas de la compulsion enfermiza, de la pura negación y miedo que se agarran a algun fundamento último siempre excluyente y opresivo (que dicen no a la vida).
    Asi lo plantea Raúl Sanchez Cedillo...
    2 hr 31 min
  • Del estructuralismo al postestructuralismo.
    Sergio Tonkonoff.
    Creo que éste es un muy buen audio para comprender un tanto estas tendencias de la filosofía contemporánea que tanto interés han engendrado también en el debate político actual. Cada una engloba a un buen número de autores.
    Saussure, Lévi-Strauss, Althusser...estructuralistas; Lacan, Derrida, Barthes, Jakobson, Laclau, Zizek...digamos el bando socio-simbólico postestructuralista y los Foucault, Guatteri y Deleuze...mucho mas arraigados en el modo de producción de las cosas materiales y la subjetivación...
    Sirva como mapa orientador...
    1 hr 35 min
  • Karl Marx
    El socialismo no se alcanza de cualquier manera. Primero debe tomar las riendas la burguesía ilustrada, la industria, el capitalismo... Después sí, es el turno del socialismo, que recoge sus frutos poniendo freno a sus desvaríos.... Esta es la forma. No hay otra.
    Este es Karl Marx...
    Pocas veces lo han explicado con tanta claridad como aquí, en el, Consello da Cultura Galega, lo hace Francisco José Martinez.
    1 hr 47 min

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