La fe es el motor que nos impulsa a seguir adelante, confiando en que, aunque a veces nos desvíemos o nuestros planes no se alineen con los de Dios, Él tiene el control y siempre nos guía hacia lo mejor. Cuando nuestra vida está alineada con Su voluntad, experimentamos paz y seguridad, sabiendo que Él proveerá lo que necesitamos, incluso en tiempos de dificultad. La verdadera libertad se encuentra en confiar plenamente en Él, pues somos hechos para Su gloria.