Infinidad de personas espiritualizan su vida matrimonial. Lo hacen de tal manera, que llegan a convertirse en seres insoportables para sus cónyuges. Su espiritualidad se torna en religiosidad. Quieren que todos en casa y, particularmente su cónyuge, se sometan a sus creencias, así estén por fuera de lo que enseña la Biblia. ¿Está actuando usted de esta manera? Es hora de evaluarse y aplicar correctivos.