Una de las actitudes más frecuentes de las personas orgullosas, es no admitir que han cometido errores. A este comportamiento negativo, suman el que, generalmente, no se excusan ni piden perdón. Cuando actúan así, levantan enormes barreras en las relaciones con su familia y con aquellas que representan su entorno en la cotidianidad. ¿Está actuando usted así? Es hora de revisarnos.