El gobierno nacional recogió, como siempre, esas otras piedras, las de la marcha, para que formen parte de un espacio de memoria. Cada una, con cada nombre, fue guardada adecuadamente, para luego encarar la construcción de un sitio de homenaje a las víctimas. Y está bien preservar nuestra memoria, recordar que detrás de las piedras y el dolor genuino, estuvieron los de las bolsas mortuorias, los que quemaron barbijos, los que indujeron a los contagios, negaron y criticaron las vacunas y se encargaron durante un año y medio de meter otras piedras y más oscuridad en el camino. Ese espacio de la memoria, será la nueva muestra, para entender como la voracidad electoral llegó nuevamente a jugar con la vida de las personas. Para ratificar que no vale todo, que ya sabemos lo que le hicieron al pueblo argentino, donde las mayorías seguiremos dando a diario ejemplos rotundos de memoria.