
Sign up to save your podcasts
Or


Hay tiempo para recuperar a los desencantados, los desocupados y los maltratados antes y durante la pandemia. Los que volvieron a votar a los verdugos de sus sueños. Dicen que la batalla que se pierde es la que no se da, por ellos tal vez sea bueno torcer el rumbo, mirando de cerca el sufrimiento que no se televisa, salvo cuando lo acompaña la tragedia. Mirar un poco más abajo, para comprender y responder.
Hay que gestionar y comunicar los logros que se gestionan, una responsabilidad que no debe incomodar, frente al confort oral del adversario y sus voceros mediáticos partidarios. Esperar otro resultado en noviembre, puede requerir algo más que la imprescindible unidad, el ajuste de funcionarios que no funcionan o acercar el oído a la gente. Cuestiones que se escapan del comentario, por la frescura del suceso, pero que de algún modo marcaron el norte del Frente de Todos, en octubre de 2019, a pesar de los anestesistas de la memoria.
La modificación del sistema de salud en forma integral con todos los actores adentro, para que las crisis sanitarias, no nos vuelvan a pescar con la guardia baja. Lo bueno, es que al final de la carrera hacia las PASO, aparece la verdad, los objetivos de la derecha si regresa a gestionar, en eso sí están juntos. Basta solo ese ejemplo, que se les cayó a última hora, para que esta vez, nos demos cuenta que hay que volver a votar contra la mentira.
En esta campaña de narrativas superficiales, potenciadas por los medios y la incapacidad opositora para generar propuestas y, al menos por ahora, rehuir al debate, parece que el único recurso radica en exhibir hasta el cansancio las fallas del otro, en este caso el oficialismo. Pero esa insuficiencia para proponer, como vemos, se puede agotar y hasta volver en contra, cuando afloran los egoísmos y la liviandad de lo que criticaron los obliga a mostrar la verdadera cara de la historia de Cambiemos, Juntos por el Cambio o Juntos.
Para su suerte, cuando lo sacan a Macri a pasear, para distraer al electorado y consolidar a los fieles del voto de derecha en aquellos distritos de marcada incidencia anti peronista, la impostura de la mudanza de ciudad a provincia, se diluye con la discreción, de los medios. Todo parece indicar, que se impondrá cómodo en la interna cambiemita y como es lógico, su victoria bonaerense será festejada en Costa Salguero, su sitio de verdadera pertenencia, la Ciudad de Buenos Aires.
Volviendo al futbol, al igual que con los temas más sensibles y dolorosos, los macristas ya salieron a defender a la selección de Brasil, para que la FIFA le adjudique el partido y los puntos a la “verde amarelha”. Todos educados con el Pequeño Manual del Cipayo Ilustrado. El otro amigo de Macri, cruzando Los Andes, con las mismas señales de fracaso y decadencia que muestra el experimento de Brasil, tendrá que responder la nota de protesta por el decreto mediante el cual nos quiere robar 5.000 kilómetros cuadrados de plataforma continental al sur de Tierra del Fuego.
La Pandemia no es el único dato que marca la excepcionalidad de la elección. Hay un abuso de la superficialidad a falta de propuestas por parte de los sectores opositores y aparecen interrogantes sobre la gestión del gobierno nacional, en la percepción de los electores y el impacto de las políticas que se han podido ejecutar, en la primera parte del mandato de Alberto Fernández, excluyendo desde luego el esfuerzo sanitario en la crisis, que forma parte del actor principal de éstos tiempos.
Más allá de los resultados del domingo 12, donde cada fuerza hará su lectura, va a resultar muy interesante ver desde ellos y sobre todo desde sus medios, como se trama el reencuentro sin rencores de los espacios democráticos que integran la segunda alianza. Y admirar, cómo el tren fantasma emerge de los laberintos de los diez kilómetros de subte por año, para encarar la que seguramente será más sórdida, y al mismo tiempo más hueca, recta final hacia el 14 de noviembre. Hay varios que están pensando en esa noche, de ese otro domingo, para sacar chapa presidencial. Las primarias habrán servido de filtro, tendrían que armar el bunker en Palermo, sitio aprobado para justificar todos sus actos, porque allí, como dijo Mariu, sí, se puede.
El valor residual de la persecución de dirigentes, sigue sin dudas vigente en manos de esa justicia devaluada y miserable, que aporta su grano de arena a la campaña de la derecha, más consiente que inconscientemente. Para reformar el Poder Judicial, hacen falta diputados que quieran terminar con la discrecionalidad de ciertos jueces y fiscales, los del Cambio, vuelven a proponer una justicia “independiente, eficaz y creíble” pero hicieron con ella una rama de acción política cómplice para la persecución, la corrupción y el espionaje. Para ellos, la culpa siempre, es del otro.
Y la hipocresía adquiere ribetes infames porque el PRO, en su comunicado ignora las coordenadas sobre la plataforma continental argentina, cuya dimensión y alcances se hallan aprobadas por ley el año pasado en el Congreso. La norma fue aprobada por ambas cámaras y por unanimidad, es decir que el PRO, y todo Juntos Por el Cambio en el senado y en diputados, votó en favor de la ley. Ese Chile admirado, sigue siendo su modelo a seguir, porque es lo que vinieron a hacer entre 2015 y 2019. No se lo dirán a su electorado, siempre preparado para digerir la mentira. Y el pueblo anda con otras preocupaciones, sin embargo, es una buena época, para votar pensando en la soberanía, que también se corporiza en la memoria, en nuestro trabajo, salud y educación. Son también nuestros derechos territoriales, la Patria, el sitio donde disfrutar una vida digna.
From the publisher's feed