El gobierno de Larreta ha mostrado desinterés para asistir a los estudiantes en situaciones vulnerabilidad y pobreza, ha despreciado y perseguido a los docentes -marca común en las gestiones del macrismo- y ha manipulado a la comunidad educativa induciendo a que las familias que puedan acceder, migren hacia la enseñanza privada, dejando a los pobres ante la necesidad de conseguir vacantes a cambio de demostrar su pobreza. Por eso, la sobreactuada indignación de la oposición, sirve como excusa para que se junten, dejen de lado su descarnada interna y estrechen filas con el cobarde Jefe de Gobierno, que vuelve a la maniobra de judicializar todo en lugar de resolver en el marco de los pactos preexistentes entre la nación y las provincias, primero, y después intenta el diálogo con el poder central, todo para ganar títulos y espacios de propaganda entre los anti-todo que lo votan.