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El acto de campaña extremo protagonizado por Horacio Rodríguez Larreta, con la autoría intelectual del PRO en todas sus líneas, refleja en la síntesis de la jurisdicción que gobierna, el ensayo que el macrismo practica desde hace 14 años en la Ciudad de Buenos Aires que sirvió de banco de prueba para el traslado al ámbito nacional en 2015. Deformaciones obscenas de los autodenominados republicanos, cuyo precio lo pagaron los presos políticos, los dirigentes de la oposición y todo el pueblo argentino. Falta de justicia en las áreas del fuero laboral y sociedad utilitaria para legitimar el desastre de las políticas públicas al extremo del espionaje ilegal y los negociados espurios.
El gobierno de Larreta ha mostrado desinterés para asistir a los estudiantes en situaciones vulnerabilidad y pobreza, ha despreciado y perseguido a los docentes -marca común en las gestiones del macrismo- y ha manipulado a la comunidad educativa induciendo a que las familias que puedan acceder, migren hacia la enseñanza privada, dejando a los pobres ante la necesidad de conseguir vacantes a cambio de demostrar su pobreza. Por eso, la sobreactuada indignación de la oposición, sirve como excusa para que se junten, dejen de lado su descarnada interna y estrechen filas con el cobarde Jefe de Gobierno, que vuelve a la maniobra de judicializar todo en lugar de resolver en el marco de los pactos preexistentes entre la nación y las provincias, primero, y después intenta el diálogo con el poder central, todo para ganar títulos y espacios de propaganda entre los anti-todo que lo votan.
Cada reunión de la mesa nacional del Cambio revela el sinuoso camino en busca de votos. El encuentro de ayer destinado a definir una posición conjunta con el tema de las elecciones primarias, se cerró sin que se pronuncie opinión alguna sobre la idea del oficialismo que supone trasladar ambas fechas electorales un mes después de lo que indica el cronograma.
El cruce de libros, permite destacar el esfuerzo y la necesidad de los cuadros cambiemitas para llegar a las primarias y dirimir estas cuestiones que no reflejan los medios y que los propios dirigentes ocultan o maquillan a veces con poca suerte. Hace más de un año, ellos y sus medios le han dedicado horas y kilómetros de papel a la interna del Frente de Todos, tema con el que seguramente seguirán insistiendo, mientras se define quien manda en el espacio de la derecha, donde por ahora el jefe de gobierno de la ciudad parece mejor posicionado.
La lluvia de contagios, el riesgo de vida y los espacios en la terapia hospitalaria, son la constante por éstas horas que marcan la disociación con la realidad de los cuadros opositores políticos y mediáticos, desmadrados en la locura de esmerilar al gobierno a como dé lugar, enajenados en la mezcla de odio y avaricia que los mueve, sin poder llegar a reflexionar por un minuto hasta donde hay que llegar con tanta desgracia confrontativa.
Calificar de excusa al lawfare para ocultar el desastre de los jueces amigos y la estructura de persecución puesta en funcionamiento y eludir toda responsabilidad en el deterioro del poder judicial, se inscribe en el habitual ejercicio de Macri: todo es responsabilidad del otro. Operaron desde la persecución a opositores, hasta en la causa por el asesinato de Santiago Maldonado, pasando por las presiones a la procuradora Gils Carbó y el movimiento obsceno de jueces en favor de la “causa” y las acciones conjuntas con los medios para sostener el proceso y los negocios del gobierno que integraron. Almagro, va entender la carta, aunque sin elementos para actuar, está escrita en su propio idioma. Como un código de la mafia.
La foto, mostró la entrega de los hospitales de campaña, pero hubo una reunión privada con el Ministro de Defensa, que por suerte es Agustín Rossi, para hablar sobre el tema real: China, Rusia y Venezuela. La verdad de la milanesa sobre la visita, que incluyó marcar la cancha para frenar los avances de China y sondear que pasa con el pensamiento “duro kirchnerista” y el gobierno del Frente de Todos, con su “mirada geopolítica más vinculada a la perspectiva de Maduro, Xi Jingping y Vladimir Putin”, según lo que vendieron los medios Pro. Las vacunas, rusas y chinas, la ayuda económica de Xi, el control de la Hidrovía y la posición de Alberto Fernández respecto a Nicolás Maduro, parece que fueron los temas del encuentro.
En el gobierno se estudian otras medidas sobre la economía y nuevas ayudas, para ese doloroso 42 por ciento de compatriotas martirizados, doblemente, por la pobreza y la pandemia. “Como Presidente de la Nación tengo la responsabilidad política de tomar las riendas y seguir conduciendo al país” dijo Alberto Fernández, retomando lo que no debió dejar de hacer, ese contacto cotidiano para comunicar las decisiones en tiempos de crisis y sostener la obligación de cuidar la vida y la salud. Una cuestión que debe ser también, responsabilidad de todos.
Todos, en el copio y pego, rechazaron, como desde hace un año, que se tomen medidas para contener y reducir la segunda ola de contagios, preocupados porque el gobierno nacional insista con “restricciones excesivas y mal calibradas". Patricia Bullrich, devota de las redes fue más allá y dijo: “desde la Mesa de Juntos por el Cambio consideramos que volver a dejar a los ciudadanos sin educación, sin trabajo y sin libertad no soluciona el fracaso del plan vacunatorio. Ya probamos la cuarentena eterna". Lo único que NO les preocupa es dejar a los ciudadanos sin vida.
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