Fernando Castro Flórez
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Un comentario del libro "Retrotopía" de Zygmunt Bauman (Ed. Paidós, 2017).
Alejos Ramón Lorenzo Vergara
Hace 2 días (editado)
Puede ser cierto que nos guste repetirnos. No deja de ser una forma de aprender, aprendemos copiando, no sólo el habla sino los gestos de los que nos rodean. Y hay un placer en la repetición y en la introducción de variaciones en ella. Lo hicieron muchos pintores, lo hicieron muchos músicos, etc. Pero hay que ver hasta que punto es COPYCAT y hasta qué punto es aprender de lo bueno que hacen otros, siendo también una forma de admiración. Van Gogh copió obras japonesas. Picasso copió obras precedentes. Otros copiamos a Picasso o Van Gogh. Pues son maestros, que no surgieron de la nada, sino que aprendieron copiando, no sólo del natural sino de otros artistas anteriores.
Otra cosa es la moda, en la que se copia una apariencia pero exclusivamente por el éxito comercial y económico que supone. La música está lleno de ello. Abundan copistas hispanos de música anglosajona, pues además de que tienen una industria musical gigantesca, criticada por ellos mismos, hay que reconocer que SABEN mucho de música y no sólo porque suene bien. La misma Dolores O´Riordan, de los Cramberries tiene una canción bajo ese mismo título "Copycat", en la que se quejaba que estaban (concretamente una banda) copiando su estilo de cantar de una forma descarada, sin aportar nada. De hecho, el tiempo le ha dado la razón porque esa banda creo que sólo tuvo un éxito. Su One Hit Wonder o sus 15 minutos de fama gracias a copiar el trabajo de una vida: la de Dolores.
De todas formas, no creo que los selfies sean tan malos ni que sea en el fondo algo nuevo: la vanidad y la envidia existen desde siempre, amén de la estupidez. Simplemente es que ahora se difunde más rápido y se contagia entre los de su misma especie. Pero hacerse un selfie en un lugar no veo que sea tan malo. Lo malo son los malos usos, no sólo de los selfies, sino de la tecnología en general, como por ejemplo, de las grandes compañías que están destrozando los mercados, aunque es cierto que aportan cosas positivas y te hacen llegar ideas, objetos, libros, obras de arte, antes inaccesibles, pero que también destruyen otras cosas. Ya pasó con los hipermercados hace unos años. Esa moda traída de los US. Pero ojo, que no todo es malo, malo es su uso y el posible abuso que de ello se hace. Porque si lo miramos bien: explotadores y ladrones los tenemos mu cerca, aunque es más fácil mirar y culpar siempre al que queda más lejano.
En definitiva, las redes son POSITIVAS, cambian nuestra forma, no de ser, sino de compartir, a veces para bien, a veces para mal....e incluso fomentan la crítica.
También es cierto que los gobiernos trabajan para los que desequilibran la balanza, como hemos vivido en este país desde hace unos años, en lugar de equilibrar la balanza. Pero es innegable, que a pesar de lo mal que estamos, estamos mucho mejor que en cualquiera de las guerras en las que nos han metido hace 2 días.
Habría que plantearse si toda esta gente que parece únicamente hablar de lo miserables o imbéciles que son los demás, no lo son más que ellos, porque...realmente...¿qué hacen además de criticar? ¿No es mejor crear cosas positivas en lugar de criticar todo el rato a los demás, que puede que sí sean felices con un iphone o con lo que sea? ¿No esconde esta crítica una impotencia o carencia? Es para pensarselo un poco... https://www.youtube.com/watch?v=GNt2zANGbnI
Es lo mismo que preguntarse el motivo por el que aunque vayamos a una playa de 5 km, nos gusta pegarnos en 100m o cómo ponerse una camiseta de algo que admiras o de algo gracioso, para encajar entre los demás, para compartir nuestro gustos y caer bien, para ser queridos y estar rodeado por los demás, para no estar solos.