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  • Seminario Marxismo Aplicado. Clase 1: Epistemología y metodología marxista de la investigación
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Clase 1: Epistemología y metodología marxista de la investigación, a cargo del profesor Juan Kornblihtt (CONICET-UBA)
    Organizadores: Grupo de Estudios Marxistas (GEM) http://www.estudiosmarxistas.cl/ y Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) http://www.cipstra.cl/
    Presentación:
    Este seminario busca dar cuenta de aspectos metodológicos generales y de análisis concretos centrados en problemas específicos del desarrollo de la acumulación de capital y la lucha de clases basados en Marx y en la tradición teórica que reivindica sus posturas. El objetivo de la discusión teórica y empírica que desarrollaremos en las clases es retomar la tradición crítica del marxismo en tanto instrumental para guiar la investigación científica como forma de aportar a la acción política. En este sentido, nos planteamos efectuar no sólo una crítica a las teorías sociales dominantes sino también a la tradición que convirtió al marxismo en una estructura ideológica basada en modelos ideales aplicados en forma externa a la realidad. Para tal fin, combinaremos aspectos teóricos del debate con herramientas técnicas para el análisis del movimiento concreto en base al manejo de distinto tipo de fuentes, en particular estadísticas de las cuentas nacionales y de organismos públicos aunque también otras más de tipo cualitativo. El orden del curso seguirá una secuencia que parte de las especificidades de los desarrollos de Marx en relación a otras formas del conocimiento social, al análisis concreto de la mercancía y su valor como unidad mínima de la organización social capitalista y las diferentes formas que adopta en su reproducción como capital total, expresadas en la tasa de ganancia, para luego avanzar hacia problemas que se presentan más específicos sobre la lucha de clases en América Latina, en particular la disputa por la renta de la tierra minera, petrolera y agrícola, con detalle en los casos argentino, brasileño y chileno, sigue un análisis sobre el desarrollo del capital a nivel internacional, la forma nacional de la acumulación mundial y un análisis de los debates sobre la dependencia y el imperialismo, para cerrar con un análisis del carácter de la crisis mundial actual y las diferentes perspectivas políticas de intervención que se abren. En particular, criticaremos las perspectivas de que se trata de una crisis del neoliberalismo y que propone por lo tanto una alternativa política para reformar el capitalismo sobre el reemplazo de ese modelo por otro sin cuestionar la propiedad privada del capital.
    1- Epistemología y metodología marxista de investigación:
    Esbozos sobre la dialéctica materialista. Socialismo científico vs. Socialismo utópico. Marx y la crítica a la economía política. Los supuestos de la teoría social dominante: crítica al modelo típico ideal y al individualismo metodológico. Debates sobre la determinación: fuerzas productivas, relaciones sociales de producción y superestructura. Herramientas para el análisis concreto del movimiento histórico de la sociedad.
    Marzo 2014, Santiago de Chile.
    1 hr 56 min
  • Spinoza | Por Darío Sztajnszrajber
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Facultad Libre Virtual
    Publicado el 16 jun. 2015
    Clase 2 del ciclo "8 Filósofos | Recargado" dictado por Darío Sztajnszrajber en la Facultad Libre de Rosario. Son 8 encuentros, desarrollados de mayo a diciembre de 2015. Accedé a los encuentros restantes en www.comunidadrizoma.com
    2 hr 22 min
  • El Hombre Unidimensional, de Herbert Marcuse. Audiolibro voz humana
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    El ser humano nunca ha sido considerado como un ser adimensional, ya que se desenvuelve, no sólo en el tiempo y en el espacio, sino en una relación consigo mismo y en una relación con los demás, que le proporcionan dos dimensiones capaces de expandir su identidad ante sus semejantes, además de que elevan su grado de conciencia hasta querer realizar cambios en el lugar donde se desarrolla.
    En ciertas ocasiones, como el caso de la religión y el arte, este ser humano adopta una tercera dimensión que le permite trascender un poco más allá de lo que conoce y conocía sobre sí mismo. Cuando él, por razones interiores o razones ajenas a sí, pierde su bi- o tridimensionalidad, es incapaz de trascender y trascenderse, y se convierte en una especie de marioneta de sus impulsos y de los impulsos que nacen de las necesidades creadas por otros. Esta es la idea utilizada por Herbert Marcuse para describir al hombre unidimensional.
    A modo de Introducción
    Herbert Marcuse nació en Berlín, en 1898, en el seno de una familia judía de buena posición económica. De muy joven se sintió atraído por la política. Se adhirió a las posiciones de izquierda. Pero el fracaso de la revolución espartaquista y la ejecución de Rosa Luxemburg (1919) lo alejaron de Berlín y de la política.
    Estudió filosofía en las universidades de Berlín y Friburgo. En esta última conoció a Husserl y a Heidegger. Este último dirigió su tesis, con la que se doctoró en 1922. Permaneció en Friburgo hasta 1933, año en el que ingresó en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt (más conocido como Escuela de Frankfurt).
    Ese mismo año los nazis llegaron al poder y clausuraron el Instituto. Marcuse, junto a otros miembros de la Escuela, se trasladó a Estados Unidos. Allí se estableció llegando incluso a adoptar la nacionalidad americana, en 1940, y a trabajar para el gobierno federal. Ejerció la docencia en distintas universidades: Columbia, Harvard, Boston y San Diego.
    Su pensamiento fue una de las fuentes de inspiración de la revuelta estudiantil de 1968, conocida como "mayo francés". Murió en Alemania en 1979.
    Contamos con la traducción al español por Antonio Elorza del año 1968, del original en inglés One-Dimensional Man, del 1954. Posee una primera parte introductoria, donde claramente realiza una crítica a la sociedad industrializada existente, específicamente ante la inmovilidad de los individuos a oponerse a la inercia que produce el capitalismo yanqui, como un universo donde no caben alternativas de vida.
    Luego consta de nueve capítulos y una parte conclusiva, de las que intentaremos sacar las ideas principales, a continuación, y, a partir de ellas, analizarlas y plantear nuestras ideas personales. Enumeramos las ideas según el capítulo a las que correspondan en el libro.
    Lo primero que plantea Marcuse es una sociedad que limita la libertad del ser humano, donde éste se ve condicionado por la misma, y sólo puede exigir lo que se le permite exigir. Se le impone, de un modo homogéneo, una serie de necesidades artificiales, que sólo buscan un confort y no una superación, y así queda encadenado el individuo a ésta. Esta sociedad, que es capaz de reducir al hombre a una pieza mercantil, es la producida por la moderna sociedad industrial, casi opuesta a lo que procuraban las primeras revoluciones industriales. Esta sociedad es la capitalista, es la sociedad unidimensional.
    El ser humano que se encuentra inmerso en esta sociedad, está a su vez sometido a la misma, no por la fuerza, como sucedía en las sociedades feudales, sino por la burocracia y la administración de las industrias de ella. Esta neo-esclavitud se ve ligada, no al gasto de energía muscular, sino a la tecnología misma, donde el ser humano se encadena a la producción tecnológica en masa. Este cambio de ser humano incluso afecta a los países subdesarrollados, cambiando así el estilo de vida de todos los que se someten a dicha sociedad. El tiempo libre no existe, sino en cuanto a la productividad tecnológica de los individuos.
    Ya no existe la sublimación del ser humano, sino que se emprende una desublimación progresiva institucionalizada, donde todo individuo pasa a formar parte de una gran masa que es movida por la sociedad unidimensional. Lo banal, lo masificado, lo que es incapaz de producir cambio, es lo que toma la ventaja. El sexo, el arte, la filosofía se reducen a símbolos y caricaturas en un mundo que se ha convertido en papel, y lo sublime, ya no lo es; y lo íntimo, ya deja de serlo; y se maneja un exceso de información que no forma a los individuos; y la conciencia, se reduce a comodidades.
    El bienestar es la idea máxima que procura alcanzar el ser humano de la sociedad unidimensional, y sin ella no existe la felicidad del individuo. La felicidad misma se ve condicionada por maneras de hablar y expresar conceptos ya formulados por la administración de la sociedad, poseen una carga semántica ya definida y no permiten pensar, ni analizar, ni profundizar libremente en ellos. Ya el lenguaje no posee una carga ontológica ni universal, sino que todo ya está dicho y escrito. Así, entonces, no hay un pensamiento libre, sino totalmente condicionado por las aparentes libertades que ofrece la sociedad y que se limitan al bien-être estereotipado que debe procurar todo individuo en ella.
    El ser humano se encuentra en un mundo unidimensional, a diferencia de los grandes pensadores previos, que se ubicaban en una bidimensionalidad de vida, quienes, con sus ideas, eran capaces de mostrar las posibilidades de cambio, y producir estos cambios. Aceptar la inmutabilidad de lo ya existente, implica una inercia, que no permite que el ser humano llegue a ser más de lo que quiere ser. La sociedad unidimensional ha sido capaz de aniquilar ese espíritu de revolución, ese deseo de superación social, y ha reducido el sentir humano a placeres "necesarios" dentro de la misma sociedad que crea las necesidades.
    Valores, principios y sujeto humano, todo esto ha venido a ser neutralizado por el sistema creado. Los valores han sido desplazados, ya que no son cuantificables para la ciencia; la filosofía ha venido a formar parte de este sistema, restándole importancia al verdadero ser de las cosas; el ser humano deja de ser sujeto, y se convierte en objeto de la propia ciencia. Surge una tiranía propiciada por la sociedad misma, y no por una persona específica.
    La filosofía analítica, en especial, la del lenguaje, se ha hecho cómplice de esta unidimensionalidad. Ya las frases humanas han pasado a ser estereotipos de frases que aparentemente permiten al individuo comunicarse dentro de la sociedad. No surgen ideas expresables capaces de inducir cambios de mentalidad, sino que sólo lo banal, lo académico, es lo que es capaz de producir conversatorios y análisis. Las ideas se limitan por la ausencia de necesidades reales en el ser humano y, como sólo interesa estar bien, así mismo se expresan los individuos. Nada expresado es capaz de producir altercados ni cambios en los demás, y lo que sí lo producía ha sido banalizado por la publicidad y el comercio, y se utilizan sólo como medios para comunicar algo a su vez banal.
    Marcuse plantea revivir los valores considerados como universales, como son la nación, el hombre, la libertad, la belleza. Como son conceptos muy amplios, que abarcan muchos momentos históricos, son capaces de llegar a producir cambios, y el ser humano puede desplegar ante sí las grandes batallas en las que ha participado, creándolos. Por lo tanto, lo que plantea Marcuse es luchar contra la sociedad existente y contra las limitaciones que ésta produce.
    Otro planteamiento de Marcuse es redefinir las necesidades del ser humano, es decir, eliminar las supuestas necesidades propuestas por la sociedad unidimensional y así generar un cambio. Todo esto se logra negando todo lo que ya existe, es captando todo lo negativo y criticarlo. El verdadero origen de una sociedad en la que el ser humano sea un ente verdaderamente humano es en la que se fomenten contradicciones y éste pueda ser capaz de pensar por sí mismo, donde la tecnología quedará destruida y surgirá una nueva tecnología al servicio suyo. El ser humano disminuiría su poder de control represivo e, incluso, hasta la naturaleza respondería de manera más razonable.
    En sus conclusiones se plantea una negación total a todo lo que existe: la administración, la burocracia, y la democracia, la técnica y la propaganda debe desaparecer para poder instaurar una sociedad coherente con el desarrollo humano. Es una especie de revolución, en la que el ser humano debe rebelarse de todo lo que ya está instaurado: desde los desgraciados, los pobres, los excluidos, hasta los desocupados y oprimidos. Todos deberían unirse para negar total y socialmente lo que existe.
    El Libro
    La crítica fundamental que realiza Marcuse a la sociedad unidimensional, es decir, a la sociedad moderna, indica que ésta es capaz de asimilar cualquier forma de oposición que surja al interior de sí misma, y por tanto no existe ningún movimiento individual ni colectivo capaz de oponérsele o de socavar sus raíces estructurales.
    Esta sociedad de capitalismo que describe Marcuse ha generado a través del bien-être (estado de bienestar) una mejora en el nivel de vida de los obreros, que, según él mismo, es insignificante a nivel real pero contundente en sus efectos: por ejemplo, el movimiento proletario ha desaparecido, y hasta los movimientos anti-sistema más emblemáticos, como el punk-anarquista o el bohemio, han sido asimilados por la sociedad y orientados a operar para los fines que la sociedad reconoce como válidos.
    El motivo de esta asimilación consiste en que el contenido mismo de la conciencia humana ha sido fetichizado y casi anulado, y las necesidades del ser humano de esta sociedad son necesidades ficticias, producidas por la sociedad industrial moderna, y orientadas a los fines del modelo en sí. La distinción entre conciencia real y conciencia ficticia sólo puede ser juzgada por el mismo hombre, puesto que sus necesidades reales sólo él las conoce, pero como la misma conciencia está alienada, el hombre ya no puede realizar la distinción.
    La principal necesidad real que Marcuse descubre en el ser humano es la libertad, entendida como el instinto libidinal no sublimado. Esto es claramente freudiano. Según Marcuse, lo que la sociedad industrial moderna ha hecho con el instinto libidinal del hombre es desublimarlo, y reducirlo a la genitalidad, cuando en realidad el cuerpo mismo del hombre es sólo ansia de libertad. La desublimación del instinto libidinal, y su encasillamiento en su genitalidad permite a la sociedad industrial moderna disponer del resto del cuerpo humano para la producción capitalista, así como de todas las energías de los hombres.
    Para Marcuse, la instancia fundamental de formación de la conciencia humana está en la niñez que se vive al interior de la familia; en esta etapa el hombre que se está formando adquiere sus categorías normativas, y todo su marco de referencia para enfrentar el mundo. Lo que la sociedad industrial moderna ha trasmutado es precisamente ese ámbito familiar, en que la sociedad misma alienante se ha introducido a través de los medios de comunicación de masas, reemplazando a la familia, y formando a los hombres con categorías que no salen de él mismo, sino del capitalismo.
    Las necesidades del hombre, así como sus anhelos, sueños y valores, todo ha sido producido por la sociedad, y de esa manera se ha asimilado cualquier forma de oposición o movimiento anti-sistema.
    Para Marcuse, los medios de comunicación y las industrias culturales, así como las expresiones de la publicidad comercial, reproducen y socializan en los valores el sistema dominante y amenazan con eliminar el pensamiento y la crítica.
    Los efectos de esta orientación mediática crean un escenario cultural cerrado, unidimensional, que propicia una especie de pensamiento único y determina la conducta del individuo en la sociedad. Los medios crean una estructura de dominación, bajo la apariencia de una conciencia feliz que inhibe la posibilidad de cambio hacia la liberación. Los medios de comunicación, a través de un lenguaje informal, no dan explicaciones ni ofrecen conceptos, sino que aportan imágenes, descontextualizan, niegan la referencia histórica. Lejos de moverse entre la verdad o la mentira, ellos se limitan a imponer un modelo.
    Análisis
    Comentarios
    La condena que hace Marcuse a la sociedad es aceptable en algunos aspectos, y lo mismo cabe decir de sus observaciones críticas a la filosofía de la ciencia actual, al positivismo, al cientificismo y a la filosofía analítica. Es más, muchos elementos de esta crítica, hoy ampliamente conocidos, han sido utilizados por los filósofos, por ejemplo, para revalorizar la filosofía clásica, la vuelta a Aristóteles y a Santo Tomás, y para suscitar un mayor aprecio por la moralidad, la religión y los valores humanos. Es cierto que la sociedad actual, si no se poseen ciertos valores, tiende fácilmente a reducir al hombre a una mercancía, a una pieza del sistema económico, y que no le da posibilidades de actuar que lo coloquen fuera del juego económico.
    Sin embargo, su crítica es también muy unilateral y exagerada, y por momentos inmadura o apasionada. Es razonable, por ejemplo, que si unos obreros encuentran dificultades en su empresa, ellas puedan resolverse de modo concreto y objetivo. Esta actitud, en cambio, para Marcuse sería pactar con el sistema y dejarse engullir por él. La única salida que propone es la de la oposición total, salida que, en el fondo, es inmadura y estéril.
    Por eso precisamente su crítica es un tanto inaplicable, incluso si se tomara en serio llevaría a una actitud de destrucción total de la sociedad actual y podría llegar a fomentar el terrorismo.
    Su actitud, de todos modos, no es del todo coherente, porque en su capítulo conclusivo hace algunas propuestas concretas, que ya no son destructivas, como por ejemplo, la de trabajar sólo en función de las necesidades vitales, sin despilfarro y cuidando la naturaleza. Pero son propuestas genéricas, y como él mismo las ve ineficaces, acaba por favorecer la actitud de negación total de lo establecido, sin ningún proyecto positivo.
    A final de cuentas, Marcuse inicia con una tesis de negación y concluye con ideas ecológicas y humanistas. Es muy posible que nos encontremos frente a un individuo con ideas de desarrollo muy apasionadas, que no le permiten concatenar las que tiene y las que le surgen, y, por lo tanto, sólo se mueven en un carpe diem de la época de los años sesenta y setenta, y quizá no podamos aplicarlas de lleno en nuestras sociedades.
    Autor:
    Andreuri Manauri Jiménez Pimentel
    Omar Arbaje De Moya
    Santo Domingo, D.N.
    03 de abril de 2008
    1 hr 16 min
  • 'Política y subjetividad', por León Rozitchner - Clase 1
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Publicado el 11 mar. 2013
    2006. La construcción histórica de la subjetividad moderna, las formas de estratificación "internas" que van organizando al sujeto desde el nacimiento -sus formas arcaicas, imaginarias y afectivas constituidas en la estela de su relación materna- hasta alcanzar la conciencia racional que lo integra al mundo adulto, forman parte de un proceso que se puede comprender. El objetivo de este curso es, pues, incluir la historia del sujeto en la elaboración de la verdad social de la que quedó excluido, sometido desde lo más profundo de sí mismo.
    2 hr 12 min
  • Otro mundo peor es probable (Carlos Taibo y Joan Martínez)
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Publicado el 1 mar. 2015
    Otro mundo es probable. Diálogos entre Joan Martínez Alier, Carlos Taibo y Mª Esperanza Sánchez
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    57 min
  • Psicología Crítica Carlos Pérez Soto
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    En este capítulo de Pensamiento Social, el programa de Alter Tv producido por El Comando de Comunicación Contrapsicológica del MPL, presentamos la ponencia del profesor Carlos Pérez Soto, en la mesa: "Hacia una ley de salud mental" del Seminario de Psicología Crítica 2013. Co-organizado por El Centro de Estudios de Contrapsicología (CEC), Departamento de Contrapsicología UC, Centro de Psicología Crítica UDP. Co-coordina: Magister en Psicología, mención psicología social UDP y Centro de Acción Crítica en Salúd Mental (CAC). Invita: MCepsi UDP. Seis de Noviembre de 2013, en el Auditorio de la Facultad de Psicología de la UDP. Realización Audiovisual x Ignacio Muñoz Cristi y Carlos Andrade Escobar. Movimiento de Pobladores en Lucha.
    31 min
  • Fort Apache - ¿Cambio de ciclo en América Latina?
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Durante más de una década y por primera vez en la historia de la región, coincidieron en el poder una mayoría de gobiernos progresistas de muy variadas características, que lograron significativos avances en la lucha por la inclusión social y contra la crónica desigualdad, la mayor a nivel mundial.
    Pero para la izquierda, la lucha no se acaba tras la victoria en las urnas. El triunfo de la derecha neoliberal en las recientes elecciones presidenciales en Argentina y en las legislativas de Venezuela, junto a la profunda crisis abierta en Brasil y la desaceleración económica generalizada en la región, confirmarían un cambio de rumbo de calado en América Latina.
    ¿Se corre el riesgo de que desaparezcan las conquistas sociales en países que han cambiado profundamente o de que queden anestesiadas las conciencias que se despertaron en el ámbito de la política? ¿Cuáles son las implicaciones geopolíticas del cambio de la correlación de fuerzas en la región?
    En Fort Apache, analizaremos en profundidad todas estas cuestiones.
    53 min
  • Rafael Santandreu, decir no
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Todos conocemos a personas a las que les cuesta enormemente decir “no” y expresar sus opiniones y deseos por miedo a no hacerlo perfectamente, a herir a los demás o a crear conflicto. Estas personas sienten mucha ansiedad ante la idea de que pudiera darse alguna de estas circunstancias.
    Detrás de este estilo pasivo de comunicación se encuentra la creencia irracional: “Necesito hacer las cosas siempre bien para obtener la aprobación de los demás, de lo contrario, soy una persona indigna y sin valor”, por lo tanto, no es de extrañar que por temor a ser rechazados o criticados, esas personas no manifiesten sus opiniones.
    Por otro lado, hay personas que tienden a un estilo comunicativo agresivo, tan disfuncional como el pasivo. Éstas suelen imponer de forma bastante despótica su punto de vista y dificultan que los demás expresen el suyo.
    Estas personas mantienen las creencias irracionales: “Los demás deben tratarme siempre con respeto y consideración, si no, son personas malvadas que merecen ser castigadas” y “Necesito que las cosas sean siempre como yo quiero”, cuando esas exigencias no se cumplen sienten rabia y desprecio por los demás.
    Por tanto, aquellos que necesitan siempre aprobación social, prefieren no manifestar su opinión porque temen el rechazo, mientras que los que exigen ser tratados, sin excepción, con respeto y que el mundo sea como ellos quieren, expresan su parecer agresivamente porque no pueden soportar la falta de consideración y que las cosas sean de manera diferente a como, según ellos, deberían ser.
    Hoy en día se fomenta el estilo agresivo porque se confunde la agresividad con la asertividad. Exigir las cosas haciéndonos oír (si es preciso gritando y con malos modos), algunas veces funciona, pero a cambio pagamos un precio muy alto, ya que repetiremos esta forma de actuar en futuras ocasiones, reforzando y perpetuando la creencia irracional de que es terrible que las cosas no sean como queremos y que los demás nos traten injustamente. Como resultado, nos convertiremos en personas cada vez más hipersensibles, malhumoradas y neuróticas.
    Sin embargo, si demandamos las cosas asertivamente, es decir, con calma pero con la insistencia que sea precisa, es muy posible las consigamos, ya que un importante porcentaje del éxito se basa simplemente en insistir. Pero si no logramos lo que pretendemos no reaccionaremos poniéndonos furibundos, ya que cuando estamos emocionalmente fuertes somos capaces de renunciar con tranquilidad a que el mundo y los demás no sean como deseamos.
    La clave, por tanto, para tener un estilo de comunicación asertivo y funcional radica en ser capaces de renunciar a ser siempre aprobados socialmente, a ser tratados en todas las ocasiones con respeto y a aquellas cosas de la vida que no nos gustan pero que no podemos cambiar. Cuanto más sanos emocionalmente estemos, menos nos costará renunciar a estas cosas.
    Para poder llevar a cabo esa renuncia es preciso que mantengamos una forma de pensar basada en deseos y preferencias y no en necesidades y exigencias, esto es, “Desearía/preferiría tener siempre la aprobación de todo el mundo, que los demás me trataran con cortesía y que la vida fuera como a mí me gustaría, pero si no es así, lo podré soportar, no será terrible ni el fin del mundo”.
    En definitiva, solo desde un pensamiento racional podremos expresar de manera directa, tranquila y sin autocensuras nuestras convicciones y preferencias, y por supuesto respetando las ideas y los sentimientos de los demás.
    14 min
  • Rafael Santandreu: lidiar con la familia
    ¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
    Seguro que muchos de vosotros ya conocéis esta antigua fábula. A mí me gusta mucho porque transmite de manera clara y sencilla un mensaje que conviene tener siempre presente: independientemente de cómo nos comportemos siempre seremos criticados por alguien.
    Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro.
    Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo.
    Así, se fueron los tres con su burro.
    Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:
    “Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas”.
    Entonces, la mujer le dijo a su esposo:
    – No permitamos que la gente hable mal del niño.
    El esposo lo bajó, y se subió él.
    Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:
    “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima”.
    Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
    Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:
    “Pobre hombre, después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro… ¡Y pobre del hijo, qué le espera con esa madre!”
    Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para continuar su peregrinaje.
    Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:
    “Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva… ¡Van a partirle la columna!”
    Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
    Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:
    “Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos”.
    Al igual que la familia de la fábula, nosotros tampoco podemos agradar a todo el mundo. No obstante, imaginemos que con esfuerzo pudiéramos lograr la aprobación de los demás, esto sería muy poco práctico porque tendríamos que invertir tanto tiempo y energía en este propósito que apenas podríamos dedicarnos a actividades productivas y placenteras.
    Además, viviríamos con ansiedad ante la posibilidad de perder la aprobación de los demás una vez conseguida y nos deprimiríamos si finalmente alguien nos desaprobara.
    Por otro lado, ¿ser aceptado por todo el mundo nos haría realmente felices? No, solo sería algo muy agradable pero no nos proporcionaría la verdadera felicidad.
    En definitiva, como pretender agradar siempre a todo el mundo es un objetivo inalcanzable y tampoco podemos impedir ser criticados, lo mejor es actuar de la manera que consideremos más acertada para lograr nuestras metas y, sobre todo, aprender a ser fuertes ante los juicios negativos de los demás, esto se consigue comprendiendo que no necesitamos ser aceptados siempre por todo el mundo para ser felices.
    14 min

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Paso a Mp3 lo que me interesa escuchar para estar in-formado porque no me gusta…