
Sign up to save your podcasts
Or


La creatina se ha convertido en uno de los suplementos más populares del momento, especialmente entre quienes practican entrenamiento de fuerza en el gimnasio. Su presencia se ha multiplicado en redes sociales y en recomendaciones de influencers del fitness, que la presentan como un aliado imprescindible para mejorar el rendimiento físico y aumentar la masa muscular. Sin embargo, todavía existen muchas dudas sobre qué es realmente la creatina, cómo actúa en el organismo y si su consumo es seguro.
Para aclarar estas cuestiones, la nutricionista Isabel Sánchez, de Blua de Sanitas, nos ha explicado qué dice la ciencia sobre este complemento alimenticio y cuáles son sus efectos reales.
A diferencia de otros productos que se promocionan en el ámbito deportivo, la creatina cuenta con respaldo científico.
Según explica Isabel Sánchez, se trata de un complemento alimenticio que ayuda a mejorar el rendimiento físico, especialmente en ejercicios de alta intensidad: "Es uno de los pocos suplementos que realmente tienen evidencia científica y se ha demostrado que mejora el rendimiento", explica la especialista.
Esto ha contribuido a su enorme popularidad, impulsada también por las redes sociales y la creciente tendencia hacia los entrenamientos de fuerza.
La creatina actúa directamente en el músculo al aumentar las reservas de fosfocreatina, una sustancia clave para generar energía rápida durante esfuerzos intensos: "La fosfocreatina es como un combustible rápido que se utiliza para hacer esfuerzos intensos", señala Sánchez.
Este mecanismo permite entrenar con mayor intensidad, mejorar la recuperación muscular y aumentar la calidad del entrenamiento, lo que explica su popularidad entre deportistas y personas que acuden al gimnasio.
Una de las preguntas más frecuentes es cuánta creatina se debe tomar.
Según la nutricionista, la dosis es la misma para cualquier persona adulta sana:
"Lo más importante para que tenga efecto positivo es que se tome a diario", subraya la especialista.
El momento del día tampoco influye demasiado en su eficacia.
Muchas personas creen que dejar de tomar creatina implica perder la masa muscular ganada, pero los expertos desmienten esta idea.
Si se deja de entrenar durante un periodo, como unas vacaciones, no es obligatorio seguir tomándola: "Si queremos hacer descansos, por ejemplo en vacaciones, es un buen momento para parar", explica Sánchez.
Otra de las preocupaciones habituales está relacionada con los posibles efectos sobre la salud renal.
La nutricionista aclara que la creatina no es exactamente una proteína, aunque procede de aminoácidos: "La creatina no es una proteína como tal y no afecta a los riñones como las dietas hiperproteicas", señala.
Eso sí, recomienda precaución en determinados casos. Además, las personas con enfermedad renal o hepática deberían consultar previamente con su médico antes de consumirla.
En general, la creatina se considera segura para adultos sanos, aunque puede provocar algunos efectos leves en determinados casos:
Estos efectos suelen ser temporales y poco frecuentes.
En el mercado existen muchas variantes: en polvo, cápsulas, mezclas con otros productos o incluso en forma de gominola.
Sin embargo, los expertos recomiendan una en concreto: Creatina monohidrato en polvo, que es la más estudiada científicamente.
Algunos productos incluyen además el sello Creapure, que garantiza controles estrictos de pureza durante su fabricación.
La creatina también está presente de forma natural en alimentos de origen animal como:
Sin embargo, para alcanzar los niveles que proporciona la suplementación sería necesario consumir grandes cantidades de estos alimentos, por lo que muchos deportistas optan por el complemento.
Según la nutricionista, quienes valoren tomarla pueden hacerlo sin miedo si están sanos, aunque siempre recomienda consultar con un profesional en caso de dudas: "Si se decide tomar creatina y se quiere notar beneficio, lo importante es la constancia", concluye.
La Historia del Arte en España guarda todavía zonas oscuras que siguen sin resolverse casi 90 años después de la Guerra Civil. El periodista e investigador Peio H. Riaño ha reconstruido en su libro Marquesa uno de los episodios más sorprendentes del patrimonio español: el expolio masivo de obras de arte durante los primeros años del franquismo.
Su investigación revela cómo miles de piezas incautadas durante la guerra para protegerlas terminaron desapareciendo o cambiando de manos en la posguerra.
Según explica el propio investigador, muchos de estos bienes fueron almacenados en depósitos temporales con la intención de devolverlos a sus propietarios. Sin embargo, ese proceso nunca se completó de forma íntegra, lo que abrió la puerta a apropiaciones irregulares.
La historia de María Teresa Álvarez Herrero de Tejada protagoniza esta investigación de Peio H. Riaño: una mujer que llegó a inventarse un título nobiliario para acceder a los depósitos de obras confiscadas.
Según la investigación, esta falsa aristócrata llegó a reunir más de 400 piezas entre cuadros, muebles y objetos de gran valor. Para conseguirlas, simplemente declaraba que eran de su propiedad y los funcionarios responsables aceptaban su palabra bajo juramento.
El propio autor relata que la historia no contiene ficción alguna y que todos los episodios están documentados en archivos judiciales y administrativos.
El saqueo no afectó solo a colecciones privadas. La investigación apunta también a instituciones culturales y museos que recibieron obras procedentes de estos depósitos.
Uno de los ejemplos que aparece en la investigación es el del Museo del Prado, que llegó a custodiar hasta 20.000 pinturas que no pertenecían a su colección mientras se esperaba su devolución a los propietarios originales.
También se citan casos de museos y edificios públicos que pudieron beneficiarse indirectamente de estas transferencias de patrimonio.
Entre los lugares mencionados aparecen establecimientos históricos como el Paradores de Turismo de España, cuyos edificios están decorados con numerosas obras clásicas cuya procedencia no siempre ha sido investigada en profundidad.
Durante los primeros años del régimen franquista, los bienes culturales incautados quedaron bajo el control de un organismo estatal encargado de su custodia.
Sin embargo, el proceso de restitución no llegó a completarse plenamente. Según el autor, gran parte de estas obras debía regresar sobre todo a familias represaliadas o perseguidas tras la guerra.
El resultado fue un enorme volumen de patrimonio cuya pista se perdió o cuya propiedad nunca se restituyó completamente.
Las estimaciones de investigadores sitúan el volumen de obras expoliadas en torno a las 6.000 piezas.
La investigación también ha encontrado procesos judiciales contra funcionarios encargados de custodiar estas obras.
Algunos de ellos aprovecharon su posición para apropiarse de piezas artísticas, mientras otros participaron en redes de distribución de bienes incautados.
Entre los casos documentados figura incluso el intento de apropiación de una colección completa, posteriormente recuperada por su propietario.
Para el autor, uno de los aspectos más sorprendentes es que muchas instituciones culturales españolas aún no han realizado un análisis completo del origen de sus colecciones.
A diferencia de otros países europeos que han revisado los expolios de guerra, en España la investigación institucional sigue siendo limitada.
El propio investigador asegura que su trabajo continuará con nuevos estudios centrados en la procedencia de obras presentes hoy en grandes museos españoles.
Según ha señalado el especialista, la fuerza actúa como un auténtico regulador del organismo. Este tipo de ejercicio contribuye a mantener la masa ósea, mejorar el control de la glucosa en sangre y reducir la resistencia a la insulina.
Además, el desarrollo muscular tiene un papel clave en la estabilidad física, especialmente en personas mayores, ya que ayuda a prevenir caídas y a conservar la autonomía.
Uno de los datos más llamativos que ha destacado el experto es que realizar apenas 90 minutos semanales de entrenamiento de fuerza se asocia a una reducción de casi cuatro años en el envejecimiento biológico, un efecto que sitúa esta práctica entre las estrategias más eficaces para mejorar la salud a largo plazo.
Los beneficios del entrenamiento de fuerza no se limitan al ámbito físico. El doctor Aldo ha explicado que también existe una relación directa con la salud cerebral.
En jóvenes, este tipo de actividad se ha vinculado con mejores resultados académicos, mientras que en adultos y personas mayores reduce el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades como el Alzheimer.
Asimismo, el ejercicio de fuerza contribuye a mejorar el estado de ánimo, ya que reduce los niveles de ansiedad y estrés y estimula neurotransmisores relacionados con el bienestar.
Durante décadas, el entrenamiento con pesas ha estado asociado al culturismo o al uso de sustancias anabolizantes. Sin embargo, el experto ha insistido en que el entrenamiento de fuerza es accesible para cualquier persona y no tiene relación con esos estereotipos.
De hecho, ha señalado que la mayoría de la población ni siquiera alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud, por lo que empezar con ejercicios básicos en casa puede ser suficiente para obtener beneficios.
El especialista también ha subrayado que el entrenamiento de fuerza resulta especialmente importante para la salud femenina, especialmente durante etapas como la premenopausia o la menopausia.
Entre sus efectos destacan:
Además, ha desmontado uno de los mitos más extendidos: las mujeres tienen entre ocho y diez veces menos testosterona que los hombres, lo que hace que el desarrollo muscular sea progresivo y equilibrado.
Aunque en los años 80 y 90 el ejercicio aeróbico dominaba las rutinas deportivas, el especialista ha explicado que la clave no está en elegir entre cardio o fuerza, sino en combinarlos de forma inteligente.
La evidencia científica muestra que la combinación de ambos puede reducir el riesgo de mortalidad por todas las causas en torno a un 40%, una cifra que refuerza la importancia de mantener una actividad física variada.
Uno de los mensajes centrales del libro es que ganar masa muscular puede ser más efectivo que simplemente reducir la ingesta de alimentos.
El músculo aumenta el metabolismo basal, lo que significa que el cuerpo consume más energía incluso en reposo. Además, el ejercicio de fuerza favorece la transformación de la grasa blanca en grasa parda, considerada metabólicamente más saludable.
Por este motivo, el experto insiste en que el entrenamiento de fuerza debe entenderse como un hábito de vida y no como una moda pasajera, ya que su impacto se extiende desde la prevención de enfermedades hasta la mejora de la calidad de vida.
La aprobación de un nuevo Real Decreto impulsado por el Ministerio de Sanidad busca poner freno al intrusismo en el ámbito de la cirugía estética y reforzar la seguridad de los pacientes. La norma responde a una reivindicación histórica del colectivo médico y pretende establecer qué profesionales pueden realizar determinados procedimientos.
El doctor Jaime Caramés, cirujano plástico del IMQ, ha explicado las claves de esta regulación y sus implicaciones para pacientes y profesionales.
Uno de los principales problemas que ha favorecido el intrusismo es la confusión existente entre cirugía plástica y cirugía estética.
Caramés ha recordado que la especialidad se denomina en realidad Cirugía plástica reparadora y estética, y que la parte estética es solo una de sus ramas.
Además, ha señalado que los procedimientos estéticos se realizan fundamentalmente en el ámbito privado, lo que ha facilitado durante años que médicos de otras especialidades se anuncien como “cirujanos estéticos”, una denominación que puede generar equívocos.
Según ha explicado, esta situación ha provocado que algunos profesionales sin la formación específica realicen tratamientos estéticos con consecuencias que en ocasiones acaban convirtiéndose en noticia.
El nuevo decreto responde a una demanda histórica de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, que llevaba tiempo reclamando una regulación clara sobre qué médicos pueden realizar determinados procedimientos estéticos.
Hasta ahora, desde un punto de vista legal, cualquier médico con la licenciatura en Medicina podía realizar procedimientos médicos, incluidos algunos de carácter estético.
Esto ha abierto la puerta a que muchos profesionales ofrezcan tratamientos sin contar con la formación especializada de un cirujano plástico o de otras especialidades médicas relacionadas.
La ministra de Sanidad, Mónica García, presentó el decreto en marzo y lo vinculó al caso de Sara Gómez, una joven que falleció en 2022 tras someterse a una intervención estética realizada por una persona sin la formación requerida.
Por este motivo, el decreto ha sido denominado en algunos ámbitos como “ley Sara”, con el objetivo de evitar que situaciones similares vuelvan a producirse.
Otro fenómeno que preocupa al sector es el crecimiento de clínicas estéticas de bajo coste, que ofrecen tratamientos con precios muy reducidos.
Según explica Caramés, en muchos casos se trata de centros que contratan profesionales cuya formación o especialización no siempre queda clara para el paciente.
En algunas ocasiones, estos centros llegan a cerrar de forma repentina, dejando a los pacientes sin seguimiento médico o incluso sin los tratamientos ya pagados, una situación que también se ha producido en otras áreas sanitarias como la odontología.
Por ello, el especialista insiste en que el paciente debe comprobar siempre la formación del profesional al que acude.
Uno de los puntos que genera más dudas es quién puede realizar tratamientos estéticos no quirúrgicos, como inyecciones de botox o ácido hialurónico.
Caramés explica que, legalmente, no siempre es obligatorio que estos procedimientos los realice un cirujano plástico.
En la actualidad existen programas formativos como los másteres en medicina estética, que permiten a médicos sin especialidad anunciarse como médicos estéticos y realizar determinados tratamientos.
Sin embargo, el especialista subraya que estos profesionales no han seguido el mismo proceso formativo que un cirujano plástico o un dermatólogo, especialidades que sí cuentan con una formación regulada dentro del sistema MIR.
El decreto entrará en vigor el 1 de julio, y el colectivo de cirujanos plásticos valora positivamente la medida porque supone un avance en la regulación del sector.
No obstante, el doctor Caramés advierte que el verdadero reto será cómo se aplicará la norma en la práctica y si será posible controlar todos los centros donde se realizan tratamientos estéticos.
Según explica, en muchas clínicas ya se exige acreditar la formación de los profesionales, pero todavía existen centros con controles más laxos, donde será más difícil garantizar el cumplimiento de la normativa.
El olor corporal no depende únicamente del sudor ni puede explicarse solo por la higiene diaria. La farmacéutica y experta en dermocosmética, salud integral y salud femenina Piluca Barrau ha explicado en Radio Popular que detrás de los cambios en el olor corporal intervienen factores como la microbiota de la piel, las hormonas, la alimentación, el estrés o incluso el uso incorrecto de determinados productos de cuidado personal.
Piluca Barrau ha aclarado que el sudor, por sí solo, no tiene olor. Según ha detallado, el mal olor aparece cuando las bacterias presentes en determinadas zonas del cuerpo degradan compuestos del sudor y generan sustancias volátiles responsables de ese olor característico. Ha subrayado que esas bacterias forman parte de la microbiota natural de la piel y que no deben entenderse como algo negativo en sí mismo, sino como un elemento habitual del equilibrio cutáneo.
Además, ha precisado que no todas las glándulas sudoríparas funcionan igual. Por un lado, están las glándulas ecrinas, que producen un sudor más acuoso, relacionado sobre todo con el calor o el ejercicio. Por otro, las apocrinas, más presentes en axilas e ingles, liberan un sudor más rico en lípidos y proteínas, lo que favorece una actividad bacteriana mayor y, con ello, un olor más intenso. Por eso, el sudor asociado al estrés suele resultar más fuerte que el provocado por la actividad física.
Barrau ha explicado que el olor corporal también cambia a lo largo de la vida por la influencia hormonal. Ha señalado que en la pubertad se activan las glándulas apocrinas y aumenta la producción de sebo, lo que contribuye a un olor más marcado. También ha indicado que durante el ciclo menstrual se producen fluctuaciones hormonales que afectan a la secreción de las glándulas y a la microbiota corporal.
En el caso de la menopausia, ha apuntado que los sofocos, los sudores nocturnos y los cambios hormonales pueden alterar de forma evidente el olor corporal. En ese contexto, ha defendido la necesidad de abordar cada caso de forma global, ya que detrás de ese cambio puede haber otros factores asociados, como el estrés, la ansiedad o síntomas vinculados a la salud femenina que también deben ser tratados.
Uno de los mensajes principales de la entrevista ha sido la importancia de diferenciar entre desodorante y antitranspirante. Piluca Barrau ha explicado que el desodorante actúa sobre el olor, ayudando a neutralizarlo, mientras que el antitranspirante reduce temporalmente la salida del sudor, generalmente mediante sales de aluminio. Por eso, ha insistido en que no todos los productos sirven para lo mismo ni son adecuados para todas las personas.
En su opinión, uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier producto vale para cualquier piel o situación. Ha defendido que la elección debe hacerse teniendo en cuenta la edad, la sensibilidad cutánea y el problema concreto de cada persona, ya sea olor, exceso de sudor o irritación. En ese sentido, ha reivindicado el papel del farmacéutico como profesional capaz de orientar también en aspectos relacionados con la alimentación o con el uso de productos adecuados para cada tipo de piel.
Sobre los componentes que suelen generar dudas, como el aluminio o el talco, Barrau ha trasladado un mensaje de tranquilidad. Ha recordado que las sales de aluminio llevan años utilizándose en antitranspirantes y que, según la evaluación de los organismos reguladores europeos, son seguras cuando se emplean en las concentraciones autorizadas. No obstante, ha advertido de que su uso sobre piel irritada o recién depilada puede favorecer una mayor absorción y provocar molestias o irritaciones.
Respecto al talco, ha precisado que el uso cosmético habitual no supone en general un problema, y que los riesgos se han asociado más bien a exposiciones prolongadas o a productos contaminados con determinadas impurezas minerales. Aun así, ha insistido en la importancia de recurrir a canales seguros y regulados, especialmente en un contexto en el que muchas personas compran cosmética por internet sin conocer con exactitud su procedencia o composición.
La especialista ha recordado que algunos alimentos pueden modificar el olor corporal. Entre ellos ha citado productos como el ajo, la cebolla, las especias o los ultraprocesados, ya que durante el metabolismo generan compuestos volátiles que pueden acabar reflejándose en el sudor. Por eso, ha señalado que revisar la dieta forma parte de la valoración que debe hacerse cuando una persona nota un cambio llamativo en su olor corporal.
Además, ha advertido sobre el riesgo del exceso de limpieza. Según ha explicado, ducharse o lavar determinadas zonas de forma demasiado frecuente y con productos agresivos puede alterar la barrera lipídica y el equilibrio bacteriano de la piel, lo que no solo provoca irritación, sino que incluso puede empeorar el mal olor. Por ello, ha recomendado mantener una higiene adecuada, pero siempre con productos suaves y respetuosos con la microbiota cutánea.
Como conclusión, Piluca Barrau ha defendido que cualquier cambio repentino en el olor corporal debe abordarse de forma integral, sin alarmismos, pero con atención profesional. Ha señalado que conviene revisar factores como la limpieza diaria, la ropa y los tejidos utilizados, la alimentación, el estrés, la situación hormonal o incluso la medicación. Y ha añadido que, cuando desde la farmacia no se logra identificar o resolver el origen del problema, es importante derivar al médico especialista para descartar alteraciones metabólicas u otras causas de salud.
From the publisher's feed