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Las aplicaciones de citas se han convertido en una herramienta habitual para conocer gente, pero también están generando nuevos comportamientos sociales que empiezan a analizarse desde la psicología. Un estudio impulsado desde La UOC, Universitat Oberta de Catalunya ha analizado más de mil fotografías de perfil en plataformas de citas y ha detectado que, pese a la enorme cantidad de usuarios, las imágenes se repiten siguiendo patrones muy similares. El psicólogo, docente e investigador de CIRCLE Lab, Alejandro García Alamán, impulsor de este trabajo, ha explicado en Radio Popular que la investigación confirma la existencia de nueve tipos de fotos que concentran la mayoría de perfiles.
El punto de partida de la investigación ha sido una sensación cada vez más extendida entre los usuarios de aplicaciones de citas. Según ha explicado García Alamán, muchas personas expresan cansancio, desánimo o incluso cierto cinismo tras usar estas plataformas durante un tiempo prolongado.
El investigador ha señalado que este fenómeno se ha descrito ya en el ámbito académico como “swipe fatigue”, una especie de agotamiento derivado de deslizar perfiles de forma continua. Según ha detallado, muchas personas comentan que todos los perfiles parecen iguales o que existe la sensación de que los usuarios mienten en las aplicaciones.
Este segundo aspecto —la aparente repetición de perfiles— ha sido precisamente el que ha despertado el interés del equipo investigador, que decidió comprobar si realmente existen patrones visuales repetidos en las fotografías de perfil.
Para comprobarlo, el equipo ha analizado más de mil imágenes de perfil mediante un algoritmo que agrupó las fotografías según sus características visuales.
El resultado ha sido la identificación de nueve tipologías de fotos de perfil que se repiten en la mayoría de usuarios. El más habitual, presente en casi uno de cada cuatro perfiles, es la fotografía de medio cuerpo mirando a cámara, en la que la persona aparece de cintura hacia arriba.
Otros formatos muy frecuentes son el retrato del rostro o la fotografía casual en la que el usuario mira hacia otro lado en lugar de hacerlo directamente a la cámara. Según el investigador, estos tres estilos concentran aproximadamente el 60% de las imágenes analizadas.
A partir de ahí aparecen otros tipos de fotografía algo menos comunes, como el retrato de cuerpo entero, las imágenes en entornos naturales o los perfiles en los que el usuario aparece con gafas de sol.
El estudio también ha detectado diferentes formas de ocultación parcial del rostro o del cuerpo en las fotografías.
Entre ellas se encuentran perfiles en los que la persona aparece con gafas de sol, imágenes en las que solo se muestra una parte del cuerpo o incluso fotografías en las que el usuario no aparece directamente, sustituyendo su imagen por paisajes, frases o ilustraciones.
García Alamán ha explicado que estas estrategias pueden responder a diferentes motivos. Por ejemplo, ocultar los ojos mediante gafas de sol permite mostrar el rostro mientras se disimulan detalles físicos que las personas pueden percibir como imperfecciones.
Uno de los factores más determinantes que ha detectado el estudio ha sido la edad. Según los resultados, la forma de presentarse en las aplicaciones cambia a medida que pasan los años.
Las personas más jóvenes tienden a utilizar con mayor frecuencia poses informales o fotografías más exhibicionistas. Sin embargo, a partir de los treinta años empiezan a aparecer con más frecuencia elementos de ocultación, como las gafas de sol.
Entre los usuarios mayores de cincuenta años, el estudio detecta una tendencia mayor a reducir la exposición del físico o sustituir las fotografías personales por otros elementos.
La investigación también ha observado algunas diferencias en función del género o la orientación sexual.
Según los resultados, las mujeres heterosexuales tienden a utilizar más fotografías sonrientes y de cuerpo entero, mientras que las mujeres lesbianas optan con mayor frecuencia por retratos más cercanos del rostro y con menor presencia de sonrisa.
Entre los hombres heterosexuales se detecta una menor tendencia a sonreír en las fotografías y una mayor presencia de imágenes en entornos naturales.
Aunque la expresión facial no ha sido uno de los factores que más ha diferenciado los perfiles en el algoritmo, el análisis sí ha detectado algunas tendencias.
Las mujeres aparecen sonriendo con mayor frecuencia que los hombres, mientras que entre los perfiles masculinos heterosexuales la sonrisa es menos habitual. Según el investigador, esta diferencia puede relacionarse con modelos culturales y visuales que influyen en cómo cada persona decide presentarse públicamente.
A partir de las conclusiones del estudio, García Alamán ha ofrecido algunas recomendaciones para quienes utilizan estas aplicaciones.
El psicólogo ha explicado que no es necesario intentar ser extremadamente original, ya que la mayoría de usuarios tienden de forma natural a utilizar imágenes similares. En su opinión, lo más importante es mostrar el rostro con claridad y elegir fotografías con las que la persona se sienta identificada.
También ha señalado la importancia de dosificar el uso de las aplicaciones, ya que revisar un gran número de perfiles en poco tiempo puede aumentar la sensación de fatiga y la percepción de que todos los perfiles son iguales.
El investigador considera que las fotografías funcionan como una primera llamada de atención, pero que el texto del perfil también juega un papel relevante para completar la información que transmite la imagen.
La Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de Bilbao ha cerrado el año 2025 con 7.023 consultas atendidas y más de mil reclamaciones tramitadas, consolidándose como un servicio clave para la defensa de los derechos de las personas consumidoras en la ciudad.
El concejal de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao, Álvaro Pérez, ha explicado que el objetivo de este servicio es preservar los derechos de las personas consumidoras y ofrecer información y orientación en materia de consumo responsable y sostenible. Además, la oficina también actúa como mediadora cuando se detecta una posible vulneración de esos derechos.
Durante el pasado año, la OMIC ha gestionado 1.286 reclamaciones, además de llevar a cabo 21 inspecciones de consumo relacionadas con los casos recibidos.
El trabajo de mediación ha permitido que seis de cada diez reclamaciones finalicen con acuerdos favorables para las personas consumidoras, evitando en muchos casos que los afectados tengan que acudir a los tribunales.
Uno de los datos más destacados es la recuperación de 51.603 euros para ciudadanos y ciudadanas de Bilbao en expedientes relacionados principalmente con gastos hipotecarios o financiación de compras.
Según ha explicado Pérez, esta mediación ha permitido devolver a los consumidores cantidades que les correspondían sin necesidad de iniciar procedimientos judiciales.
Como ocurre habitualmente, la telefonía vuelve a encabezar el ranking de reclamaciones, representando el 14% del total, en muchos casos vinculadas a problemas de facturación.
Sin embargo, este año se ha producido un cambio relevante:
También aparecen entre los sectores con más incidencias las agencias de viajes y el transporte aéreo, ambos con un 7% de las reclamaciones, relacionadas principalmente con cancelaciones, retrasos o problemas con alojamientos contratados.
En el caso del transporte aéreo, la mediación ha permitido recuperar 26.211 euros para consumidores bilbaínos.
La OMIC también ha desarrollado 21 inspecciones de consumo durante el año pasado, muchas de ellas en el sector de la hostelería, tras reclamaciones presentadas por usuarios.
Además, parte de la actividad de la oficina se centra en la educación y formación en consumo responsable, especialmente entre jóvenes.
Durante 2025:
Estas iniciativas buscan concienciar sobre hábitos de consumo responsables y sostenibles desde edades tempranas.
El servicio que presta la OMIC también cuenta con una valoración muy positiva por parte de los usuarios.
Según las encuestas de satisfacción realizadas por el Ayuntamiento, el 95% de las personas que han utilizado este servicio lo consideran útil y lo recomendarían a familiares o amigos.
La oficina se encuentra en calle Esperanza nº22 de Bilbao y ofrece atención sin cita previa, una característica especialmente valorada por la ciudadanía.
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