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El aula de tareas del Centro Formativo Otxarkoaga ha acogido una experiencia distinta: dibujar sin lápices, sin pinceles, y sin presión artística. En su lugar, el alumnado ha utilizado tomate, remolacha, espinacas o lechuga para componer imágenes inspiradas en palabras como “paisaje”, “amiga”, “amigo” o “nervios”
La profesora Rosa Aranda ha explicado que el objetivo ha sido fomentar la creatividad sin barreras:
“Queríamos que fuera algo especial en lo que todos, tengamos la facilidad que tengamos, podamos crear”, ha señalado.
Según ha indicado, el uso de alimentos genera libertad y reduce la frustración:
“No depende de la capacidad que tengamos para dibujar, sino de tener algo en la mano y crear”.
Durante la actividad, el alumnado ha mostrado sus habilidades y preferencias.
Uno de los jóvenes ha trabajado sobre la emoción de los nervios vaciando un tomate por dentro, para representar cómo “cuando está nervioso se le van las ideas”. Otros han elaborado montes, flores o bodegones con remolacha o espinacas.
La conversación ha permitido conocer también los talleres formativos donde aprenden a diario: carpintería, encuadernación, cocina o lengua de signos.
La artista bilbaína Sonia Rueda ha participado en la actividad y ha subrayado que el taller está pensado para liberar ideas:
“Dibujar con comida hace crack en la cabeza; es más libre y más creativo”.
Rueda ha destacado la importancia de que este alumnado tenga acceso a experiencias que trascienden la educación tradicional, incorporando prácticas sensoriales, exposiciones y creatividad al aprendizaje.
Tras la actividad artística, la jornada ha continuado con una tertulia centrada en los retos del mundo educativo para lograr una inclusión real del alumnado con diversidad funcional. En la mesa han participado:
Marian Olabarrieta ha defendido que la clave de centros como Otxarkoaga es su apertura a la comunidad:
“Las personas con diversidad funcional se pueden integrar, con más o menos apoyos, pero se pueden integrar”, ha afirmado.
Ha subrayado que para una vida independiente son esenciales el empleo, la vivienda y un sueldo digno, y que es responsabilidad de educación y servicios sociales garantizar los apoyos necesarios.
Asimismo, ha puesto en valor el creciente compromiso del tejido empresarial:
“Cada vez vemos más personas con diversidad funcional trabajando en empresas, en hoteles o en la administración pública”
Itxaso Manzano, ama de un exalumno, ha puesto el foco en la escucha activa:
“Hay que escuchar a las personas con diversidad funcional: saber lo que quieren y adónde quieren ir”, ha explicado.
Su hijo realizó tareas de conserjería durante su formación en Otxarkoaga, una experiencia que “le ha ayudado mucho en su vida laboral”.
Por su parte, Emma Ballús ha explicado el trabajo que realiza Gorabide con menores y sus familias desde la neuropsicología:
“La discapacidad intelectual no es una entidad fija; evoluciona con la persona y depende del entorno y de los apoyos que tenga”, ha señalado.
Ballús ha insistido en la importancia de coordinarse con los centros educativos para facilitar dicha evolución.
En una cita única, representantes de las principales ciudades del mundo, como Nueva York, Chicago, Estocolmo y Dubái, se han reunido en Bilbao para debatir sobre los retos y soluciones para una movilidad sostenible. La conferencia, organizada por Metro Bilbao en el Palacio Euskalduna, ha sido un espacio para intercambiar experiencias y aprendizajes . Y también impulsar la transformación de los sistemas de transporte hacia un modelo más accesible y ecológico.
Felipe Ramírez Buitrago, Director de Movilidad Urbana a nivel global del Instituto Mundial de Recursos, ha destacado la importancia de compartir experiencias internacionales. “Bilbao es una ciudad maravillosa que tiene un sistema de transporte muy bueno, pero siempre es posible mejorar. Este evento va a traer grandes beneficios tanto para Bilbao como para las ciudades participantes", señala Ramírez. Su experiencia comenzó como responsable del transporte público en Bogotá "una ciudad caótica" . Y ahora, desde Washington, nos comenta que "es muy difícil gobernar los transportes de estas ciudades, porque por supuesto son ciudades que están creciendo, que están en constante movimiento, que están constantemente también recibiendo muchas personas de afuera. Y eso hace que todo sea más complejo".
Roberto Requejo, de la Autoridad del Transporte de Chicago, nos ha compartido sus experiencias sobre los retos que enfrenta la ciudad en el transporte público. “Gobernar el transporte público en Chicago es una de las experiencias más enriquecedoras de mi carrera, aunque es muy complejo”, explica Requejo. A pesar de las dificultades, como la falta de recuperación del sistema de metro tras la pandemia, Requejo destaca la importancia de las campañas para recuperar a los usuarios y mejorar la conexión entre barrios segregados. Chicago, que cuenta con un sistema de trenes elevados, sigue siendo un referente en movilidad urbana, aunque enfrenta desafíos significativos, como el cambio en los hábitos laborales post-pandemia y la falta de conexiones más allá del centro de la ciudad.
“En Chicago, muchas personas ahora trabajan desde casa, lo que ha afectado la demanda del metro, además de que el sistema sigue siendo muy radial, es decir, con líneas que conectan los barrios con el centro”, añadió Requejo. A pesar de estos desafíos, Chicago sigue innovando en su transporte público, buscando conectar mejor a sus comunidades y ofrecer un sistema más inclusivo.
Los expertos coincidieron en que el transporte público no solo debe conectar puntos A y B, sino también conectar comunidades que, a veces, están segregadas económica y racialmente. En un mundo donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad, las ciudades deben aprender a adaptarse a las nuevas realidades y necesidades de sus ciudadanos.
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