
Sign up to save your podcasts
Or


Con la llegada del invierno, los casos de gripe en Euskadi están aumentando considerablemente. Aunque es una situación común cada año, este repunte ha causado preocupación, especialmente en los hospitales y centros de salud, donde ya se está registrando una mayor demanda de atención. Para entender mejor cómo se está viviendo este aumento y cómo actuar, hemos hablado en EgunOn Magazine con la Dra. Itziar Iturralde, responsable de la Unidad de Infectología Pediátrica del Hospital de Cruces y miembro del Congreso Asesor de Vacunaciones de Euskadi.
La Dra. Iturralde explica que, aunque la gripe comienza a afectar principalmente a los niños, siempre es un signo de alerta para los adultos. "Cuando empezamos a ver un aumento en las consultas pediátricas por fiebre y cuadros catarrales, sabemos que pronto habrá un repunte en las hospitalizaciones de adultos", afirma. Este patrón, que se repite cada año, parece haberse adelantado un poco este 2025. "Este año, en lugar de que las Navidades nos traigan calma, nos va a traer complicaciones", agrega.
Frente al aumento de contagios, la Dra. Iturralde recomienda actuar con precaución, especialmente en los centros hospitalarios y en encuentros sociales. "Si tienes síntomas de gripe o un cuadro catarral, lo mejor es evitar visitas no imprescindibles a personas vulnerables, como los ancianos o aquellos con enfermedades crónicas", aconseja. Además, sugiere limitar las salidas a espacios cerrados y usar mascarilla si es necesario, tanto en hospitales como en el transporte público.
"Es importante ser responsables, y si los profesionales de la salud nos piden usar mascarilla, no debemos verlo como una molestia, sino como una medida para proteger a los más vulnerables", comenta la experta.
Aunque la gripe es el virus respiratorio que más preocupa en invierno, la Dra. Iturralde recuerda que otros virus también están presentes, como el VRS (virus respiratorio sincitial), que también provoca hospitalizaciones, especialmente en pacientes vulnerables. Sin embargo, la gripe sigue siendo uno de los virus más problemáticos debido a su capacidad para causar complicaciones graves, especialmente en personas mayores y en niños.
Una de las principales recomendaciones de la Dra. Iturralde es la vacunación contra la gripe, especialmente para personas mayores de 75 años y niños. "La vacuna es segura y eficaz, y es fundamental para prevenir formas graves de la gripe", asegura. La Dra. Iturralde también recalca que la gripe en los niños, aunque muchos creen que los más pequeños tienen mejor inmunidad, puede ser grave. "Dos de cada tres niños hospitalizados por gripe no tienen ningún factor de riesgo", destaca.
Es importante que todos los miembros de la familia, especialmente los que conviven con niños pequeños o personas vulnerables, se vacunen para proteger a los más frágiles. "Los niños pequeños no pueden recibir la vacuna de la gripe hasta que tengan una edad determinada, por lo que debemos protegerlos a través de la vacunación de los adultos que los rodean", explica.
Para los padres, la Dra. Iturralde ofrece algunas recomendaciones clave. "Si un niño tiene fiebre, lo más importante es evaluar su estado general. Si está decaído, sin energía o no responde a estímulos, es un signo de alerta", advierte. Además, enfatiza que las visitas a urgencias deben ser limitadas, y que, si un niño tiene fiebre, pero su estado general es bueno, es mejor evitar la sala de espera de urgencias, donde pueden estar expuestos a otros virus.
La Dra. Iturralde finaliza recordando que, aunque la gripe es un problema serio, con la vacunación y precauciones adecuadas se pueden minimizar los riesgos. "Es importante que todos sigamos las recomendaciones, vacunemos a nuestros niños y, sobre todo, cuidemos a los más vulnerables durante estas fechas", concluye.
El director del Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación MAPFRE, Juan Fernández Palacios, ha explicado en EgunOn Magazine que en los últimos cinco años el grupo de población de entre 55 y 70 años ha crecido en más de un millón de personas. Este aumento ya tiene reflejo directo en el mercado laboral, donde actualmente hay más personas de estas edades activas que menores de 30 años.
Según los datos del estudio, en España hay alrededor de 9,6 millones de personas entre 55 y 69 años, un colectivo que ha crecido más rápido que el de los jóvenes. Esta evolución demográfica, ha señalado, marca el paso del mercado laboral y obliga a adaptarse a una realidad en la que el peso de los trabajadores senior seguirá aumentando en los próximos años.
El informe dibuja una situación ambivalente. Por un lado, España lidera en Europa el crecimiento de personas mayores de 55 años activas. Por otro, también registra uno de los mayores volúmenes de desempleo senior.
Aunque la tasa de paro en este colectivo se sitúa en torno al 10% —inferior a la juvenil—, el principal problema es la duración del desempleo, que se alarga especialmente entre los mayores de 55 años. Este factor convierte el paro senior en uno de los grandes desafíos estructurales del mercado laboral español.
Fernández Palacios ha advertido de que el edadismo, la discriminación por razón de edad, continúa siendo una barrera real. Aunque muchas empresas aseguran no aplicar criterios excluyentes, los datos del estudio revelan que uno de cada tres responsables de recursos humanos no ha contratado a ninguna persona senior en el último año.
Desde la Fundación MAPFRE se constata que la sensibilidad frente a la discriminación por edad está creciendo, pero todavía no se traduce de forma suficiente en decisiones de contratación. La exclusión de las personas mayores de los procesos de formación y reciclaje profesional sigue siendo una de las prácticas más habituales.
El estudio desmonta varios estereotipos asociados a la edad. Lejos de la idea de una brecha digital insalvable, los datos muestran que las personas senior están capacitadas para utilizar herramientas digitales, siempre que se les facilite el acceso a la formación.
Además, Fernández Palacios ha subrayado que este colectivo llega al mercado laboral con mejor salud, mayor experiencia y más capacidades que generaciones anteriores a la misma edad, lo que refuerza su valor dentro de las empresas.
Uno de los mensajes centrales del informe es que la productividad aumenta cuando se apuesta por equipos intergeneracionales, capaces de combinar la experiencia y el conocimiento de los trabajadores senior con la energía y la innovación de los más jóvenes.
Aunque algunas empresas señalan el mayor coste salarial como un obstáculo, el estudio recoge experiencias internacionales que apuestan por adaptar los puestos de trabajo, fomentar la jornada parcial o flexibilizar funciones, evitando así la exclusión del talento senior.
Desde el ámbito institucional, Fernández Palacios ha valorado positivamente las medidas impulsadas para prolongar voluntariamente la vida laboral, como la jubilación activa, parcial o flexible, así como la compatibilidad entre pensión y trabajo.
No obstante, ha advertido de que estas políticas benefician sobre todo a quienes ya están empleados, mientras que las personas senior en situación de desempleo siguen contando con menos apoyos específicos. En este sentido, ha reclamado incentivos dirigidos a las empresas para reducir el paro de larga duración en este colectivo.
Con la llegada de las fiestas navideñas, muchas personas anticipan semanas de excesos y comidas copiosas que, tradicionalmente, desembocan en enero en el propósito de retomar hábitos saludables. En ese contexto, el ejercicio físico vuelve a situarse como una de las opciones más recurrentes para mejorar el bienestar general y recuperar rutinas más activas.
Durante la conversación emitida en EgunON Magazine, el responsable del centro Hazi de Bilbao, Iván Hierro, ha subrayado la relevancia de contar con acompañamiento profesional a la hora de entrenar. Disponer de una persona que guíe, motive y corrija los ejercicios resulta clave para evitar lesiones y garantizar una progresión adecuada, especialmente en un contexto social marcado por el sedentarismo.
Desde Hazi apuestan por un modelo alejado del gimnasio convencional, basado en la adaptación individual. Trabajan tanto con entrenamientos personales como con grupos reducidos, en función de las necesidades de cada usuario. Esta elección parte siempre de una evaluación inicial que permite conocer el punto de partida, posibles patologías o lesiones y los objetivos concretos de cada persona.
El entrenamiento de fuerza ocupa un papel central en su metodología. Más allá de la estética, su principal beneficio es la mejora de la salud, ya que contribuye a prevenir lesiones, optimizar el movimiento cotidiano y favorecer un envejecimiento activo. Además, este tipo de entrenamiento tiene un impacto directo en el metabolismo y en el bienestar emocional, ayudando a reducir el estrés y a mejorar el estado de ánimo.
Uno de los mensajes más destacados es que la edad no supone un límite. En el centro trabajan con personas de perfiles muy diversos, incluidas de edad avanzada, que encuentran en el ejercicio una forma de mantenerse activas, ganar autonomía y mejorar su calidad de vida. La clave está en la progresión y en adaptar la carga de trabajo a cada realidad personal.
La falta de tiempo continúa siendo una de las excusas más habituales para no hacer ejercicio. Frente a ello, se recomienda que dos o tres sesiones semanales de una hora pueden ser suficientes para notar beneficios, e incluso comenzar con una sola sesión para facilitar la adherencia. El compromiso adquirido con el entrenador actúa además como un elemento motivador que reduce el absentismo y favorece la constancia.
Además del entrenamiento físico, el centro complementa su oferta con fisioterapia y nutrición, así como actividades colectivas como salidas al monte, sesiones de running o talleres específicos para tratar dolores habituales como el lumbar o el cervical. Una propuesta integral orientada a fomentar un estilo de vida activo y sostenible en el tiempo.
La tasadora y experta en arte Ana Trigo ha analizado en EgunON Magazine el fenómeno del robo de obras artísticas, su dimensión histórica y el destino de piezas que siguen desaparecidas.
Ana Trigo ha explicado que las obras de arte concentran buena parte de las esencias de lo humano, al representar la capacidad creativa más allá de lo utilitario. Precisamente por ese valor simbólico, histórico y económico, el arte se ha convertido desde hace siglos en un objetivo prioritario para el expolio y el robo, tanto individual como organizado.
Según ha detallado, el robo de arte constituye un negocio altamente lucrativo, muy alejado de la imagen romántica que la ficción ha proyectado durante décadas, aunque esa imagen tenga un origen real en figuras históricas que marcaron el imaginario colectivo.
La autora ha contextualizado el mito del ladrón elegante y sofisticado, presente en personajes como Lupin o Thomas Crown, señalando que todos ellos beben de un personaje real del siglo XIX: Adam Worth, conocido como el “Napoleón del crimen”. Trigo ha recordado que esta figura histórica inspiró incluso a Arthur Conan Doyle para crear al profesor Moriarty, antagonista de Sherlock Holmes. Este arquetipo, aunque fascinante, convive hoy con realidades mucho más prosaicas y menos sofisticadas.
Al analizar robos recientes como el ocurrido en el Museo del Louvre, Trigo ha reconocido su sorpresa ante la escasa complejidad del asalto, muy alejada de los grandes dispositivos tecnológicos que suelen mostrar las películas. Ha señalado que, en algunos casos, la aparente solidez de las medidas de seguridad no se corresponde con la realidad física de accesos y vitrinas.
También ha subrayado que determinadas piezas, a pesar de su enorme valor histórico, pasan relativamente desapercibidas para el gran público, lo que facilita su sustracción incluso en museos de primer nivel.
La experta ha explicado que se calcula que alrededor de 700.000 obras de arte siguen desaparecidas en todo el mundo. En la mayoría de los casos, estas piezas acaban en el mercado negro, donde su destino depende del perfil del ladrón.
Ha detallado que los robos cometidos por delincuentes sin acceso a redes especializadas suelen acabar en rescates o incluso en la destrucción de las obras, mientras que los ladrones profesionales trabajan con intermediarios capaces de colocar piezas millonarias en circuitos clandestinos. En estos casos, muchas obras terminan en manos de coleccionistas que saben que nunca podrán exhibirlas públicamente.
Trigo ha indicado que la mayoría de los robos se producen en colecciones privadas, al contar con menores medidas de seguridad y, en muchos casos, una catalogación deficiente. Esta circunstancia facilita tanto el robo como la posterior venta de las piezas, especialmente si no se trata de obras extremadamente conocidas.
Ha reconocido que algunas colecciones privadas que salen ocasionalmente a la luz pública pueden haberse nutrido, en parte, de piezas procedentes de robos antiguos.
La entrevista ha abordado también el expolio sistemático de civilizaciones antiguas, con especial atención a Egipto. Trigo ha recordado que la mayoría de las tumbas reales fueron saqueadas ya en la Antigüedad y ha relatado el caso de Deir el-Bahari, donde sacerdotes egipcios ocultaron en secreto momias reales para protegerlas de los ladrones.
Este episodio demuestra, según la autora, que el robo de arte es tan antiguo como la propia historia del ser humano.
La tasadora ha afirmado que los mayores ladrones de arte de la historia han sido los ejércitos, señalando que el expolio forma parte del botín de guerra desde tiempos de Homero. En su libro analiza especialmente el saqueo nazi, considerado el mayor de la historia, y el expolio napoleónico, que afectó de manera muy significativa a España.
Ha destacado el caso del mariscal Soult en Sevilla, responsable de una esquilma sistemática del patrimonio artístico andaluz durante la ocupación francesa.
Trigo ha apuntado que, más allá del beneficio económico, muchos ladrones de arte buscan la adrenalina y el reto personal de burlar sistemas de seguridad y desafiar a las autoridades. El placer de lograr un robo emblemático actúa, en muchos casos, como motor para reincidir.
Durante la conversación, la experta ha mencionado joyas y gemas históricas cuyo paradero sigue siendo incierto. Ha explicado que, en numerosos casos, las piezas son desmanteladas y fragmentadas para evitar su identificación, una práctica que destruye gran parte de su valor histórico y artístico, pero que facilita su venta en el mercado clandestino.
Ana Trigo ha concluido que el robo de arte sigue siendo un fenómeno plenamente activo, con obras que reaparecen décadas después y otras que permanecen ocultas, protegidas a veces más por el paso del tiempo y la naturaleza que por los sistemas de seguridad modernos.
From the publisher's feed