En los últimos días, los incendios proliferan en el corazón de nuestra tierra. Ningún verano habían sido tantos ni tan devastadores. Están desgarrando nuestros bosques y paisajes, provocando víctimas y causando un enorme sufrimiento a los directamente afectados. Ya han quedado arrasadas más de 150.000 hectáreas, más del triple de la superficie quemada en 2024. El incendio de Molezuelas de la Carballeda, en Zamora, ya es el más grande registrado en España.
En este programa exploramos por qué se quema España, quién sufre sus consecuencias y, sobre todo, quienes son los principales responsables.
Contamos con las valoraciones de agricultores, activistas, veterinarios, políticos, militares, consultores, biólogos y zoólogos.
Abordamos aspectos como: intereses económicos detrás de algunos fuegos, como recalificación de terrenos; abandono rural; falta de limpieza de bosques; carencia de pastoreo (cortafuegos natural); ridículas, dañinas y fanáticas medidas medioambientales; falta de gestión adecuada...
Así mismo, estudiamos los efectos devastadores del fuego, con miles de hectáreas convertidas en paisaje lunar, fauna silvestre sin hogar, pueblos desmoronados. Junto con las enormes pérdidas económicas para la agricultura, la ganadería o el turismo rural. A las que se suman las ambientales, al quedar la tierra sin su capa protectora, provocando erosión del suelo y riesgo de futuras inundaciones.
También ponemos en valor a los verdaderos héroes de esta historia: bomberos forestales, pilotos de helicópteros e hidroaviones, brigadas de emergencia, policías y guardias civiles, voluntarios…
Sin olvidar que ha faltado la prevención. Se precisa adecuada gestión política forestal seria: limpieza de montes, creación de cortafuegos y pastoreo controlado. Un ecosistema necesita ser gestionado, no solo protegido. Es vital recuperar el valor de la vida rural y proteger a aquellos que cuidan nuestro entorno. Además, se precisa educar y concienciar a la población sobre los riesgos de las imprudencias, castigando de forma ejemplarizante a los provocadores de los incendios.
Cuando el fuego arrasa, no es la hora de divisiones. El fuego no distingue, la respuesta debe ser de todos. Proteger a nuestra tierra es protegernos a nosotros mismos. Y los responsables, de toda índole, deben pagar por el daño causado.