La SA (Sturmabteilung) era, hasta ese momento, la organización paramilitar más importante dentro del partido nazi. Röhm había logrado aumentar su número de militantes que en 1934 llegaron a ser más de 3 millones y, pese a las reservas del ejército, había conseguido que siguiera siendo una organización armada.
Tras la llegada al poder de los nazis en 1933, Röhm empezó a quejarse muy pronto de que en el partido se había llegado a un pacto con fuerzas tradicionales, empezando por el Ejército, y a propugnar una "segunda revolución" que barriera con lo que quedaba del antiguo imperio guillermino y de la República de Weimar.
En el futuro, según Röhm, las SA deberían convertirse en un ejército de milicianos y absorber al viejo ejército. Además, pretendía que las élites financieras y empresariales -y no sólo los judíos- fueran desplazadas por nuevas fuerzas.