Si miramos un mapa del mundo, vemos fronteras políticas, montañas, ríos y océanos. Pero existe otro mapa invisible que ha condicionado la historia humana: el de las enfermedades infecciosas. Cada región del planeta tiene sus propios patógenos característicos, moldeados por el clima, los animales, los mosquitos, las costumbres y hasta por la pobreza o la riqueza.