El Llegar

El Llegar

Download on the App Store

El Llegar episodes

  • Ep. 87 Porque soy terco, subí este episodio
    Hay personas a las que no puedes mover de una idea ni aunque les presentes mil argumentos. Y sí… yo soy una de esas personas.
    En este episodio hablo de la terquedad y de por qué, aunque sé que puede ser contraproducente, no necesariamente la veo como algo malo. Cuando tengo algo muy claro en la cabeza, es muy difícil que alguien me haga cambiar de opinión. Y si además empiezan a insistir demasiado, probablemente consigan exactamente lo contrario.
    También cuento cómo funciona mi terquedad en diferentes situaciones: desde decidir qué quiero hacer hasta cosas tan simples como la comida, los videojuegos o dejarme convencer para salir. Pero hay una diferencia importante: conmigo mismo sí puedo ser flexible. Si algo me hace sentido, puedo cambiar de opinión. El problema empieza cuando alguien intenta imponérmelo.
    Y ahí está quizá la parte más interesante. A veces ser terco también significa tener muy claras tus propias ideas, pero otras veces puede convertirse simplemente en cerrarte por orgullo. Incluso cuando sabes que podrías ceder.
    Al final, creo que la clave está en saber cuándo vale la pena mantenerte firme y cuándo realmente necesitas abrirte a otra perspectiva. Porque una cosa es no dejar que los demás decidan por ti… y otra muy distinta es no escuchar absolutamente a nadie.
    Yo sigo siendo terco, eso no va a cambiar. Pero quizá escuchar un poco más tampoco estaría tan mal.
    Quizá todos conocemos a alguien así. Esa persona a la que le dices algo diez veces y, en lugar de convencerla, solamente haces que se aferre más a su idea.
    ¿Tú eres esa persona?
    ¿En qué cosas eres incapaz de ceder? ¿Alguna vez has sido terco simplemente por orgullo, aunque sabías que podías cambiar de opinión? ¿O crees que ser terco también es una forma de defender lo que realmente quieres?
    Cuéntamelo. Y si quieres intentar convencerme de algo, adelante… pero ya sabes que probablemente te voy a decir que no.
    29 min
  • Ep. 86 - Big Data: Todo lo que haces deja huella
    Cada clic, cada búsqueda, cada compra y hasta el tiempo que pasas viendo un video dice algo de ti. La pregunta es: ¿somos realmente conscientes de toda la información que generamos todos los días? En este episodio me clavé en un tema que usamos constantemente, pero del que pocas veces hablamos: el Big Data.
    Platico sobre cómo hoy prácticamente todo deja un registro y cómo esa enorme cantidad de datos se ha convertido en una herramienta para entender comportamientos, tomar decisiones e incluso predecir lo que probablemente haremos después. Muchas veces pensamos que nuestros datos son insignificantes, pero cuando se juntan con los de millones de personas empiezan a contar historias muy interesantes.
    También reflexiono sobre el lado bueno y el lado complicado del Big Data. Por un lado, hace posible que existan recomendaciones más útiles, mejores servicios y experiencias mucho más personalizadas. Pero, por el otro, también abre la conversación sobre privacidad, el uso de nuestra información y qué tan conscientes somos de todo lo que compartimos en internet.
    Más que hablar de tecnología, este episodio termina siendo una invitación a entender cómo funcionan muchas de las plataformas que usamos todos los días y por qué los datos se han convertido en uno de los recursos más valiosos del mundo.
    Al final, la conclusión es sencilla: los datos, por sí solos, no significan mucho. El verdadero poder está en cómo se interpretan y en las decisiones que se toman con ellos.
    Vivimos en una época donde prácticamente todo deja un rastro digital. Entender cómo funciona el Big Data no es solo conocer una tecnología, también es entender un poco mejor el mundo en el que vivimos.
    Y tú...
    ¿Crees que entregamos demasiada información a cambio de comodidad?
    ¿Te preocupa cómo utilizan tus datos las empresas?
    ¿O piensas que los beneficios del Big Data superan los riesgos?
    Cuéntamelo en Instagram. Me interesa saber qué opinas sobre uno de los temas que más está transformando nuestro día a día.
    37 min
  • Ep. 85 - ¿Qué te emociona?
    ¿Hace cuánto no haces algo simplemente porque te gusta? Sin pensar si va a dejar dinero, si va a tener vistas o si alguien te va a aplaudir. En este episodio me puse a reflexionar sobre eso: la importancia de volver a hacer las cosas con pasión.
    Comparto cómo escuchar a otros creadores de contenido me hizo cuestionarme por qué empecé a hacer muchas de las cosas que hoy forman parte de mi vida. Me di cuenta de que, cuando algo realmente te apasiona, el dinero deja de ser el motor principal. Lo que buscas es disfrutar el proceso, seguir aprendiendo y conservar esa emoción que sentías cuando empezaste.
    También hablo de mi propia experiencia: desde cambiarme de carrera, aprender distintas áreas antes de dirigir un cortometraje, hasta cómo este podcast existe porque disfruto hacerlo, no porque espere vivir de él. Al final, creo que muchas veces dejamos de hacer cosas que nos hacían felices solo porque otras responsabilidades fueron ocupando ese espacio.
    La conversación termina siendo una invitación a volver a esas actividades que antes nos emocionaban. Esas que hacíamos por gusto, que despertaban nuestra creatividad y nos hacían perder la noción del tiempo. Porque quizás ahí sigue escondida una parte de nosotros que hace mucho no dejamos salir.
    A veces creemos que necesitamos encontrar nuestra pasión, cuando en realidad quizá solo necesitamos volver a hacer eso que un día dejamos porque "no era prioridad".
    Y tú...
    ¿Qué hacías hace unos años que realmente disfrutabas?
    Si el dinero no fuera un problema, ¿a qué dedicarías más tiempo?
    ¿Hay algún proyecto que siempre has querido retomar y todavía no te animas?
    Cuéntamelo en Instagram. Me encantaría leer qué es eso que todavía te emociona hacer.
    31 min
  • Ep.84 - ¿Por qué no hay calidad de vida laboral?
    Hay cosas que hacemos porque "así toca". Pero un día te preguntas: ¿de verdad tiene sentido? En este episodio me desahogo sobre una de esas cosas que más me cuesta entender: tener que ir a una oficina cuando mi trabajo podría hacerse exactamente igual desde casa.
    Hablo de por qué nunca he conectado con la idea de pasar horas en traslados solo para sentarme frente a la misma computadora que podría usar en mi casa. No es que odie trabajar ni que me caiga mal la gente de la oficina; simplemente no le encuentro sentido cuando la presencia física no cambia absolutamente nada.
    También reflexiono sobre cómo muchas empresas siguen midiendo el tiempo en lugar de los resultados, y por qué creo que el verdadero costo de la oficina no son solo las horas de trabajo, sino todo el tiempo que pierdes antes y después de ellas.
    Pero conforme avanza el episodio, la conversación termina yéndose hacia otro lado. Porque me doy cuenta de que mi objetivo nunca ha sido que los demás también tengan que ir o que les vaya peor. Mi objetivo simplemente es vivir la vida que quiero vivir, sin estar comparándome con lo que reciben los demás.
    Al final, creo que esa es la verdadera reflexión: deja de medir tu felicidad con la regla de otros. Si tus decisiones te acercan a la vida que quieres, ya vas ganando.
    Al final, este episodio no trata solo de oficinas. Trata de preguntarte si las cosas que haces realmente tienen sentido para ti o si solo las haces porque siempre se han hecho así.
    Y tú... ¿Prefieres trabajar desde casa o ir a una oficina?
    36 min
  • Ep. 83 - ¿Qué sueños tenías de niño?
    Todo empezó viendo el Mundial. Bueno… viendo el Mundial de forma no tan legal, pero ese no es el punto.
    Porque entre partidos, comerciales y publicaciones en redes, me encontré con algo que me hizo pensar más de lo que esperaba: una foto del Chino Huerta cuando era niño, posando en una de esas imágenes donde te imaginabas siendo jugador de la Selección Mexicana.
    Y años después, ahí está. Convocado a un Mundial.
    Este episodio termina siendo una reflexión sobre los sueños. Sobre esas cosas que todos queríamos ser cuando éramos niños y que, por alguna razón, fuimos dejando en el camino.
    Hablo de cómo muchas de las personas que vemos hoy en el fútbol alguna vez fueron solo niños imaginando cómo sería jugar en un estadio lleno. De historias como la del Chino Huerta, Gilberto Mora o incluso la del Wrexham, un equipo que pasó de jugar casi por amor al deporte a estar muy cerca de la élite gracias a una serie de decisiones que parecían imposibles.
    Y mientras pensaba en ellos, también me puse a pensar en mí.
    En esos sueños que tenía de niño. En las cosas que quería hacer. En cómo algunos ya no tienen sentido y otros simplemente cambiaron de forma.
    Porque sí, hay sueños que ya no van a pasar. Probablemente yo ya no voy a ser futbolista profesional. Pero eso no significa que no pueda perseguir otras cosas que me emocionen igual.
    Al final, este episodio no es realmente sobre fútbol.
    Es sobre encontrar algo que te haga sentir vivo.
    Algo que te emocione. Algo que te haga levantarte con ganas. Algo que te recuerde que la vida es más que cumplir pendientes y pagar cuentas.
    Porque quizás no puedas cumplir todos los sueños que tenías de niño.
    Pero todavía estás a tiempo de construir algunos nuevos.
    A veces pensamos que los sueños tienen fecha de caducidad.
    Que si no los cumpliste a cierta edad, ya fue.
    Pero la realidad es que no todos los sueños tienen que ser los mismos para siempre. Algunos cambian. Otros evolucionan. Y otros aparecen cuando menos te lo esperas.
    Lo importante es no dejar de buscar algo que te emocione.
    Y tú...
    ¿Qué querías ser cuando eras niño?
    ¿Hay algún sueño que todavía te gustaría intentar cumplir?
    ¿Sientes que hoy estás haciendo algo que realmente te hace sentir vivo?
    Cuéntamelo. Porque creo que todos, en algún momento, necesitamos recordar qué era eso que nos hacía soñar. ️
    30 min
  • Ep. 82 - ¿Y si fueras famoso?
    Hace unos años, para hacerte famoso necesitabas salir en la tele, jugar en un equipo grande o que alguna empresa apostara por ti. Hoy basta con que internet decida que eres el personaje principal del día.
    Este episodio nace a partir de un caso que me pareció buenísimo: el de Tim Payne, un futbolista de Nueva Zelanda que pasó de ser prácticamente un desconocido a convertirse en una sensación de internet gracias a que miles de personas decidieron hacerlo famoso.
    Y eso me llevó a pensar en cómo ha cambiado todo.
    Antes había filtros. Disqueras, televisoras, periódicos, estudios de cine. Hoy una persona con una comunidad lo suficientemente grande puede lanzar una película, volver viral a alguien o construir una audiencia sin pedirle permiso a nadie.
    Hablo de cómo los creadores de contenido han cambiado las reglas del juego. De gente que ya no necesita que una gran empresa valide sus ideas para hacerlas realidad. Y de cómo muchas veces el alcance importa más que cualquier otra cosa.
    También reflexiono sobre algo curioso: hay personas extremadamente famosas y ni siquiera sabemos exactamente por qué son famosas. Simplemente estuvieron en el lugar correcto, con la audiencia correcta y en el momento correcto.
    Pero más allá de la fama, el episodio termina en una idea que me gusta mucho: no hacer las cosas persiguiendo reconocimiento.
    Porque sí, estaría padre que este podcast llegara a millones de personas. Pero si un episodio le sirve a una sola persona, ya cumplió su propósito.
    A veces internet parece una carrera por llamar la atención.
    Y a veces simplemente se trata de disfrutar lo que haces.
    La fama es rara.
    A veces hay personas increíblemente talentosas que pasan desapercibidas. Y otras veces alguien se vuelve viral simplemente porque internet decidió adoptarlo durante una semana. Pero quizás la pregunta importante no es si vas a ser famoso o no.
    Quizás la pregunta es: ¿seguirías haciendo lo que haces aunque nadie te aplaudiera?
    Y tú...
    ¿Alguna vez has seguido a alguien y después te preguntaste por qué era famoso?Si pudieras volverte viral mañana, ¿te gustaría o te daría miedo?¿Hay algo que haces por gusto aunque casi nadie lo vea?
    Cuéntame qué opinas. A veces las mejores conversaciones salen justamente de esas cosas que hacemos sin esperar nada a cambio. ️
    19 min
  • Ep. 81 - Me equivoqué al subir este episodio
    Todos nos equivocamos. La diferencia está en qué hacemos después.
    Este episodio nace de un error. Uno laboral, de esos que te hacen sentir una mezcla rara entre coraje, frustración y ganas de explicar que las cosas no son tan simples como parecen.
    Hablo de cómo un regalo de cumpleaños —un coche de Lego que armé pieza por pieza— terminó convirtiéndose en una metáfora perfecta de los errores. Porque después de horas armándolo, descubrí que una sola pieza mal colocada estaba haciendo que nada funcionara como debía.
    Y muchas veces la vida se siente igual.
    Cometes un error, todo parece estar mal, te frustras, piensas en rendirte… hasta que encuentras qué fue lo que falló y lo arreglas.
    También cuento una situación que viví en el trabajo, donde me equivoqué al publicar contenido en una cuenta que no correspondía. Fue un error real y no tengo problema en admitirlo. Lo corregí en cuanto me avisaron y seguí adelante.
    Pero lo que realmente me hizo ruido no fue el error.
    Fue la reacción.
    La facilidad con la que a veces las personas buscan una explicación simple para algo más complejo. Asumir que alguien se equivocó por irresponsable, por distraído o por flojo, cuando muchas veces hay un contexto detrás que nadie quiere escuchar.
    Y ahí es donde entra algo que he aprendido con el tiempo: no siempre vale la pena discutir cuando todos están enojados.
    A veces lo mejor es esperar, bajar las revoluciones y hablar cuando ya puedes hacerlo desde la calma.
    Porque no se trata de ganar una discusión. Se trata de decir lo que necesitas decir y quedarte tranquilo con eso.
    Este episodio ⁠conecta con el 76⁠, donde hablábamos del control. Porque al final hay cosas que puedes controlar —como corregir un error— y otras que no, como la forma en que los demás reaccionan a él.
    Los errores van a seguir pasando.
    Lo importante es no dejar que te definan.
    36 min
  • Ep. 80 - Episodio cumpleañero
    Cumplo 29… y la neta, no tengo todo resuelto.
    Este episodio sale justo en mi cumpleaños, y más que celebrar, me puse a pensar. En lo que creía que iba a ser mi vida a esta edad… y en cómo muchas cosas ya cambiaron.
    Hablo de esta idea de hacer planes a 5 años. De tener claro a dónde quieres llegar, qué quieres lograr, cómo te quieres ver. Algo que suena muy chido… hasta que la vida te mueve todo.
    Porque sí, yo ya tenía un plan. Pero en poco tiempo cambió. Y no pasa nada.
    También reflexiono sobre algo que me hace mucho ruido: esa necesidad de esperar momentos específicos para empezar cosas. Año nuevo, lunes, tu cumpleaños… cuando la realidad es que puedes empezar cuando sea.
    Si quieres más dinero, no basta con “manifestarlo”.
    Si quieres aprender algo, no basta con decirlo.
    Tienes que hacer algo al respecto.
    Y ahí es donde entra algo clave: tener objetivos claros. No solo decir “quiero esto”, sino entender qué tienes que hacer para llegar ahí.
    También me meto en temas como el dinero, el control de gastos, la salud y el tiempo. Porque al final todo se conecta. No puedes querer resultados sin cambiar lo que haces diario.
    Pero tampoco se trata de ser perfecto.
    Se trata de avanzar.
    De no quedarte esperando.
    De no bajar la meta solo porque te dio flojera.
    Y de entender que puedes ajustar el camino… sin perder el rumbo.
    Este episodio ⁠conecta con el 79⁠, porque al final todo esto también tiene que ver con en qué estás poniendo tu atención… y tu energía.
    No tienes que tener todo claro hoy.
    Pero sí puedes empezar a construir algo.
    34 min
  • Ep. 79 - La saturación en el día a día
    Sales de tu casa, abres Instagram, pones una serie, escuchas un podcast… y en todos lados alguien te quiere vender algo.
    Este episodio nace justo desde ese cansancio. De darme cuenta de que vivimos rodeados de anuncios todo el tiempo. Espectaculares, promociones, comerciales, banners, notificaciones… pareciera que no existe un solo espacio donde no haya alguien intentando llamar tu atención.
    Hablo de cómo últimamente la IA también me ha ayudado mucho, sobre todo para ahorrar tiempo en cosas como inversiones, trabajo y hasta organizar mejor prompts. Pero justo eso me llevó a pensar en algo más grande: estamos saturados de información y estímulos todo el tiempo.
    Desde los anuncios gigantes en la calle hasta Prime Video metiéndote comerciales aunque ya pagas, pasando por Spotify, YouTube y redes sociales… todo parece diseñado para interrumpirte.
    Y aunque muchas veces eso me harta, también llegué a una conclusión medio rara: no me molesta tanto que me “escuchen” si al menos eso sirve para que me muestren cosas que sí me interesan.
    Prefiero que el algoritmo me enseñe algo útil, como una oferta de un teléfono que sí necesito, a seguir viendo anuncios de cosas que me valen completamente madre.
    También hablo de la Big Data, de cómo las plataformas ya saben muchísimo de nosotros, cómo pueden predecir comportamientos y por qué honestamente ya ni siento que exista tanta privacidad real.
    Al final, más que pelear contra eso, lo que intento es encontrar espacios donde no me estén bombardeando. Jugar videojuegos, desconectarme, perderme un rato en algo que no me esté vendiendo nada.
    Porque a veces no necesitas más información.
    Necesitas silencio.
    Este episodio conecta con el ⁠77 ⁠y ⁠78⁠, donde hablábamos del tiempo y del trabajo, porque al final todo regresa a lo mismo: recuperar espacio mental y decidir a qué sí le quieres dar atención.
    No todo merece entrar a tu cabeza.
    32 min
  • Ep. 78 - ¿Es mi vida realmente?
    Hay algo que cada vez tengo más claro: no quiero que mi vida se convierta en mi trabajo.
    Este episodio nace desde ahí. Desde esa incomodidad que da darte cuenta de que muchas empresas siguen creyendo que mientras más tiempo pases en la oficina, mejor empleado eres. Como si estar sentado ahí automáticamente significara productividad.
    Hablo de algo que me ha estado dando vueltas últimamente: la diferencia entre trabajar y vivir. Porque una cosa es cumplir con tu chamba y otra muy distinta es sentir que tu existencia gira alrededor de ella.
    También cuento cómo una plática con un amigo me hizo pensar mucho en esto. Él encontró un trabajo 100% home office, donde de verdad entienden que tienes una vida fuera de la computadora. Donde no ven raro que quieras tiempo para ti, donde no te obligan a ir a una oficina solo por “convivir”, y donde importa más que entregues bien tu trabajo que verte sentado en un escritorio.
    Y ahí fue donde pensé: ¿por qué aquí seguimos romantizando quedarte más horas, convivir por obligación o sentir culpa por poner límites?
    Porque sí, a mí no me emociona quedarme después del trabajo a pintar macetas, ir a juegos de mesa de oficina o fingir que convivir forzado es cultura laboral. Y no es por ser mamón, simplemente no quiero que todo en mi vida gire alrededor del trabajo.
    También reflexiono sobre algo importante: no todos pensamos igual. Hay gente que sí disfruta eso, que sí conecta con la oficina, con sus compañeros y con esa dinámica. Y está perfecto.
    El punto no es decir qué está bien o mal.
    El punto es preguntarte qué quieres tú.
    Este episodio conecta con el 77, donde hablábamos del tiempo personal. Porque al final, si tu tiempo no es tuyo, tampoco lo es tu vida.
    No se trata de odiar trabajar.
    Se trata de no olvidar vivir.
    37 min

About El Llegar

From the publisher's feed

Un espacio donde hablaré de todo un poco. Temas de interés público con el objetivo de poder ayudarte con mi poca o mucha experiencia al respecto de un tema.