A comienzos del siglo XXI, el panorama de la guerra experimentó una transformación
profunda. Si bien los fundamentos de la violencia organizada —objetivos políticos,
recursos limitados, incertidumbre operativa— permanecen inalterados desde la
antigüedad, la tecnología militar ha evolucionado a una velocidad sin precedentes. Las
armas modernas ya no son meros instrumentos de destrucción; son nodos en redes
digitales, plataformas de sensores, sistemas de toma de decisiones y vectores de
disuasión estratégica. Este texto explora, de forma divulgativa pero rigurosa, el desarrollo,
despliegue y empleo de las armas modernas desde el año 2000 hasta 2025, abarcando
tanto a las potencias militares —Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido,
India, entre otras— como a actores no estatales —grupos insurgentes, milicias y fuerzas
paramilitares— que han adaptado, reproducido o adquirido tecnologías avanzadas en
contextos de conflicto real.