Imaginemos por un momento a un grupo de homínidos alrededor de una fogata, compartiendo relatos sobre los sonidos en la oscuridad más allá del claro. Ahora, traslademos esa imagen a un grupo de WhatsApp, donde se comparte un audio sobre una supuesta banda que secuestra niños en centros comerciales usando piquetes de agujas infectadas. La tecnología ha cambiado, el escenario es otro, pero el impulso fundamental es el mismo: dar forma narrativa a nuestros miedos más profundos y compartirlos con la tribu.
Las leyendas urbanas no son simples mentiras o bulos ocasionales. Son narrativas viajeras, cuentos folclóricos de la modernidad, que se presentan como verídicos —"le pasó al amigo de un primo"— y que encapsulan las ansiedades latentes de una sociedad en un momento histórico determinado. Como antropólogo e historiador, me propongo realizar aquí un viaje a través del imaginario colectivo español, rastreando el origen, la evolución y el significado de estas historias que, de la noche a la mañana, todo el mundo parece conocer. Desde los ecos de los mitos clásicos hasta los pánicos morales amplificados por las redes sociales, exploraremos cómo España ha contado, y sigue contando, sus miedos en forma de cuento.