Pocas figuras del siglo XIX resultan tan magnéticas, controvertidas e influyentes como Helena Petrovna Blavatsky. Conocida universalmente como Madame Blavatsky, fue una mujer que dinamitó las convenciones de su época: aristócrata rusa, viajera infatigable, médium, ocultista, escritora prolífica y, sobre todo, cofundadora de la Sociedad Teosófica. Para sus seguidores, fue una mensajera de la sabiduría ancestral, una guía espiritual que trajo la luz de Oriente a un Occidente atrapado entre el dogma religioso y el materialismo científico. Para sus detractores, no fue más que una impostora carismática, una maestra del engaño y el fraude. Apodada "la Esfinge" por su aura de misterio, su vida y su obra constituyen un laberinto de afirmaciones extraordinarias, acusaciones virulentas y un legado que, más de un siglo después de su muerte, sigue resonando en los cimientos de la espiritualidad contemporánea.