
Sign up to save your podcasts
Or


Se dice que el Panteón de Belén fue testigo de un suceso donde un estudiante de medicina perdió el juicio. Resulta que de antaño, los que estudiaban el arte de curar a las personas estaban de internos en el Hospital Civil. Un día, un entusiasta y valiente estudiante les apostó a sus compañeros que entraría completamente sólo al vecino panteón a las ocho de la noche, hora en que se daba el toque de ánimas y según decían, salían los muertos de sus sepulcros. Para confirmar su hazaña, les dijo que entraría hasta el fondo del corredor y clavaría un clavo, para que sus incrédulos compañeros lo vieran al día siguiente. Todos estaban a la espera del primer clamor de las ocho de la noche, dado por la campana del Templo de Belén. Al escuchar el primer campanazo, brincó al campo santo caminando con paso firme y seguro al fondo del corredor, cargando en sus manos un martillo y un clavo. Cuando llegó al fondo del oscuro corredor, clavó el puntiagudo metal, pero al retirarse notó que alguien lo detenía. Por más esfuerzo que hacía por correr, sentía que una tétrica mano lo tomaba fuertemente del hombro. Quiso gritar pero no pudo, un nudo en la garganta se lo impidió. Estaba tan asustado y desesperado que se desmayó. Sus compañeros notando que había pasado una hora y no volvía, entraron al cementerio para ver que había sucedido. Lo encontraron tirado en el suelo pero sujeto a la pared con la capa clavada por el clavo. El estudiante volvió en sí, pero despertó completamente loco.
By Uforia Podcasts4.7
19791,979 ratings
Se dice que el Panteón de Belén fue testigo de un suceso donde un estudiante de medicina perdió el juicio. Resulta que de antaño, los que estudiaban el arte de curar a las personas estaban de internos en el Hospital Civil. Un día, un entusiasta y valiente estudiante les apostó a sus compañeros que entraría completamente sólo al vecino panteón a las ocho de la noche, hora en que se daba el toque de ánimas y según decían, salían los muertos de sus sepulcros. Para confirmar su hazaña, les dijo que entraría hasta el fondo del corredor y clavaría un clavo, para que sus incrédulos compañeros lo vieran al día siguiente. Todos estaban a la espera del primer clamor de las ocho de la noche, dado por la campana del Templo de Belén. Al escuchar el primer campanazo, brincó al campo santo caminando con paso firme y seguro al fondo del corredor, cargando en sus manos un martillo y un clavo. Cuando llegó al fondo del oscuro corredor, clavó el puntiagudo metal, pero al retirarse notó que alguien lo detenía. Por más esfuerzo que hacía por correr, sentía que una tétrica mano lo tomaba fuertemente del hombro. Quiso gritar pero no pudo, un nudo en la garganta se lo impidió. Estaba tan asustado y desesperado que se desmayó. Sus compañeros notando que había pasado una hora y no volvía, entraron al cementerio para ver que había sucedido. Lo encontraron tirado en el suelo pero sujeto a la pared con la capa clavada por el clavo. El estudiante volvió en sí, pero despertó completamente loco.

1,072 Listeners

195 Listeners

232 Listeners

31 Listeners

25 Listeners

19 Listeners

25 Listeners

150 Listeners

30 Listeners

400 Listeners

36 Listeners

1,976 Listeners

268 Listeners

319 Listeners

61 Listeners

74 Listeners

61 Listeners

67 Listeners

650 Listeners

133 Listeners

48 Listeners

458 Listeners

1,607 Listeners

127 Listeners

89 Listeners

152 Listeners

109 Listeners

42 Listeners

107 Listeners

0 Listeners

4 Listeners

5 Listeners

5 Listeners

0 Listeners

19 Listeners