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No hay como las catástrofes, los naufragios, para que afloren en la condición humana, lo mejor y lo peor. Lo mismo ocurre en la vida política, en la vida pública; basta una crisis para que aparezca la grandeza o la inferioridad. Después si nos salvamos, todos nos abrazamos diciendo que maravilla, que unidad. Como pasó, cuando el líder de la oposición propuso que declaráramos el the fall, igual que en la Argentina; y después, que nuestro gobierno resistió y dijo que no, pagamos pesado tributo, ahora todo el mundo dice que bien, que unidad nacional, que no fue verdad.
El Frente repite y repite. Lo ha hecho toda la vida y en términos generales ha tenido bastante éxito. Suele instalar medias verdades, falsedades, exageraciones y como su virtud es la reiteración machacona, por lo menos alinea a los propios y genera duda en los demás. Donde ve algún espacio para introducirse, allá va…
El lunes y el martes pasados han sido días hermosos para nuestra democracia. Se han conmemorado los 50 años del golpe de Estado con ceremonias de fuerte contenido republicano. Tanto la recreación nocturna de la sesión del 26 de octubre de 1973 como el mensaje conjunto del Presidente de la República acompañado de los tres ex Presidentes, fueron fuertes.
No hay mal que por bien no venga. El bien intencionado intento del Presidente Lacalle Pou y de nuestro amigo el escultor Atchugarry sobre «el águila» del Graf Spee (de tanta buena fe como equivocado, a nuestro juicio) ha tenido, sin embargo, el mérito de poner en el debate público un tema muy importante de nuestra historia que merece la más seria consideración.
En los últimos días estamos viviendo episodios de protesta sindical que van más allá de la vida normal y deseable de la actividad gremial.
El Codicen ha dispuesto que en las aulas de las escuelas se instalen los retratos de Artigas, de José Pedro Varela y de Enriqueta Compte y Riqué. En los de enseñanza media, solo el de Artigas y en general, además, recordar al personaje que da nombre a cada establecimiento y lo singulariza. También se recuerda la necesidad de realizar actos conmemorativos de las fechas patrias.
El Partido Colorado, como siempre, mira hacia adelante. El mayor testimonio fue el formidable Congreso de la Juventud, que en Florida congregó a 500 jóvenes de todo el país. Reunión vibrante, entusiasta, reveladora de pertenencia, porque en una colectividad hoy sin referencias presidenciales el motor es la convicción, el acervo de doctrina, la voluntad de trabajar por el país.
La dificultad de Montevideo y su área metropolitana con el agua, ha convocado a todos los demoños. Es lo que suele ocurrir con los episodios calamitosos, sean del tipo que sean y Uruguay no faltó a la cita.
El lunes pasado, en atención a una amable solicitud del Partido Independiente, su autoridad se reunió con el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado. Coincidieron en encaminar sus esfuerzos para la proyección hacia el futuro de la actual Coalición Republicana, como el único instrumento de cambio que el país hoy posee para encarar los desafíos de un cambio civilizatorio de enorme calado.
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