El mundo en el que vivimos es un mundo de estados, nadie o casi nadie discute la hegemonía del estado-nación como ente superior rector del sistema internacional. Estos tienen plena soberanía sobre su territorio, es decir pueden hacer virtualmente lo que les venga en gana siempre que no afecte al territorio de otros estados. Ejemplos de regímenes totalmente cerrados como Corea del Norte nos dejan claro este punto. Esto lo vemos claramente, aunque es cierto que esta soberanía de iure a veces se rompe de facto, como los últimos casos de la invasión de Ucrania por parte de Rusia o las injerencias e intervenciones norteamericanas en Irán o en Venezuela. Cabe preguntarnos porque esto es así? ¿Por qué en nuestro mundo los más altos representantes e únicos interlocutores válidos y aceptados en las relaciones internacionales son los estados?
Pues bien situémonos en la Europa de antes de 1648, Europa era un crisol de soberanía, a veces superpuestas, a veces contradictorias y de distintos tipos, para poner un ejemplo un noble podía ser vasallo de un Rey para ciertos impuestos, pero vasallo de un Duque para la justicia penal, y obedecer al Papa en cuestiones de moral y familia. Normalmente el concepto de soberanía era personal y cambiaba continuamente.
Con la llegada del tratado de Westfalia no solo se limitó a apagar el fuego de la Guerra de los Treinta Años; lo que hizo fue delimitar el terreno y poner la primera piedra del sistema internacional que aún hoy en día sigue en pie. El sistema se sostiene sobre 4 pilares:
1. La Soberanía Territorial
El primer punto que estableció Westfalia, fue que trazó las líneas de propiedad con escuadra y cartabón. Introdujo la idea de que la autoridad no era ya sobre las personas, sino sobre el suelo. Si estás dentro de estas líneas, la ley a la que estarás sujeto será la del Estado.
2. El principio de No Intervención
Los asuntos internos de cada estado son inviolables, nadie puede intervenir en asuntos internos de los países del sistema internacional, este principio se articulo para que los distintos estaos-nación coexistieran sin que sus eventuales diferencias internas (originalmente religiosas) pudieran causar inestabilidad.
3. La Igualdad Jurídica
Era importante también que todos los actores independientemente de su tamaño o influencia tuvieran la misma consideración dentro del sistema. En el orden antiguo, el emperador estaba por encima del Rey y el Rey estaba por encima del duque. En Westfalia se estableció que cada estado nación era igual a la otra, independientemente de su tamaño o fuerza, de hecho de este mismo principio nació la diplomacia como el lenguaje común para que todos los estados-nación se trataran de tu a tu sin necesidad de acudir a la violencia.
4. El "Orden en la Anarquía"
El Gran acierto de Westfalia es que no estableció un gobierno mundial garante de la estabilidad, sino que diseño un sistema de pesos y contrapesos. No había un órgano superior dictando desde arriba el orden, sino que era la propia estructura la que la definía. Si algún estado intentaba atacar a otro para acrecentar sus dominios, el resto de los estados se unían entre ellos para contrarrestarlo y mantener el equilibrio. Es el concepto que conocemos como equilibrio de poder.
Hoy en día casi 400 años mas tarde, el sistema parece que se esta agotando. Si bien es cierto que tenemos organismo internacionales, tratados de derechos humanos y de comercio que Westfalia no podía ni imaginar también es verdad que en los últimos años las distintas potencias mundiales han actuado más bien de espaldas a este sistema, lo que nos lleva a considerar si hace falta reformularlo para adaptarlo a los tiempos actuales.