Los gatos de navío fueron durante siglos una herramienta sanitaria y de seguridad fundamental en las embarcaciones, protegiendo las provisiones, las velas y la propia estructura de madera contra las plagas de roedores. Estos felinos, que se expandieron por el mundo gracias a barcos fenicios y romanos, llegaron a tener un estatus oficial de trabajadores con su propio carné de experto cazador y su propia hamaca, una práctica que la Armada británica mantuvo hasta 1975.Además de controlar enfermedades como la peste bubónica, estos animales cumplían funciones de compañía, avisaban de tormentas mediante su sensibilidad a la electricidad estática e incluso servían como catadores para detectar alimentos en mal estado. Historias de gatos célebres como Trim, que circunnavegó Australia junto a Matthew Flinders, o Jenny, la gata que presintió el desastre del Titanic y desembarcó a tiempo, subrayan el profundo vínculo y la importancia estratégica que estos animales mantuvieron con el ser humano durante los grandes viajes de la historia.