En la Guerra Civil Española se utilizaron las fotografías del estado en que las bombas dejaban las poblaciones (Guernica, Madrid, Barcelona) para crear corrientes de opinión internacional que influyeran en la marcha de la contienda. Las imágenes son cada vez más espeluznantes y se retransmiten por todos los medios sin ningún tipo de filtro.
Ya en la Guerra del Golfo vimos retransmisión de ataques con cámaras infrarrojo. En la actualidad los drones y la inteligencia artificial suben aún más la escalada de la guerra.
En el artículo se nos plantea que “asistimos al horror y la pérdida de humanidad en unos extremos nunca vistos”. Las guerras nunca han sido lugar de respeto al ser humano ni en ellas se han respetado ningún tipo de “acuerdos internacionales”.
El planteamiento es que parece que cada vez es más visible la pérdida de humanidad en cualquier conflicto. Que son muchos los que quieren jugar o pretender “ser como Dios”. Que se sigue insistiendo una y otra vez en el pecado original.
No aprendemos de la historia que la violencia genera violencia y la espiral de muerte se acrecienta.