El artículo de Rosa Montero nos enfrenta a la realidad que nos inunda cada día. Ni tan siquiera el anuncio de fiestas, cenas de familia y empresa, premios de lotería y muchas otras distracciones pueden sustraernos de la realidad (guerras, extremismos, catástrofes, violencia...).
Se nos invita a buscar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida. Parece que hay que ser muy optimista para encontrar esos momentos. O será que tenemos que cambiar de actitud, pero ¿es esto posible?
Podemos estimar que solo ver las cosas buenas de la vida pueden hacernos seres poco realistas. En nuestra vida también tenemos momentos duros y difíciles en los que nos parece imposible poder contentarnos con esa realidad.
Nuestra felicidad puede provocar en los demás una doble reflexión: ayudar a superar la tristeza y la melancolía; o que se piense que somos unos irresponsables, que no vemos la realidad a nuestro alrededor.