Los premios literarios, como las mareas, nos traen polémicas recurrentes cada año. Aparte de reconocer la calidad de una obra o autor, se suele decir que otra de sus funciones imprescindibles es descubrir y financiar autores noveles no consolidados, dar señas de calidad a los lectores para guiarlos, o garantizar la propia supervivencia de las editoriales y las librerías. Por otra parte, esta vertiente comercial y, a la vez, el hecho de que parezca que haya demasiados premios generan ciertas dudas sobre si reconocen la excelencia literaria de una obra en vez de servir de publicidad. ¿Qué funciones cumplen actualmente los premios literarios en la industria editorial?, ¿por qué se han extendido tanto? ¿Está garantizada su calidad literaria si, por ejemplo, las bases suelen impedir declararlos desiertos?
En esta ocasión pudimos contar como invitados con Eduardo Becerra (Catedrático de Literatura Hispanoamericana en la UAM) y Alberto Olmos (escritor, columnista y crítico literario)