Nos merecemos un buen matrimonio, nos merecemos una buena vida, debemos de estar bien, nunca nos deben de hacer daño, etc, el matrimonio es para apoyarse mutuamente, debería de apoyarme. Así son nuestras afirmaciones. Mucho solicitar que la vida cumpla nuestros deseos, pero aportamos poco. Incluso así vamos al matrimonio, con la esperanza de que casándonos seamos felices. Imagínate que ya fueras feliz y te casas, sería un matrimonio feliz desde el principio. Psicólogo Carlos Duarte, Psicólogo de la felicidad.