El Domingo pasado, en el relato de la Pasión según san Mateo, el evangelista nos hablaba de un gran terremoto producido ante la muerte de Jesús. Ahora, en el relato de la resurrección, el mismo evangelista da cuenta de otro temblor de tierra.
Más allá de la historicidad o no de esos cataclismos, Mateo quiere provocar un temblor, un estremecimiento en nuestros corazones, ante el gran misterio de nuestra fe: la muerte y resurrección de Cristo.
Mi reflexión sobre el evangelio de este Domingo de Pascua, ciclo A, 5 de abril de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.