En la construcción de los tiempos antiguos, la piedra angular era la que se colocaba en una esquina para unir dos paredes y alinear toda la estructura. Este Salmo la toma como imagen de Aquel que está llamado a ser el fundamento de una nueva humanidad: Jesús de Nazaret, el Cristo. Él se convierte en la piedra "rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios".
Sobre esta Piedra Viva, estamos llamados nosotros a apoyarnos, como "piedras vivas", para la construcción de la comunidad.
Mi reflexión sobre el salmo correspondiente al II Domingo de Pascua, 12 de abril de 2026.
Concluimos hoy la Octava de Pascua, de modo que cabe todavía saludarnos con un "Felices Pascuas".
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.