Volvemos al momento de la Última Cena. Jesús se despide de sus discípulos con una promesa: "En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones... voy a prepararles un lugar".
Nuestro lugar definitivo no está en este mundo, por más que nos aferremos a él. Nuestros anhelos de felicidad, de plenitud solo podrán ser colmados en la Casa del Padre. Jesús es el Camino, único Camino que nos conduce hasta allí.
Mi reflexión sobre el Evangelio de este V Domingo de Pascua, ciclo A, 3 de mayo de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.