Esta mujer cree que para terminar con el padecimiento de su hija, alcanza con una migaja de la misericordia de Dios. Tiene razón: una miguita de Misericordia divina alcanza para levantar una vida, sanar una herida, abrir una esperanza.
Mi reflexión sobre las lecturas de este XX Domingo durante el año, ciclo A, 16 de agosto de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.