Jesús no nos salva DE la muerte; al contrario, Él mismo pasará por ella, como vamos pronto a rememorar en el Viernes Santo. Pero, precisamente por eso, Jesús nos salva EN la muerte, convirtiéndola en pasaje, paso, tránsito... entrada definitiva en la vida eterna que se inicia en el encuentro, ya desde ahora, con el Señor resucitado.
Mi reflexión sobre el Evangelio de este V Domingo de Cuaresma, ciclo A, 22 de marzo de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay