Para los primeros cristianos -como atestigua el Nuevo Testamento- el Espíritu era una experiencia, les daba fuerzas y creatividad para afrontar los desafíos de anunciar el evangelios en contextos totalmente nuevos.
Para los primeros cristianos -como atestigua el Nuevo Testamento- el Espíritu era una experiencia, les daba fuerzas y creatividad para afrontar los desafíos de anunciar el evangelios en contextos totalmente nuevos.