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Hola soy Amparo, estás en Eres aquello que miras,
Hoy te voy a contar un secreto…
Siempre me escuchas a mí. Escuchas mi voz.
Pero hay alguien que no se ve.
Porque realmente, quien aterriza todo esto…la persona que hace que el audio que yo grabo llegue hasta tus oídos… es Javier Sancho Boils.
Mi compañero en Andanafoto y en otros proyectos preciosos en los que utilizamos la fotografía como herramienta para el desarrollo personal. También mi compañero de vida.
Siempre digo, cuando nos presento, que yo soy el alma… pero él es el cuerpo.
Y creo que es una forma bonita de decir que sin uno, el otro no podría existir del todo.
Así que, si alguna vez te encuentras con que hay episodios
Porque aquí estamos los dos, aunque la voz… siga siendo la mía.
¿qué hacemos cuando la amígdala se pone en modo alarma?
Cuando vivimos una experiencia desagradable o que nos genera mucha tensión, nuestro cerebro entra en un modo de “ahorro” o protección. En esos momentos, la amígdala, una pequeña almendra en nuestro cerebro que procesa las emociones, se activa intensamente, especialmente ante el miedo o el estrés.
Al mismo tiempo, el hipocampo, que organiza y almacena los recuerdos, altera su funcionamiento. Por eso la información no se registra de forma completa o ordenada.
Por eso, ante recuerdos desagradables, es habitual que tengamos fragmentos: algunas imágenes muy claras, sensaciones intensas… pero lagunas en lo que ocurrió antes o después.
No es que el cerebro “olvide” sin más, sino que prioriza la supervivencia emocional frente a la película detallada de lo ocurrido.
Por eso es importante aprender a regular la activación de la amígdala…nos ayudará a recordar mejor, pero eso te lo cuento otro día.
Las zonas del cerebro que no se utilizan tienden a ser ocupadas o reorganizadas por otras funciones. Por eso, soñar es un proceso adaptativo que mantiene activo nuestro cerebro mientras dormimos. Durante la fase REM, seguimos “viendo” imágenes aunque tengamos los ojos cerrados.
Al despertar, nuestra vista habría sido invadida por otras funciones.
En contestación a Sunne, que dice que nadie cuelga fotos tristes.
Hay veces que la vida cambia tanto que necesitamos reformularla por completo.
Este lunes viajamos a Valladolid para poner en marcha el taller “Mirar de otra manera: Fotografía y Atención Temprana”, de la mano de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, un taller dirigido a familias y profesionales.
Partimos de una idea sencilla: la fotografía puede ser un lenguaje emocional. Una forma de reconocer lo que nos sucede y dar sentido a lo que estamos viviendo.
El taller se desarrolla desde el marco de la Terapia de Aceptación y Compromiso, acompañando procesos donde no siempre se trata de cambiar lo que ocurre, sino de aprender a relacionarnos de otra manera con ello. Abrir espacio, poner nombre y conectarnos con lo que importa.
Hemos organizado la propuesta en cinco momentos: detenernos, mirar, fotografiar, recordar y dar sentido a lo vivido.
Porque a veces, todo cambia.
Hoy hemos viajado a Madrid para visitar la exposición de Helen Levitt en la Fundación Mapfre. Fue una fotógrafa que miraba la calle como si fuera un escenario repleto de personajes. Sus imágenes, aparentemente sencillas, capturan momentos cotidianos —niños jugando, gestos espontáneos, escenas desde las ventanas— con una sensibilidad que las convierte en imágenes cercanas, casi reconocibles, como si pudieran pertenecer a nuestro propio pueblo.
Me ha llamado especialmente la atención su mirada hacia la infancia: niños que están en la calle con libertad, que juegan, que crean, que se expresan. También esos garabatos hechos con tiza en paredes y suelos, como huellas de expresión, como una necesidad de dejar marca.
Hay en su obra una mezcla de juego y humanidad, pero también el retrato de un Nueva York del siglo pasado, olvidado y muy distinto al de hoy.
Una exposición que nos recuerda la importancia de observar lo cotidiano: los dibujos en la calle, las personas que expresan, los balcones habitados. La vida está llena de pequeños instantes, de personas que aparecen solo cuando paramos para mirar.
Enlace a la exposición: https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/historico/ano-2025/helen-levitt/
Querido Mia Font, compañero de prestocast.
Tu podcast está lleno de matices, de pequeños detalles sonoros que despiertan imágenes mentales —cada una más sugerente que la anterior—. Y, además, haces algo muy valioso: nos devuelves la atención a todos esos sonidos que habitan nuestra vida… y que casi siempre pasan desapercibidos.
Así que, en coherencia total con lo que haces, te lanzo un reto:
Describe una fotografía que recuerdes. Tu fotografía preferida.
Háblanos de la luz, del encuadre, del gesto, del instante.
De lo que se ve… y,, de lo que no se ve.
Para conocerte desde otro lugar.
Para completar la imagen que ya intuimos al escucharte, para que con el sonido podamos verte.
Ahí te lo dejo
Amparo
Existen dos maneras de experimentarte.
El yo mínimo es el de este instante. Es presencia pura. No necesita historia ni explicación. Es cuando simplemente estás: respirando, mirando, sintiendo.
El yo narrativo es la construcción que hacemos a través del lenguaje y el tiempo: nuestra biografía, nuestros recuerdos, la historia que contamos sobre quiénes somos.
Ambos son necesarios.
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