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Padre Lucas Tenier Machado
Marcos 4, 21–25
En aquel tiempo, Jesús decía a la gente:
«¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?
Porque no hay nada oculto que no haya de descubrirse, ni nada secreto que no haya de ponerse al descubierto.
El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les decía también:
«Fíjense bien en lo que oyen.
La medida que usen se usará con ustedes, y con creces.
Porque al que tiene se le dará;
y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».
Padre Diego Paez
Marcos 4, 1-20
De nuevo comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él subió a una barca en el lago y allí se sentó, mientras toda la gente se quedaba en la orilla. Entonces se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas y, como parte de su instrucción, les dijo: «¡Pongan atención! Un sembrador salió a sembrar. Sucedió que, al esparcir él las semillas, una parte cayó junto al camino, llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esas semillas brotaron pronto porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y por no tener raíz se secaron. Otra parte de las semillas cayó entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas y no dieron fruto. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió hasta treinta, sesenta y cien veces más.
»El que tenga oídos para oír, que oiga», añadió Jesús.
Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él hicieron preguntas sobre las parábolas.
Él contestó:
«A ustedes se les ha concedido conocer el misterio del reino de Dios; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas, para que
»“por mucho que vean, no perciban;
por mucho que oigan, no entiendan;
no sea que se conviertan y sean perdonados”.»¿No entienden esta parábola? —continuó Jesús—. ¿Cómo podrán, entonces, entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos. Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando oyen la palabra, de inmediato la reciben con alegría, pero como no tienen raíz, duran poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida se apartan de ella. Otros son como lo sembrado entre espinos: oyen la palabra, pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que esta no llega a dar fruto. Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde treinta, sesenta y hasta cien veces más».
Padre Jesus Mora
Marcos 3, 31-35
En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo, pues había mucha gente sentada alrededor de él.
—Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan —dijeron.
—¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —respondió Jesús.
Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:
—Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.
Padre Gustavo Godinez
Mc 3, 22–30
Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían de Jesús:
“Está poseído por Beelzebul, y expulsa a los demonios por el poder del príncipe de los demonios”.
Jesús los llamó y les habló en parábolas:
“¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?
Si un reino está dividido contra sí mismo, no puede subsistir.
Y si una casa está dividida contra sí misma, tampoco puede mantenerse.
Si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no puede subsistir: ha llegado su fin.
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata; sólo entonces podrá saquear su casa.
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: los pecados y las blasfemias que profieran;
pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás: será culpable de un pecado eterno”.
Jesús decía esto porque ellos decían:
“Está poseído por un espíritu impuro”.
P John Kenny
Mateo 4, 12–23
En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Dejó Nazaret y fue a vivir a Cafarnaúm, a orillas del lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías:
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz;
sobre los que habitaban en tierra de sombras una luz brilló.”
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
“Conviértanse, porque el Reino de los cielos está cerca.”
Caminando por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, echando las redes al mar, pues eran pescadores.
Y les dijo:
“Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.”
Ellos, dejando al instante las redes, lo siguieron.
Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, en la barca con su padre, remendando las redes; y los llamó.
Ellos, dejando inmediatamente la barca y a su padre, lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia en el pueblo.
P Lucas Tenier Machado
Marcos 3, 20–21
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni siquiera comer.
Al enterarse sus parientes, vinieron a llevárselo, porque decían que estaba fuera de sí.
Jesús no llama a los perfectos… llama a los que quiere
Marcos 3, 13–19
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron.Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.
Constituyó entonces a los Doce:a Simón, al que llamó Pedro;a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir, “hijos del trueno”;a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeoy a Judas Iscariote, que después lo traicionó.
Jesús no busca multitudes… busca discípulos
(Marcos 3, 7–12)
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos.
Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.
Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo.
Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.
Jesús no rompe el sábado: rompe la dureza del corazón.
Marcos 3, 1–6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía la mano paralizada.Lo observaban para ver si lo curaba en sábado y poder acusarlo.
Jesús le dijo al hombre de la mano paralizada:“Ponte ahí en medio”.
Luego preguntó a los otros:“¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?”
Pero ellos callaban.
Entonces, mirándolos con ira, dolido por la dureza de su corazón, dijo al hombre:“Extiende la mano”.
Él la extendió y su mano quedó sana.
Pero los fariseos salieron y enseguida se pusieron de acuerdo con los herodianos para ver cómo acabar con Jesús.
P JOHN KENNY
Marcos 2, 23–28
Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.Entonces los fariseos le dijeron:“Mira, ¿por qué hacen tus discípulos lo que no está permitido en sábado?”
Jesús les respondió:“¿Nunca han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron necesidad y pasaron hambre?Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes ofrecidos a Dios, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.”
Luego añadió:“El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.Y el Hijo del hombre también es señor del sábado.”
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