En el fragmento del evangelio según Mateo 18, 12-14, Jesús nos presenta la imagen de un pastor que, al percibir la ausencia de una sola oveja, decide dejar las demás para ir en su búsqueda. Desde una perspectiva humana, podría parecer un gesto arriesgado: ¿por qué abandonar la seguridad del rebaño entero por la que se extravió? Sin embargo, esta escena nos muestra que para el Señor, cada ser humano es invaluable. No cuenta la cantidad, sino el valor único e irrepetible que cada uno posee ante sus ojos.