En Viviendo la Pascua, hoy entramos en un tema que muchas veces está presente sin darnos cuenta: la manipulación. Pero también conviene aclarar algo desde el inicio: no todo lo que se presenta como ‘preocupación’ es sano.
La diferencia no está en lo que se dice… está en cómo se dice y qué efecto provoca.
Una preocupación auténtica orienta, propone, acompaña. Puede incomodar en el momento, pero deja espacio para pensar, decidir y responder. No obliga, no presiona, no utiliza el miedo como herramienta.