En el Evangelio según san Lucas, capítulo 23, versículos del 35 al 43, contemplamos a Jesús clavado en la cruz, rodeado de burlas, indiferencia y desprecio. Algunos jefes se ríen de Él, los soldados se mofan, uno de los crucificados lo insulta. En medio de ese escenario de humillación aparece una voz distinta, inesperada: la del llamado Buen Ladrón, que se atreve a mirar al Crucificado de otra manera.