"Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos."
La escena transcurre en Betania, días antes de la Pascua. Jesús es recibido por Lázaro, Marta y María. La cena se convierte en un acto profundamente simbólico cuando María unge los pies del Maestro con perfume costoso, anticipando, sin saberlo del todo, el sacrificio que se avecina. Este gesto íntimo y cargado de sentido divide a los presentes: algunos ven amor, otros desperdicio. Y en esa diferencia, empieza a dibujarse el rostro de la cruz.