Anuncia que Jesús predice persecuciones para sus seguidores, incluyendo arrestos, juicios y la traición de sus propios familiares. Sin embargo, promete que no deben preparar su defensa de antemano, ya que Él les dará palabras y sabiduría para que ningún adversario pueda refutar. Les advierte que serán odiados por su nombre, pero asegura que no se perderá ni un cabello de sus cabezas y que, mediante su perseverancia, ganarán sus almas.